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Una 'quedada rácing' con lucenses en los Cañones del Sil acaba con 11 investigados

El copiloto de un Ford Fiesta ST saca medio cuerpo por la ventanilla. GUARDIA CIVIL
El copiloto de un Ford Fiesta ST saca medio cuerpo por la ventanilla. GUARDIA CIVIL
Medio centenar de jóvenes, algunos pertenecientes a una peña de Chantada, convirtieron las carreteras de la Ribeira Sacra en un circuito con un encadenamiento de temeridades al volante

Conductor investigado por la Guardia Civil por conducción temeraria en una ruta en los Cañones del Sil. GUARDIA CIVILDerrapes, acelerones y humo confrontaron con el calmoso verde de la Ribeira Sacra el pasado 16 de mayo, cuando medio centenar de jóvenes —algunas fuentes aseguran que más— convirtieron las serpenteadas carreteras de los Cañones del Sil en su particular circuito de velocidad, donde llevaron a cabo toda clase de maniobras temerarias que pusieron en peligro a quienes ese domingo soleado se encontraban disfrutando del mágico enclave que comparten Lugo y Ourense. Once de ellos están imputados por un delito de conducción temeraria.

Y aunque el recorrido se desarrolló en el margen ourensano del espacio natural, se contaban entre los participantes varios lucenses pertenecientes a la peña Chantada GZ Rácing, que a la postre compartió en su cuenta de Instagram fotos y vídeos del evento, bautizado como KDD Multimarca en los Cañones del Sil. El acrónimo en mayúsculas proviene de los tiempos en los que los amantes de estas concentraciones las publicitaban por SMS. Ahora las divulgan por redes sociales, aunque en grupos cerrados a los que solo tienen acceso los asiduos a estas concentraciones que tienen por objeto, según ellos, presumir de coches y de las mejoras que les incorporan a los mismos.

No obstante, la Guardia Civil de Tráfico de Ourense esquivó el hermetismo habitual de estos cónclaves y, a sabiendas de que los participantes suelen compartir imágenes del encuentro en redes —especialmente Instagram, ya que pocos sobrepasan los 30 años—, analizó los perfiles de los posibles organizadores y participantes, como es el caso del club de Chantada. Las pesquisas dieron sus frutos y, aunque a posteriori, los agentes pudieron ver nítidamente las matrículas de varios coches que invaden el carril contrario, hacen 'cruzadas' —tomar curvas derrapando en el argot del motor— y, lo que resultó más llamativo a ojos de los guardias civiles, que "algunos pasajeros viajaban sentados sobre los marcos de las puertas, con la mitad superior del cuerpo completamente fuera del vehículo y sin sujeción alguna".

IDENTIFICACIÓN. Las imágenes las visualizaron los investigadores en los días posteriores al evento, pero las tareas de identificación se alargaron algo más de un mes. En primer lugar, identificaron las placas de los vehículos que incurrían en alguna infracción vial, procediendo asimismo a averiguar quién es su propietario o conductor habitual. Paralelamente, pusieron nombre y apellidos a los jóvenes que aparecían 'descolgados' por las ventanillas: algunos chicos ya estaban 'fichados' de concentraciones anteriores y para dar con la identidad de otros, interrogaron a los conductores.

Especialmente flagrante es el caso de los tres pasajeros de un Volkswagen Golf GTD, fotografiado sobre estas líneas, que saludan a la cámara con medio cuerpo fuera mientras el conductor traza una curva de 180 grados, algo similar a lo que hace el copiloto de un Ford Fiesta ST que también ilustra este texto. Esos cuatro chicos figuran entre los once investigados, además de los conductores de los mencionados turismos, a los que la Guardia Civil atribuye "el consentimiento" a tales conductas como "cooperadores necesarios".

Todos ellos se enfrentan a penas de prisión de 6 meses a 24 años y un mínimo de un año sin carné.

El debate: ¿Infracción o afición?
"No somos delincuentes" es una de las respuestas más repetidas cuando se cuestiona a los participantes en estas quedadas automovilísticas sobre la legalidad de las mismas. Estos jóvenes explican que lo único que buscan es divertirse mostrando sus vehículos a otros con quienes comparten la misma afición por el motor.

"Enseñas tu coche, ves los de otros, hablas sobre las piezas que le has puesto...", comenta uno de los participantes en estos eventos, que desliga de las carreras ilegales.

El problema viene si la KDD desemboca en exhibiciones de derrapaje, conducción temeraria y otras conductas recogidas como infracciones en el Código de Circulación. Como siempre, a veces pagan justos por pecadores y no todos los amantes del mundo rácing cometen irregularidades.

Popularidad en Galicia
Estos eventos tienen mucho tirón en Galicia y el norte del país en general, donde confluye con la afición por los rallies.

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