La redención de una fortaleza única

El alcalde de Monforte ha logrado que el Estado destine una importante cantidad de dinero para rehabilitar un tramo de la fortaleza medieval mejor conservada de Galicia. Son algo más de 100 metros de muralla tras el Parador de turismo. El regidor espera que la acción sirva para actuar en los 700 metros restantes
Una de las entradas a la fortificación medieval, la conocida como Porta Nova.AEP
photo_camera Una de las entradas a la fortificación medieval, la conocida como Porta Nova.AEP

LA MURALLA medieval que circunda el monte San Vicente do Pino de Monforte, vestigios del pasado condal de la ciudad, será objeto de una primera gran intervención para su puesta en valor gracias a una subvención de 1,3 millones de euros de la Secretaría de Estado para el Turismo. No es un proyecto menor en cuanto a lo que supone para el patrimonio, ya que es el primer paso para recuperar, en palabras de expertos en el ramo, como el sacerdote César Carnero (exresponsable de los bienes culturales del Obispado de Lugo), "el conjunto fortificado medieval más relevante de Galicia, prácticamente completo".

La actuación se llevará a cabo en un tramo de unos 100 metros, el situado entre la Torre da Homenaxe y la Torre dos Cregos, el más visible de la muralla que comunica con la Porta Nova, una de las varias entradas que había a la fortificación.

INTENSAS GESTIONES. El regidor monfortino, José Tomé Roca, llevaba más de cinco años en contacto con diferentes administraciones públicas para restaurar la muralla medieval. Llamó varias veces a las puertas de la Xunta de Galicia, al igual que su antecesor en el cargo, el nacionalista Severino Rodríguez, sin éxito alguno.

Tomé no cejó en su empeño y tras varias gestiones logró que la Secretaría de Estado de Turismo asumiese la puesta en valor de ese tramo, el primero de una intervención que el alcalde socialista espera que tenga continuidad.

Dice que no resultará fácil, pero que dispone de un estudio que puede servir como plan director para rehabilitar los otros 700 metros de muralla que hay en San Vicente do Pino.

CINCO MILLONES. El coste de las obras es elevado, pues el informe que obra en poder del Ayuntamiento apunta a la necesidad de una inversión que rondaría los cinco millones de euros. José Tomé sigue intentando conseguir los fondos necesarios para recuperar "un conxunto de primera orde e, se falamos a nivel turístico, de primeiro nivel". En los mismos términos se refirió César Carnero, además presidente de la asociación Patrimonio de Lemos, quien lleva tres lustros pidiéndole a las administraciones públicas que no se olviden de redimir esta muralla medieval única en Galicia.

Ante la parálisis que sufría la rehabilitación de la fortaleza, en buena medida porque las administraciones superiores a la local, principalmente la Xunta no decía ni sí ni no, pues argumentaba que no estaba claro a quién pertenecía, el Ayuntamiento decidió a principios de este año inscribir todo su contorno y terrenos aledaños como bien municipal, pues no consta en ningún registro el nombre de los posibles propietarios, Pasado el tiempo de exposición pública y si no hay reclamaciones, toda la muralla pasará a ser bien municipal.

CÓMO ESTÁ. El plan director para actuar sobre los restos de la fortificación de los condes de Lemos, informe elaborado por el arquitecto José María Alonso Montero, recoge que entre la torre de Santo Domingo y la Cárcere Vella el lienzo de la muralla se encuentra en, relativamente, buen estado de conservación; y que el trayecto que va hasta la torre de O Arco es de fácil reconstrucción en aquellas partes donde se encuentra derribado.

Lo mismo se indica sobre el tramo inmediato a la Porta Nova y la Torre dos Cregos.

Esta será en la que se actúe con esos 1,3 millones de euros de la Secretaría de Estado de Turismo. Y es que se conservan, dice el estudio, pasos de ronda, almenado, saeteras y demás elementos correspondientes a la antigua fortificación y su rehabilitación reflejaría una idea real de cómo se realizaba su defensa y al mismo tiempo serviría como modelo para el caso de una restauración integral del resto de la fortaleza.

El presidente de la asociación Amigos do Patrimonio de Lemos y exdelegado episcopal de Patrimonio Artístico del Obispado, César Carnero, manifestó que el "penoso estado" de conservación de la muralla se debe al mucho tiempo que lleva abandonada, algo que empezó en el siglo XVI, cuando dejó de tener la función de fortificación.

Además, añadió, hubo un momento en el que fue utilizada por los vecinos como cantera de materiales para hacer muros y edificaciones.

No obstante, según este especialista en restauración, mientras otras murallas se vieron como freno al progreso de las ciudades, tal y como pasó con la fortificación medieval que existió en Santiago de Compostela, desaparecida totalmente, en Monforte se tuvo la suerte de que el monte San Vicente do Pino se abandonase desde el punto de vista urbanístico.

Ocurrió cuando los vecinos decidieron que la ciudad creciese a sus pies, lo que posibilitó que los muros no fuesen derribados y sus piedras no se reutilizasen en la construcción de casas en el lugar.

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