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Temes, un testigo histórico desconocido

Iglesia de Temes, en Carballedo. EP
Iglesia de Temes, en Carballedo. EP

El templo de esta parroquia de Carballedo alberga la primera muestra escrita de la época cristiana que existe en Galicia ► La iglesia guarda entre sus muros restos de varias etapas que dan cuenta de las diversas civilizaciones que pasaron por la Ribeira Sacra

La iglesia de Santa María de Temes, en el municipio de Carballedo, es uno de los templos más singulares y a la vez más desconocidos de toda la Ribeira Sacra. Alberga restos de varias épocas y en su interior también está la que se considera la primera escritura cristiana de toda Galicia.

La obra El complejo de Temes de Xaime Delgado y escrita en 1997 da cuenta de la riqueza arqueológica del templo y de todo su entorno, pese a ser una zona a que pasa desapercibida en los recorridos turísticos.

La primera época de la que da cuenta Temes es la prerromana y la romana. La huellas de estas civilizaciones están en los castros que rodean el punto en la que se ubica el templo, cuyo origen fue un eremitorio construido en el período alto medieval.

Además, la iglesia se ubica al pie de la vía romana que unía Aquis Flavia (Chaves) con Lugo, a través de Esgos, pasando por San Pedro de Rocas, Pereiro de Aguiar o Luíntra para cruzar el Miño por Os Peares y pasar por Temes. De esa época se encontró un ara dedicada a los Lares Viales.

Se conserva la tapa de un sarcófago datado entre los años 315 y 325

Temes también guarda vestigios de la etapa paleocristiana. Al parecer, en esos años desde Roma llegó un cargamento de piezas de mármol prefabricadas. Éstas viajaron hasta Temes aprovechando la vía navegable del Miño.

Entre las piezas había un sarcófago, del que solo se conserva la tapa y que está datado entre los años 315 y 325.

La pieza fue incrustada en el arco triunfal de la iglesia y en su iconografía se narran tres escenas bíblicas. Se trata de la Adoración de los Magos, el pecado de Adán y Eva y el ciclo de Jonás.

El mármol destaca por el color blanco y su procedencia está localizada en las canteras pentélicas de Atenas, según se ha podido saber.

Cerca de esta pieza de mármol se encuadra otra granítica a la que se le atribuye exactamente ser el primer documento cristiano escrito de Galicia. Esculpida con letra romana, sepuede leer la frase: "FIDES, SPES, CARITAS" (Fe, Esperanza, Caridad). Contemporánea a la inscripción es una paloma grabada en otro bloque de granito y colocada en un lateral de la nave del templo.

Pero estos nos son los únicos elementos que aloja Temes y que dan cuenta del final del imperio romano y la entrada del cristianismo.

Repartidos por las paredes exteriores del templo hay varios capiteles que formaban parte de columnas o pilastras en su origen. Están hechos de mármol cipolino griego de Caristio y tienen distintos motivos decorativos.

En el siglo XX el templo sufrió una nueva reforma que supuso adelantar tres metros su fachada

La última etapa que dejó huella en Santa María de Temes es la cristiana-visigoda. De esos años, el resto más destacable es una piedra encajada en uno de los muros laterales, junto a los bancos con una inscripción de tres líneas. Se trata del texto "SAGRATIO TEMPLI KL / DCBS IN ERA DCCC / (X) L (A) (I) II". Después de varios estudios se concluyó que hace referencia a la consagración del templo, que fue dos días antes de las calendas de diciembre (30 de noviembre), y en la era 843 (año 805).

De la época visigoda también se conserva un modillón.

El hecho de que los vestigios de las distintas etapas estén repartidos por el templo y encastrados en los muros o en los arcos se debe a una reconstrucción integral que sufrió la iglesia en el año 1776.

Posteriores a la reconstrucción son el sagrario del altar mayor (renacentista) y una imagen barroca de Santa María, que también tienen importancia artística.

Por último, en el siglo XX el templo sufrió una nueva reforma que supuso adelantar tres metros su fachada.

El esfuerzo del párroco Segundo Capón

El patrimonio que aloja la iglesia de Santa María de Temes fue estudiado y analizado gracias al párroco de Temes, Segundo Capón, que se preocupó de sacar las piezas a la luz y darlas a conocer a distintos expertos. El sacerdote también veló por su estado de conservación.

La inscripción y el sarcófago paleocristianos fueron hallados de forma casual en 1974, al levantar la capa de cal que tapaba los muros en los que estas piezas estaban empotrados.

Temes, un testigo histórico desconocido
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