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Tímido despertar del turismo en una Ribeira Sacra que estaba de moda

Paisaje de la Ribeira Sacra. ARCHIVO
Paisaje de la Ribeira Sacra. ARCHIVO
Una encuesta pone de manifiesto la incertidumbre del sector, pero también de los potenciales clientes 
 

El consorcio de turismo de la Ribeira Sacra remitió a principios del pasado fin de semana un breve formulario a las empresas del tejido turístico para conocer las previsiones de apertura durante esta primera etapa del desconfinamento y para aventurar qué se espera para el verano. Las respuestas recibidas no son nada alentadoras, pues solamente el siete por ciento de los consultados cuentan con alguna reserva para el periodo que va hasta el 25 de este mes y las estivales están, en palabras de muchos, "muy verdes".

Abren establecimientos de turismo rural, hoteles, apartamentos, viviendas de uso turístico y alguna pensión y hostal. De los 48 establecimientos de alojamiento que respondieron a las consultas del consorcio, 40 cuentan ya con algunas reservas para agosto y muchos de ellos también para junio y julio, pero dijeron que los contratos cerrados son pocos.

Asimismo, comienzan a registrarse reservas para septiembre, pero al igual que para julio y agosto de forma, destacaron los profesionales del sector, «tímidamente debido a la incertidumbre existente».

De manera mucho más cautelosa abrirán los restaurantes, bodegas de la ruta del vino, museos y otros servicios complementarios, destacaron desde el consorcio de la Ribeira Sacra.

Habrá oferta para todo ello en esta primera fase, pero por el momento la apertura de los locales incluidos en sus respectivos subsectores suponen poco más del cinco por ciento.

Las empresas que abren incorporan, en la mayoría de los casos, a todo su personal, pues hay que tener en cuenta que se trata, en gran parte, de empresas muy pequeñas, en las que participan el propietario y uno o dos empleados.

Estas previsiones se encuentran muy lejos de las realizadas hace justamente un año, cuando la ocupación de hoteles, casas de turismo rural y viviendas turísticas durante la época de verano se dispararon hasta casi un cien por ciento, sobre todo en el mes de agosto, cuando Monforte celebra a mediados de ese mes sus fiestas patronales.

Tímido despertar del turismo en una Ribeira Sacra que estaba de moda
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