La OMS dictaminará el viernes si el aspartamo es o no cancerígeno

Refrescos light, cerveza sin alcohol, chicles, cereales o helados son algunos de los productos que llevan este edulcorante, sobre el que Laura Rodríguez Silva, profesora de Bioquímica y Nutrición Humana y Dietética, recuerda que la OMS estableció en 2015 que era "no carcinógeno, aunque ahora puede haber nuevas evidencias".
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photo_camera La docente Laura Rodríguez Silva. SABELA FREIRE

La decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de incluir el aspartamo, uno de los edulcorantes más utilizados por la industria alimentaria, en la lista de posibles cancerígenos hizo saltar todas las alarmas. Porque el omnipresente aspartamo lo consumimos todos, ya sea en refrescos bajos en calorías, en chicles, yogures, cereales para el desayuno, gelatinas o helados. 

Ahora toca esperar hasta el próximo 14 de julio para conocer el dictamen definitivo de la OMS sobre esta sustancia, pero Laura Rodríguez Silva, profesora en las facultades lucenses de Ciencias y de Nutrición Humana y Dietética, sitúa el contexto en el que este se producirá: "Hoy en día no hay indicios de que el aspartamo sea un posible carcinógeno cuando se ingiere en las dosis recomendadas. La Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC), que es la agencia especializada en cáncer de la OMS, lo clasificó como "no carcinógeno" en su última evaluación, realizada en 2015. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las evaluaciones y clasificaciones de carcinogenicidad pueden actualizarse a medida que se disponga de nueva evidencia científica. Por lo tanto, es posible que haya surgido nueva información o estudios adicionales desde esa evaluación. Es importante tener en cuenta que la conclusión de que una sustancia no es un carcinógeno se basa en la evidencia disponible en ese momento y puede estar sujeta a revisiones futuras, a medida que se realicen más investigaciones".

Las clasificaciones de carcinogenicidad se actualizan a medida que se dispone de nuevas evidencias científicas

Qué es un posible carcinógeno

Por ahora, la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) –el organismo de la OMS que se encarga de evaluar el potencial cancerígeno de las sustancias– ha catalogado el aspartamo como un "posible carcinógeno". Para evitar confusión entre este rango y el de "carcinógeno", la profesora matiza que "la diferencia entre ambos radica en el grado de evidencia científica respecto al potencial de causar cáncer. Un carcinógeno es una sustancia o agente que se ha demostrado científicamente que tiene la capacidad de causar cáncer en humanos. Esto se basa en estudios epidemiológicos y experimentales sólidos, que establecen una relación entre la exposición a dicha sustancia y el desarrollo de tumores cancerosos. Por otro lado, un posible carcinógeno es una sustancia o agente del que se tiene indicios o sospechas de tener la capacidad de causar cáncer, pero sobre el que aún no se ha establecido una asociación causal de manera concluyente o no hay suficiente evidencia científica disponible para determinar esa capacidad". 

Laura Rodríguez Silva recuerda que "la clasificación de una sustancia como carcinógena o posible carcinógena se realiza por agencias y organizaciones científicas reconocidas, como la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer. La IARC clasifica las sustancias en diferentes categorías según el grado de evidencia científica disponible. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la clasificación de una sustancia por parte de la IARC no establece el nivel de riesgo de exposición a dicha sustancia, sino que se centra únicamente en su capacidad carcinogénica".

El paso de una categoría a otra no se produce automáticamente. Una etiqueta no siempre es antesala de la otra. De hecho, hay numerosos ejemplos de sustancias que tras ser incluidas en la lista de "posibles carcinógenos" no se confirmaron como "carcinógenos" tras la evaluación definitiva, sino que se restituyeron como no nocivas, como recuerda la doctora en Química: "Son múltiples los ejemplos de sustancias consideradas como "posibles carcinógenos" en algún momento que posteriormente se demostró que no lo eran: como el café, el ibuprofeno o los teléfonos móviles. Un ejemplo que merece una mención especial por ser otro edulcorante polémico es la sacarina, clasificada como "posible carcinógeno" en la década de 1970. Sin embargo, a partir de estudios posteriores y una revisión exhaustiva de la evidencia científica se concluyó que la sacarina no presenta un riesgo significativo de cáncer en humanos cuando se consume en las cantidades adecuadas". 

Hay sustancias consideradas como posibles carcinógenos en algún momento que luego se demostró que no lo eran, como el café, el ibuprofeno o los teléfonos móviles

La cantidad importa (y mucho)

Refrescos bajos en calorías, cerveza sin alcohol, chicles, gelatinas, cereales para el desayuno, helados, mermeladas industriales, bollería, postres con cacao y chocolate... son solo algunos de los productos que llevan aspartamo. La lista es larguísima y eso hace que a todos, en mayor o menor grado, nos salpique su consumo, como corrobora la docente de Bioquímica y Nutrición Humana y Dietética: "El aspartamo es el edulcorante más ampliamente consumido. La mayoría se usa en bebidas dietéticas, siendo variable la cantidad aproximada de aspartamo que se encuentra en una lata de bebida, ya que oscilaría entre los 75 y los 180 miligramos. La ingesta diaria admisible es de 40 miligramos por kilogramo de peso corporal. Por lo tanto, una persona que pese 60 kilos tendría que consumir 2.400 miligramos de aspartamo diarios (entre 13 y 32 latas de refresco) para estar en riesgo". Ella pone el acento precisamente ahí, en los hábitos personales, pues considera que "independientemente del posible resultado del informe, no deberíamos perder el foco sobre la importancia de iniciar un cambio de hábitos que tiendan a disminuir progresivamente el consumo de edulcorantes. No es tan importante si el refresco tiene aspartamo como cuántas latas de refresco tomamos".

Habría que tomar entre 13 y 32 latas de refrescos al día para que el nivel de aspartamo que contienen supusiese un riesgo para la salud

¿Es mejor la sacarina?

Los edulcorantes no calóricos son sustancias que generan desconfianza, se trate del que se trate. Al establecer una comparativa entre los dos más consumidos, el aspartamo y la sacarina, Laura Rodríguez Silva explica que "no existe evidencia de que uno de estos edulcorantes sea más nocivo que el otro, tanto la sacarina como el aspartamo han sido extensamente estudiados y no se ha encontrado hasta el momento una evidencia que indique un riesgo significativo para la salud siempre que se consuman en las cantidades recomendadas". Las diferencias hay que buscarlas en la individualidad, ya que "las personas pueden tener diferentes respuestas a los edulcorantes, y algunas pueden tener sensibilidades o reacciones adversas específicas a uno u otro edulcorante". Y matiza que "el aspartamo es, posiblemente uno de los edulcorantes más polémicos, pero probablemente sea también uno de los más evaluados, por lo tanto debemos ser prudentes hasta conocer el resultado del informe que presentará la IARC".

Entre el aspartamo y la sacarina, no existen evidencias de que uno de estos edulcorantes sea más nocivo que el otro

El azúcar

El azúcar ha pasado a ser considera prácticamente un veneno para la salud, pero con la sombra de la duda instalada sobre los edulcorantes no calóricos, son muchos los que se cuestionan si no sería menos malo optar por el primero. Ni siquiera esta doctora en Química tiene una respuesta clara para ello: "Me cuesta responder a esta pregunta, posiblemente la mejor contestación sea intentar disminuir al máximo el producto que cada persona emplea para endulzar los alimentos. El consumo excesivo de azúcar se ha asociado con problemas de salud, como obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. En este sentido, los edulcorantes no calóricos podrían ser una alternativa para reducir la ingesta de calorías y el azúcar en la dieta. En comparación con el azúcar, los edulcorantes no calóricos generalmente tienen un poder edulcorante mucho mayor, lo que significa que se requieren menores cantidades para lograr el mismo nivel de dulzor. Esto permite agregar ese sabor dulce a los alimentos y bebidas sin aportar gran número de calorías o carbohidratos. Sin embargo, los edulcorantes artificiales no son opciones recomendables, por lo tanto deben emplearse con moderación y su ingesta debe realizarse en el marco de una dieta equilibrada y variada. No se deben utilizar como una licencia para consumir grandes cantidades de alimentos y bebidas endulzadas".

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