Un vivero en bancales de premio

A Man de Prado produce vides autóctonas desde 2015 en un terreno en pendiente en Sober y Agader acaba de premiar su proyecto por la integración de las instalaciones en el paisaje rural
Iván Prado, con los bancales del vivero al fondo. EP
photo_camera Iván Prado, con los bancales del vivero al fondo. EP

A Man de Prado es mucho más de una bodega. Desde hace ocho años, sus instalaciones en la parroquia de Bolmente, en Sober, acogen un vivero productor de vides de variedades autóctonas que destaca por varios aspectos. Entre ellos, su integración en el paisaje de la zona, lo que le ha servido para llevarse uno de los Premios al Desarrollo Rural que entrega Agader, la Axencia Galega de Desenvolvemento Rural.

Y es que los terrenos donde crecen estas plantas están dispuestos en bancales, emulando los viñedos que hay en la Ribeira Sacra. Es en esas fincas donde se practica la conocida como viticultura heroica, una de las principales señas de identidad de la denominación de origen de los vinos.

La idea de diseñar el vivero en bancales surgió porque el propietario, Iván Prado, quería aprovechar una finca determinada que tenía cierto desnivel. Nunca se había planteado buscar otra zona y mucho menos otra localidad que no fuese Bolmente, "porque yo nací allí y mi ilusión desde siempre fue poner en marcha mi proyecto en este lugar y dar vida a la zona". Tras evaluar diferentes posibilidades, determinó que era posible construir un vivero en ese talud, dejando varias alturas para los cultivos.

La finca se encontraba abandonada e Iván Prado no esconde que el trabajo hasta lograr el aspecto actual del vivero fue complicado, porque cada paso que daban estaba muy condicionado por la búsqueda de la máxima integración en el paisaje.

Vista de las instalaciones de A Man de Prado, que combinan vides y plantas. EP
Vista de las instalaciones de A Man de Prado, que combinan vides y plantas. EP

Ahora, cada bancal cuenta con su correspondiente muro de piedra, al igual que los centenarios viñedos de ribera y la ladera se encuentra perfectamente combinada con el entorno. En este vivero se mezclan vides de variedades autóctonas de la zona que recuperaron, pero también otras plantas, como el sedum.

Cubiertas verdes

Y es que A Man de Prado es todavía más que una bodega y un vivero de vides. En sus instalaciones diseñan cubiertas verdes y paredes vegetales. De hecho, participan en proyecto de I+D en colaboración con entidades como la Universidade de Santiago de Compostela o la Fundación Juana de Vega a través del que han desarrollado tepes de plantas para distintos usos y por el que también han sido premiados.

Prado destaca que las cubiertas como las que elaboran permiten "reducir el consumo energético y retener la polución, entre otras ventajas". En sus instalaciones de Bolmente todo está relacionado y, como no podía ser de otra forma, sobre la bodega puede verse una de estas cubiertas.

En su interior se elabora el tinto Priscillus, un vino joven que también cuenta con una versión envejecida en barrica y, lo que es todavía más importante, "que gusta mucho y que la gente dice que baja muy bien y se deja beber", destaca Iván Prado, que es además propietario de la empresa lucense Nuevos Jardines.

La bodega está en proceso de crecimiento y las próximas inversiones irán destinadas a ampliar la producción, que la pasada cosecha se limitó a 4.000 botellas que se vendieron en hostelería y en las zonas de Lugo y Ferrol

El objetivo de Prado es que el tinto Priscillus llegue cada vez a más lugares, pero también que Bolmente sea más conocido y visitado. Por ello, al interés que despiertan las instalaciones del vivero se suma una importante oferta de enoturismo. Ya trabajan en ello gracias a una moderna sala de catas e impulsarán todavía más esta línea de negocio con una zona de degustación que Prado espera que vea la luz la próxima primavera.

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