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La suerte libra al Lor de un gran embalse

Zona en la que estaba previsto hacer el salto. ORLANDO ÁLVAREZ
Zona en la que estaba previsto hacer el salto. ORLANDO ÁLVAREZ

El Ministerio para la Transición Ecológica da por extinguida una concesión de 1958 para hacer en O Courel una central hidroeléctrica

En los tiempos de efervescencia por las creación de pantanos y embalses para el aprovechamiento del agua para consumo humano, pero sobre todo para sacarle todo su potencial como fuente de producción de electricidad, O Courel no quedó al margen de los grandes planes empresariales respaldados por el gobierno del dictador Franco.

El 26 de diciembre de 1960 se emitió una orden ministerial recogida en el Boletín Oficial del Estado por la que se le otorgaba a la empresa Saltos del Sil una concesión para construir un embalse en el río Lor, similar a los proyectos que estaban en fase de remate en el río Miño, los de Belesar y Os Peares, aunque de menor envergadura.

Han tenido que pasar 58 años para que el Gobierno de España, a través de su Ministerio para la Transición Ecológica, haya anulado el permiso concedido hace 58 años.

El embalse del Lor, similar a otros que sí se llegaron a realizar en los mismos años en la cuenca cercana del Sil, estaba previsto en un gran meandro que el caudaloso río courelá tiene en la zona comprendida entre Vilamor y Vidallón. El embalse preveía el anegamiento de lugares como Caldomir o Touzón y que la cola del mismo llegase hasta la misma Ferrería de Seoane.

Se trataba de una obra, como las ejecutadas en el Miño y en el Sil, faraónica, pero la suerte se alió con la sierra de O Courel y el plan no llegó a ver la luz .

TERRENO. Los motivos no fueron otros que la inestabilidad del terreno. Los técnicos no contaban con la gran cantidad de piedra calcárea, la que da forma a numerosas simas en la sierra courelá, y de pizarra que casi llena todas sus montañas.

Se trata de dos componentes geomórficos de poca dureza que dieron al traste con la iniciativa tras comprobar los ingenieros de minas que el lugar no era el idóneo para construir un embalse.

Y ello, que no la falta de interés para sacarle rendimiento económico en forma de energía al río Lor, fue lo que salvó a O Courel de tener una enorme presa, la que comenzó a pasar a la historia el pasado 29 de agosto, cuando la Confederación Hidrográfica Miño-Sil inició de oficio un expediente para la extinción de la concesión otorgada 58 años atrás.

Un mes más tarde, el 2 de octubre, el Ministerio para la Transición Ecológica dictó una resolución acordando declarar extinguido el derecho de aprovechamiento de las aguas del Lor, lo que se ha hecho oficial y definitivo con su publicación en el Boletín Oficial del Estado. No obstante, en O Courel dicen que no hubo intervención gubernamental, sino que el terreno lo hizo todo.

Los restos de la obra

El interés de saltos del Sil  (una empresa que con el tiempo fue absorbida por Iberdrola) para sacarle rendimiento al agua del Lor quedó patente en los trabajos realizados. Existen dos profundas galerías en la montaña, un cable que cruza el cauce para transportar material y una antigua pista para mover la maquinaria.

El portavoz de la asociación Sos Courel, Orlando Álvarez, señaló que cuando se planteó el proyecto hace más de medio siglo los vecinos pensaban que podía ser beneficioso para la zona. Se hablaba de la creación de muchos puestos de trabajo y de los beneficios de la venta de terrenos que anegaría el embalse en una época en la que el movimiento ecologista no existía.

En la actualidad con la figura de Red Natura y la candidatura a Geoparque, el plan no sería viable.

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