Lugo, capital de la fiesta por el Pilar

La ciudad despidió las patronales con un lleno absoluto y gente llegada de todas partes para disfrutar de unas celebraciones marcadas por el buen ambiente y un programa muy variado

Lugo despidió el San Froilán presumiendo de ser la capital de la fiesta en el puente del Pilar. La ciudad se llenó hasta la bandera y recibió a gente llegada de todas partes para disfrutar de unas celebraciones caracterizadas por el buen ambiente, cargadas de actividad y en las que el tiempo veraniego volvió a suponer un plus.

El ferial estuvo un día más hasta los topes de visitantes, pero no hubo rincón del centro que no se llenara de gente. La única pega, de tener que buscarla, sería que el aparcamiento en la ciudad se convirtió en misión imposible y acabó complicándose aún más por la actuación de los gorrillas en áreas bastante céntricas del entorno de Ramón Ferreiro y Fingoi.

Los locales de hostelería también se llenaron y conseguir mesa para comer sin haber hecho una reserva previa no era un objetivo fácil. Con muchos visitantes llegados de fuera y con el tirón que tiene el pulpo, las mesas eran un bien especialmente cotizado en las casetas del pulpo.

Lo mejor fue que el programa oficial de las patronales se cerró con una agenda cargada de actividades para todos los gustos y con una ambientación callejera que invitaba a dejarse arrastrar por el ambiente festivo. El calor, encima, fue más llevadero y se quedó en unos 28 grados que resultaban de lo más agradables.

Aunque el programa ofrecía mucho, una cita estrella de la jornada no dejaba de ser la feria medieval. Es ya todo un clásico de la jornada final de las patronales lucenses, pero el público sigue saboreando ese ambiente como el primer día y casi nadie se resistió a disfrutar de los puestos, de las exhibiciones artesanas y de los espectáculos. Hubo desde danzas de lo más sensuales a cantares de ciego rescatados directamente desde la historia para encandilamiento de muchos lucenses.

Los niños no dejaron de tener su protagonismo en una jornada final caracterizada por el lleno absoluto en todos los espectáculos y en la que todo el mundo se pudo ir a casa con una chapa especial de recuerdo de los Pelúdez.

Dos días más de atracciones

La fiesta acaba, pero las barracas seguirán funcionando este viernes y el sábado y lo harán a precios especiales. Las de los más pequeños costarán 2,50 euros y las de adultos 3 euros. Las casetas, en tanto, abrirán hasta el 1 de noviembre.

Algunos niños disfrutarán también de pases gratuitos, tras regalar los feriantes 500 entradas para familias sin recursos.

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