"El aspecto físico del paciente oncológico repercute en su estado de ánimo"

Elizabeth Esperón ofrecerá sus consejos a los pacientes lucenses el próximo día 29 en el taller 'Oncoestética e cancro', que organizan la unidad de Humanización del Hula y Oncología. Atenuar la huella física que deja el tratamiento de la enfermedad es un paso más hacia la recuperación de una vida normal.
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photo_camera La piel y el cuero cabelludo precisan cuidados específicos durante el tratamiento del cáncer. FREEPIK

Elizabeth Esperón regenta el centro de belleza que lleva su nombre en Pontevedra. Ella conoce mejor que nadie el subidón que experimentan sus clientes al corregir las imperfecciones que los acomplejan o disimular ese rasgo que siempre les ha disgustado. Mejorar la autoestima siempre es importante, pero hay veces en las que se convierte en algo vital.

¿Es importante que el paciente oncológico se interese por tener un buen aspecto físico?
El aspecto físico del paciente oncológico es muy importante, ya que este repercute en su estado de ánimo. Pero el sentirse bien se consigue adaptándose a los cambios. En este proceso hay que prestarle cuidados concretos a la piel –incluido el cuero cabelludo, que quizás antes ni se tenía en cuenta– y al cabello, que está muy relacionado con la identidad personal y la salud. Hay que buscar soluciones adaptadas a cada persona con los cortes de pelo al iniciar los tratamientos y el uso de pelucas, pañuelos u otros complementos. El maquillaje es otro apoyo importante para el paciente, y este se enfocará en devolver al rostro su expresividad con el diseño de las cejas, unificando el tono de la piel con las correcciones y, sobre todo, consiguiendo un aspecto natural y con más luz.

Los cosméticos deben ser a base de ingredientes naturales, sin perfumes ni conservantes

¿Cuáles son los gestos o hábitos de cuidado que se deben evitar durante el tiempo que duren los tratamientos oncológicos?
Muchas veces, diría que más que evitar se trata de cambiar el tipo de cosmética que se usa. En esta etapa se recomienda evitar los productos que lleven retinol o ácido glicólico, además de los reafirmantes, anticelulíticos y drenantes. También recomendamos no usar aceites minerales (como el aceite Johnson), no realizar la manicura tradicional con retirada de cutícula ni recurrir a los esmaltes permanentes. La depilación tampoco es muy conveniente y, por supuesto, se debe evitar siempre la exposición solar directa.

Mientras unos hábitos se abandonan, hay otros que ahora es conveniente incorporar. ¿Qué nuevos rituales se deben seguir?
El ritual de cuidado empieza por la limpieza diaria de rostro y cuerpo, con un buen secado de la piel (sobre todo entre los pliegues) e hidratación generosa, incluso dos veces al día. Otro básico es el filtro solar con pantalla total, que se repondrá cada dos horas si se pasea al aire libre. Todos los cosméticos tienen que ser a base de ingredientes naturales (manteca de karité, aloe vera, rosa mosqueta, aceite de argán, aceite de jojoba, urea...) y sin perfumes, sin conservantes ni aditivos. El agua micelar está permitida para limpiar el rostro de maquillaje. Los jabones, geles y champús serán neutros. Todos estos productos se encuentran en establecimientos de farmacia, parafarmacia, herbolarios o tiendas o centros de estética de productos naturales. Hay un amplio mercado dedicado a este tipo de productos. 

En líneas generales, se desaconsejan los tratamientos de cabina. ¿Hay alguna excepción?
Sí, se podrán realizar tratamientos en cabina de oxigenación, hidratación, antiinflamatorios y recuperadores, también masajes suaves por manos expertas con la debida presión –en rostro, pies, manos y cuero cabelludo– para paliar el dolor y la ansiedad, pero siempre después de habérselo consultado al oncólogo y contando con su consentimiento. Diría que lo importante en cabina, aparte de tratar las necesidades de la piel, es la escucha, la comprensión y la empatía; en una palabra, el acompañamiento.

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Elizabeth Esperón

El pelo es uno de los elementos más vulnerables. En el caso de pérdida de cabello, ¿cómo hay que cuidar el cuero cabelludo?
El cuero cabelludo se lavará en la ducha con agua tibia y jabón neutro, no muy graso y sin perfume. Hidrataremos la piel todas las noches, antes de ir a la cama, y por el día se protegerá tanto del sol como del frío, con filtros de protección solar, gorros o sombreros, escogiendo para estos materiales naturales como el algodón o bambú. Si se usa peluca habrá que dejar descansar el cuero cabelludo un mínimo de seis horas al día. Al terminar el tratamiento de quimioterapia se seguirá durante unos meses con los mismos cuidados y el mismo tipo de hidratación, para facilitar la salida de cabello y paliar las molestias que provoca su nacimiento. 

Además de esas seis horas de descanso diario, ¿qué otras recomendaciones le daría a un paciente que use peluca?
Si se opta por utilizar pelucas, ya sea natural o sintética, les diría que al comprarla traten de que lleve una base fina, transparente y transpirable.

Afortunadamente, en muchos procesos no se pierde el pelo, pero este sí se debilita. ¿Cómo se cuida ese cabello fragilizado?
Si hay cabello tenemos que lavarlo con un producto suave, sin sulfatos ni perfumes. El secado será al aire, preferiblemente sin frotar con la toalla, con presiones muy suaves. El cepillado también será suave y con un cepillo de cerdas naturales. Se irá cortando el pelo para adaptarlo a los cambios y lucir así un mejor aspecto. Es mejor llevar el pelo corto, porque este sí será más escaso. En caso de desear utilizar estimuladores para reforzar el cabello, es mejor a esperar a terminar con la quimioterapia para hacerlo.

Si se usa peluca habrá que dejar descansar el cuero cabelludo un mínimo de seis horas al día

Es técnica de micropigmentación facial de cejas y pestañas, una de las intervenciones estéticas más demandadas. ¿Cómo se hace?
La micropigmentación es una técnica que nos recuerda al tatuaje, pero se trabaja a un nivel más superficial, se utiliza para diseñar de nuevo las cejas o mejorar su forma si aún hay pelo en ellas. En cuanto a las pestañas, en los ojos podemos aportar sensación de espesor de pestañas dibujando sombra entre ellas para que parezca que hay más cantidad. Además de usarla en cejas y pestañas, la micropigmentación sirve para para dibujar las areolas no existentes después de una mastectomía o para disimular cicatrices, dándoles el mismo color de la piel. Pero sí es cierto que el uso más frecuente de la micropigmentación en oncología es en relación a las cejas y pestañas. Solemos realizar un trabajo de dibujo en las cejas o en las pestañas antes de empezar con la quimio, porque sino habría que esperar a pasar el tratamiento, dejar restaurar la piel y ver finalmente si es necesaria, porque las nuevas cejas o pestañas salgan más débiles o en menor cantidad. 

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