"La larva migratoria aprovecha cualquier ocasión para colarse bajo nuestra piel"

Los viajes a destinos exóticos se han democratizado y las escapadas a paraísos lejanos han dejado de ser un privilegio al alcance de muy pocos. Y sí, descubrir los paisajes de Asia o África es un regalo, pero a veces al volver hay sorpresas desagradables, como el hallazgo de parásitos. Uno de los más habituales es la 'Larva migrans', como explica el enfermero y divulgador sanitario Héctor Castiñeira.
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photo_camera Héctor Castiñeira firma sus libros con el nombre de Enfermera Saturada. AEP

¿Qué es la larva migratoria?
Un parásito originario de áreas tropicales. Su nombre científico es ‘Larva migrans’ y aprovecha cualquier oportunidad para colarse bajo nuestra piel y empezar a moverse y a crecer. Y a causarnos problemas, claro. 

¿Cómo llega a los humanos?
Pues de una manera muy simple, basta con caminar descalzo por zonas de tierra o arena contaminadas para que nos infectemos. Una pequeña herida o una minúscula grieta en nuestra piel le va a servir de puerta de entrada. Esta larva se transmite por las heces de perros, gatos y felinos que no han sido desparasitados, incluso también por las heces del ganado ovino, caprino y bovino. Estos animales tienen un parásito en su intestino que suelta unos huevos que salen al exterior con las heces, y que una vez fuera dan lugar a estas larvas. 

¿En qué zonas del cuerpo suele asentarse?
Lo más habitual es que veamos esta larva bajo la piel de las manos o de los pies, pero puede aparecer en una pierna, en un pecho, en los glúteos... todo depende de qué parte del cuerpo hayamos puesto en contacto con la zona contaminada. 

¿Qué síntomas provoca?
Sobre todo picor. Los pacientes suelen enterarse de que tienen esta larva porque empiezan a sentir mucho picor, algo generado por las heces que el parásito va dejando por donde pasa, pero también suelen notar como algo se desplaza bajo la piel. Algo que además se ve a simple vista, que serpentea y que puede llegar a medir más de diez centímetros. 

¿Puede desencadenar algún problema de salud?
Afortunadamente no es grave, es muy desagradable pero no grave. Lo que debemos evitar siempre es intentar extirparla o rascarnos, ya que entonces sí podemos sufrir una infección en la zona. 

¿Cómo se trata?
Con fármacos, hay que ‘desparasitar’ al paciente, ya que los animales que había en ese destino exótico no lo estaban. Se prescriben medicamentos con derivados benzimidazólicos para tomar por vía oral y generalmente también una crema para aplicar en la zona donde esté la larva. Antes se trataba aplicando frío sobre el parásito, pero no era muy eficaz y resultaba doloroso. Lo que no se hace es extirpar la larva, ni siquiera cuando ha muerto tras el tratamiento. 

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Es algo muy raro, pero han aparecido ya casos de este parásito en personas que no han viajado fuera de España

¿Se ha dado algún caso de infestación sin salir de España?
Sí, son casos muy raros pero sí han aparecido ya casos en personas que no han viajado fuera del país. Uno de los que recuerdo fue el de un agricultor de Cantabria que se infectó trabajando la tierra en su localidad y acabó con una larva en la mano. 

Además de este, ¿qué otros contagios de parásitos se están produciendo en viajes a zonas exóticas?
Tenemos por ejemplo la esquistosomiasis, que es una parasitosis endémica en África y Asia, pero que se se ve cada vez más en España y que se contrae por bañarse en aguas contaminadas. Por eso antes de viajar a destinos exóticos es tan importante acudir a los Centros de Vacunación Internacional, como el que tenemos en el Hula, donde nos darán consejos de salud previos al viaje y nos dirán si se recomienda alguna vacuna o no. 

¿Se pueden adoptar precauciones para evitar estas situaciones? 
Siempre que viajemos a países de áreas tropicales y subtropicales, con clima cálido y húmedo, debemos evitar caminar descalzos por suelos arenosos o de tierra, así como tumbarse o sentarse con la piel desnuda directamente sobre ese suelo. Si vamos a la playa en Foz, Alicante o Cerdeña no tenemos que preocuparnos de la larva, pero mucho ojo por ejemplo en Tailandia, Jamaica, Barbados o Tanzania, porque no sería raro traerla como souvenir. 

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