Os Chaos de Monforte: una pulpeira de toda la vida

La veteranía y buen hacer de Pili cociendo el pulpo es el reclamo de la pulpería Os Chaos de Monforte, que destaca también por su churrasco y sus empanadillas
Pulpería Chaos de Monforte. L.A.R
photo_camera Pulpería Os Chaos de Monforte. L.A.R

ADENTRARSE en el mundo culinario de la Pulpería Os Chaos de Monforte nos permite saborear la autenticidad de la cocina gallega más tradicional. El pulpo, con raciones que salen continuamente desde el mediodía del caldero instalado a la entrada del local, se erige como la estrella de la casa. Es habitual que se vendan más de un centenar de raciones al día.

Las mesas corridas situadas en el comedor primitivo, al que después se añadió otra sala con decoración más convencional, evocan el ritual comunal de la degustación del cefalópodo en las ferias, que fue precisamente donde se inició Pilar Méndez Domínguez en el oficio de pulpeira cuando aún no llegaba a la veintena, hace ya 33 años. Y a esa labor se dedicó antes de abrir este establecimiento en 2001 junto a su marido, Pedro Gómez.

Su pulpería es la más antigua de Monforte, donde sólo hay dos en funcionamiento, y se convirtió en todo un referente en toda la Ribeira Sacra. A su fama a la hora de preparar el pulpo se une el módico precio de la raciones, 11 euros, similar al de las ferias. Aunque muchos comensales optan por degustar el pulpo como plato único, en Pulpería Os Chaos se puede disfrutar de una carta enxebre, que tiene como segundo reclamo un churrasco tierno y sabroso, que también despierta la gula de los comensales. Los callos son otro reclamo el fin de semana. También se ofrece una amplia variedad de raciones de productos porcinos, como oreja, morro, zorza, febra o panceta, así como de mejillones tigre, en salsa o la vinagreta. No faltan tampoco los chipirones o los calamares.

Sin embargo, la propuesta que llama especialmente la atención por su originalidad y sabor son las empanadillas, de pequeño tamaño y que pueden servir tanto de tapa como en ración. Las de pollo y las de lacón con grelos tienen mucho tirón. Muchas de estas viandas se ofrecen de tapa a los numerosos clienes que acuden al local para tomar los vinos, que como no podía ser de otra manera son de la tierra. Solo hay marcas de la denominación de origen Ribeira Sacra o bien un vino de la casa que también es de la zona. Entre los postres caseros triunfa la tarta de queso, junto a un rico flan de huevo. Los clásicos optan por el queso con o sin membrillo.

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