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Una comida por las Mercedarias

Los exalumnos de las Mercedarias que se reunieron en Chantada para recordar su paso por el internado. TOÑO PARGA
Los exalumnos de las Mercedarias que se reunieron en Chantada para recordar su paso por el internado. TOÑO PARGA

El restaurante A Veiga acogió un evento que reunió a 40 alumnos de distintas zonas de Lugo que pasaron parte de su infancia durante los años 70 en el internado de Chantada

El internado regentado por las Hermanas Mercedarias de la Caridad es conocido por todos en Chantada como "O colexio das monxas". En los años 70 comenzó su actividad. Teresa Carballido, natural de A Fonsagrada, fue matriculada por sus padres en el curso de inauguración, el 1969-70. El motivo era la ausencia de transporte para desplazarse desde su casa, en la aldea de Piñeira, hasta la escuela más cercana, que estaba a dos kilómetros de distancia.

"Ao principio foi moi duro. Paseino moi mal os primeiros anos, pero ao final quedáronme unha morea de boas lembranzas", señala la exalumna de las Mercedarias. Ella participó este sábado en una comida celebrada en el restaurante chantadés A Veiga, situado en el lugar de A Ermida (parroquia de Belesar), a la que asistieron 40 personas que también pasaron buena parte de su infancia entre las paredes del internado.

Como ella, muchos niños de la zona de A Fonsagrada se vieron obligados a estudiar durante muchos años en Chantada. Allí pasaban todo el curso académico. Solo iban a casa a por Navidad, Semana Santa y a pasar las vacaciones de verano. Pocas veces se marchaban en Entroido y los padres hacían solo un par de visitas.

"Os inicios eran difíciles para todos, pero como había máis nenos na mesma situación acababamos arroupándonos os uns aos outros", indica Teresa Carballido. Para ella, Chantada era la mejor opción y allí se mantuvo desde de primero de EGB hasta COU. La alternativa era hacer un largo camino cada mañana para ir a clase a un centro "sen calefacción e con mala comida".

Su vecina de A Fonsagrada Elena Ferreiro entró más tarde que ella, pero estuvo en Chantada desde los ocho a los 14 años. "Esta visita fixo que volveran un montón de lembranzas. No colexio formamos unha gran familia", dijo. En su caso, las Mercedarias supusieron además conocer al que acabó siendo el amor de su vida. En Chantada estudió también su marido, Gustavo Fernández, aunque el romance llegó años después de dejar ambos el internado.

ANÉCDOTAS. Teresa Carballido recuerda las épocas anteriores a acometerse reformas en el colegio. Según relata, las duchas consistían en una pileta con agua donde las monjas lavaban la ropa.

Los tiempos cambiaron. Antes de llegar al mesón para degustar el pulpo a la brasa, el bacalao y el capón que les preparó el equipo de A Veiga, los exalumnos de las Mercedarias hicieron una visita al que durante tantos años fue su colegio. "Comprobamos que hai zonas que se reformaron, pero os lugares que nós frecuentabamos están igual", afirmó Teresa.

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