El banco de leche del Hula cumple cuatro años

De la sesentena de prematuros nacidos en el Hula durante 2023, un total de 23 recibieron leche de donante. Es la mejor opción para estos bebés cuando sus madres no pueden amamantarlos.
Ana García Feijoo. XESÚS PONTE
photo_camera Ana García Feijoo. XESÚS PONTE

"¡La leche es la leche!", afirma tras un rato de charla Ana García Feijoo, supervisora de la Unidad de Neonatos y Uci Pediátrica del Hula. Lo dice divertida, pero con total convicción. La unidad integra el banco de leche materna, que empezó a funcionar en el año 2020 y sobre el que hoy, Día Mundial de la Donación de Leche Materna, García Feijoo hace un balance.

La Organización Mundial de la Salud certifica que la leche materna es el alimento ideal para los bebés. Además, recomienda que para los prematuros que no puedan recibir la leche de sus madres se recurra a la de una donante.

Funcionamiento del banco de leche

El banco de leche materna del Hula echó a andar a comienzos del año 2020. Se buscaba darle otra opción a aquellos pequeños a los que sus madres no podían amamantar –o bien no tenían un aporte suficiente– y que por su condición de prematuros o por su patología se beneficiaban notablemente de ser alimentados con leche humana.

El banco de leche lucense siempre ha funcionado como un satélite del del Hospital Clínico de Santiago. Este recibe las donaciones, pasteuriza la leche y después la distribuye a los centros receptores. La supervisora lucense explica que "nosotros hacemos nuestras peticiones a Santiago, semanal o quincenalmente, según las necesidades que existan". El Hula también atiende a las lucenses que desean ser donantes. A estas mujeres "se las pone en contacto con el hospital de Santiago para que mantengan una entrevista personal, que se hace por teléfono. Aquí tomamos muestras para la analítica y, si todo está bien, les proporcionamos un consentimiento informado para firmar y nos encargamos de recoger la leche, que se envía congelada a Santiago para su posterior pasteurización".

Hace un par de años, el Hula llegó a plantearse instaurar todo el proceso, pero la idea se desechó. "Contar con el proceso de pasteurización tiene un coste económico importante, ya que implicaría hacer una ampliación tanto de la sección de congelación como de la dotación de enfermería. El proyecto está ahí, pero desde luego no se va a realizar en un plazo próximo". Además del argumento presupuestario, el bajo índice de natalidad en la provincia también pesó en la decisión.

Destinatarios de la leche

El 6% de los bebés que vienen al mundo en el hospital de Lugo lo hacen antes de alcanzar las 37 semanas de gestación. Son prematuros. Pueden ser prematuros tardíos, si nacen entre las semanas 34 y 36 de embarazo; moderados, (32-34); grandes prematuros (antes de la 32), y extremos, cuando aún no han pasado 28 semanas en el seno materno. El protocolo que se sigue en el Hula establece que la leche de madres donantes tendría como destinatarios a los prematuros que vienen al mundo "con una edad gestacional inferior a 32 semanas y un peso inferior a 1.500 gramos. Además, también serían receptores los bebés con crecimiento intrauterino retardado o patologías digestivas como la enterocolitis necrotizante, una enfermedad que afecta sobre todo a recién nacidos pretérmino, caracterizada por necrosis del intestino. Para ellos la leche materna es oro", señala Ana García Feijoo.

Generosidad es la palabra que define el acto de donar leche. Y la generosidad se mantiene durante todo el proceso, ya que como explica Ana García Feijoo "nosotros, si hay stock disponible, ampliamos esos criterios para que más niños se beneficien. Lo habitual es que tengamos leche suficiente, ya que desde que empezó a funcionar el banco solo en dos ocasiones puntuales no resultó bastante". 
El año 2023 registró unos 1.200 nacimientos en el Hula, con un índice de prematidad que osciló entre el cinco y el siete por ciento. En total, una sesentena de bebés, de los que "23 recibieron leche de donante", según el cómputo de la supervisora de la unidad.

Balance de cuatro años 

Los números resultan pobres para cuantificar los resultados, que Ana García Feijoo valora como "muy positivos. Muchos niños se han beneficiado al recibir esta leche y eso ha repercutido favorablemente en sus madres, en sus padres, en todo su entorno familiar". Ella ha sido testigo del proceso una y otra vez: "Hay muchas madres que tras un parto prematuro o por enfermedad aún no tienen leche para amamantar a sus hijos y, cuando les das esta opción, se les ilumina la cara. Ellas sienten que ahí tienen otra oportunidad para conseguir instaurar su lactancia. Ninguna suele decir que no".

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