SALUD

"Las manifestaciones clínicas del hígado graso solo aparecen en su fase final"

"En general, los hombres tienen una probabilidad más alta de desarrollar esta enfermedad que las mujeres. Además, con la edad su prevalencia va en aumento", dice Beatriz Álvarez Suárez, médica del servicio de Aparato Digestivo del Hula
Beatriz Álvarez Suárez, médica del Hula. SEBAS SENANDE
photo_camera Beatriz Álvarez Suárez, médica del Hula. SEBAS SENANDE

El hígado graso es una patología grave, pero no demasiado conocida. ¿Podría explicar en qué consiste?
El hígado graso o esteatosis hepática, como su nombre indica, consiste en el acúmulo excesivo de grasa en el hígado. Existen distintas causas que lo pueden provocar, pero las dos más frecuentes son, por un lado, el consumo de alcohol y, por otro, el origen metabólico asociado a diabetes, obesidad e hiperlipidemias. Es importante destacar que ambas causas pueden coexistir y potenciarse. La esteatosis hepática no alcohólica, actualmente llamada enfermedad hepática metabólica, es la causa principal de enfermedad hepática crónica a nivel global. Esta enfermedad tiene capacidad para progresar a cirrosis y cáncer en el hígado (hepatocarcinoma).

¿Cuáles son las etapas de la enfermedad hepática metabólica?
En la primera fase únicamente hay un acúmulo de grasa en las células del hígado (esteatosis hepática), si esto se mantiene aparece inflamación en el hígado (esteatohepatitis). Esta inflamación de manera mantenida (crónica) provoca daño y aparición de cicatrices en el hígado (fibrosis hepática), que dificulta una función normal. Esta fase puede ser reversible si desaparece la causa. Sin embargo, si el daño continúa la fibrosis progresa a cirrosis, que es una forma irreversible de la enfermedad, en la que una gran parte del hígado ha sido reemplazado por cicatrices, por lo que no puede realizar su trabajo. Aproximadamente el 10% de las esteatohepatitis no alcohólica progresan a cirrosis. Además de a nivel del hígado, estos pacientes presentan otras enfermedades relacionadas con las alteraciones metabólicas (obesidad, diabetes mellitus o dislipemias) como la cardiopatía isquémica, afectación de las arterias o alteraciones respiratorias.

¿Se conoce cuáles son las causas que desencadenan un hígado graso no alcóholico?
Son causas múltiples. Por un lado, están los factores genéticos y hormonales y, por otro, los factores ambientales relacionados con la dieta y las alteraciones metabólicas. Una dieta rica en grasas y azúcares añadidos, la obesidad, la diabetes mellitus, la dislipemia y una vida sedentarias son condiciones que provocan un aumento de ácidos grasos a nivel del hígado.

¿Qué síntomas provoca?
En el hígado graso no alcohólico, en la fase inicial de la enfermedad los pacientes no presentan ningún síntoma. Sin embargo, es la fase en la que la enfermedad puede ser reversible, por lo que el tratamiento es muy importante para evitar su progresión a formas más graves. El tratamiento consiste en cambios en el estilo de vida a través de una dieta equilibrada, mediterránea, y el ejercicio físico regular. En paciente obesos, la pérdida de peso ha demostrado ser la estrategia más eficaz. Además se deben tratar la diabetes mellitus y la dislipemia. Por supuesto, hay que evitar el consumo de alcohol, ya que este potencia el daño hepático. Siguiendo estas recomendaciones el pronóstico de la enfermedad es generalmente bueno, evitando su progresión.

Cuando progresa a formas más graves, ¿cuáles son sus manifestaciones?
Las manifestaciones clínicas solamente aparecen en la fase final e irreversible de la enfermedad, en la cirrosis descompensada. El paciente se puede poner amarillo (ictericia), acumular líquido a nivel abdominal (ascitis), mostrar alteraciones en la conducta (encefalopatía) y sangrados digestivos (por varices en el esófago). En las fases previas, el paciente puede no tener ningún síntoma y la manera de diagnosticar la enfermedad es a través de alteraciones en la analítica, alteraciones radiológicas o con una biopsia del hígado. La biopsia es el método ideal para el diagnóstico y para saber en qué fase de la enfermedad se encuentra el paciente, sin embargo se realiza excepcionalmente dado que se trata de una prueba invasiva con riesgos que pueden ser muy graves. En la práctica, utilizamos marcadores analíticos y de imagen, como el fibroscan, para saber el grado de afectación.

¿Cómo se aborda la atención a estos pacientes?
Habitualmente, desde atención primaria, cuando hay sospecha de pacientes con enfermedad hepática metabólica más avanzada (estatohepatitis, fibrosis o cirrosis) a través de datos analíticos, radiológicos o porque existan factores de riesgo, se derivan a la consulta de Digestivo-Hepatología para su valoración, descartar otras patologías e individualizar el seguimiento. En general, todos los pacientes deben seguir una dieta sana y realizar ejercicio físico diario. Para la fase de inflamación y de la fibrosis se están estudiando distintos fármacos, pero ninguno ha demostrado ser más eficaz que la pérdida de peso a través del ejercicio y la dieta.

Además de saludable, ¿la dieta de estos pacientes debe tener alguna característica concreta?
La dieta mediterránea está considerada como la más saludable y este beneficio se cree que es debido al consumo de aceite de oliva. En cualquier caso, se recomienda evitar todas las bebidas y alimentos industriales con fructosa.

En Estados Unidos, el hígado graso es el trastorno hepático crónico más común.​ ¿Qué porcentaje de población calculan que estaría afectado en Galicia?
La prevalencia de esta enfermedad está infraestimada por su carácter asintomático, aunque los estudios más recientes la sitúan, a nivel global, en un 25% de la población, con diferencias según localizaciones geográficas y edad. En España, los datos de los que disponemos hablan de un 22% y se estima que en Galicia es similar. Este porcentaje se eleva considerablemente en pacientes con obesidad y diabetes mellitus, llegando hasta un 75%. También se calcula que el 8% de los niños padecen la enfermedad, un porcentaje que se eleva al 34% si se trata de niños obesos.

¿Cómo se comporta la enfermedad en cuanto a la aparición de nuevos casos?
En las últimas décadas, la esteatosis hepática ha aumentado en paralelo a la epidemia de la obesidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad casi se ha triplicado desde 1975. Es una enfermedad creciente en todo el mundo y se ha convertido en un problema de salud pública. Se estima que en los próximos años seguirán aumentado tanto los casos como las complicaciones.

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