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Un quirogués estudia el uso de restos de pizarra para ahorrar agua en viñas

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Dos integrantes del equipo que trabaja en la viña de Quiroga. EP
La iniciativa ha adquirido relevancia nacional y podría ayudar a reducir el uso de herbicidas

El viticultor quirogués José Manuel García Mondelo ha impulsado un proyecto para estudiar el ahorro de agua mediante el aprovechamiento de los restos de la pizarra. La iniciativa ha contado desde el primer momento con el apoyo del campus lucense de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y después de dos años puesta en marcha tiene relevancia nacional.

Mondelo comenzó en el verano de 2019 a colocar una capa de pizarra a pie de cepa en una de sus viñas, en la que también se instaló un sistema de riego por goteo. Los primeros resultados son "esperanzadores", señala Benjamín Rey, profesor de la Escuela Politécnica Superior de la USC, que está al frente del proyecto junto a Javier Cancela. El estudio analiza el posible ahorro de agua o la reducción del uso de herbicidas.

Benjamín Rey dice que los datos obtenidos les servirán para ver cómo orientar el plan a corto plazo y al mismo tiempo "dar solución a ese problema tan grave que son las escorias de pizarra". La parcela donde colocaron este material responde mejor al riego y la cantidad de agua que tienen que emplear es inferior. Sin embargo, Benjamín prefiere "no lanzar las campanas al vuelo", pues el último año ha sido "muy irregular".

Sobre los fitosanitarios, Rey subraya que la capa de pizarra impedirá que broten con facilidad las malas hierbas, por lo que se ahorraría en herbicida o podrían emplearse productos "menos agresivos". Respecto a las enfermedades que afectan a las vides, como el mildiu o el oidio, sostiene que están relacionadas con la humedad ambiental y son inevitables, pero el sistema en el que trabajan haría a la planta estar más nutrida y ser "mucho más fuerte".

La idea es instalar una estación meteorológica en la viña de Quiroga usada ahora para el estudio. No solo se medirán parámetros meteorológicos, sino que también se prestará atención a la humedad del suelo o, incluso, a la de las hojas de las cepas para lograr información "más adecuada" de cara a las dosis de riego.

"Vamos a colocar sensores a una profundidad de 60 centímetros, de los que 10 o 15 corresponden a la capa de pizarra", avanza Rey.

Una oportunidad para las pizarreras
La aplicación en las viñas podría ser una buena salida para los escombros de pizarra que se acumulan en el valle de Quiroga. "El culmen del proyecto será que aumente el número de parcelas que aplican el sistema y que las empresas del sector de la pizarra entren en un plan más ambicioso y en el que participen de forma industrial", apunta Benjamín Rey. En este sentido, se refiere a que las pizarreras comiencen a picar los escombros para su uso en la viticultura. "Si no es con los escombros que ya hay, al menos se podría evitar que sigan incrementándose", comenta.
Ayudas
La iniciativa ha despertado el interés de un plan nacional de proyectos. Rey lamenta que la ayuda "es muy poca y apenas cubre los gastos de los viajes para ir a tomar datos", aunque no oculta su satisfacción porque hayan contado con el estudio para este programa y, sobre todo, por ver que tiene "futuro e interés".

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