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Otra vida para los burros

En plena Ribeira Sacra, 14 burros han encontrado una nueva oportunidad al lado del galés Christofer Crump. MIGUEL PIÑEIRO
En plena Ribeira Sacra, 14 burros han encontrado una nueva oportunidad al lado del galés Christopher Crump. MIGUEL PIÑEIRO
En Os Queixeiros, lugar de la parroquia chantadesa de Líncora vive desde el pasado julio el galés Christopher Crump, cuya iniciativa consiste en crear un santuario para burros

UN BUEN DÍA de julio del año pasado, un enorme camión atravesó la carretera que baja desde Chantada hasta Os Queixeiros, lugar de la parroquia de Líncora plagado de viñedos y bodegas. El vehículo -según dicen los que lo vieron, casi más grande que la vía- transportaba en su interior doce burros llegados desde Dinamarca. Eran los animales de Fields of Freedom, una iniciativa llevada a cabo por Christopher Crump, galés de 37 años enamorado de la Ribeira Sacra y de la naturaleza.

Antes de llegar a Chantada, Crump residía en Dinamarca y allí empezó a recoger junto a una compañera los burros que quedaban abandonados para darles una nueva vida, más reposada y tranquila. Acogían, sobre todo, animales que soltaban los circos cuando ya no les encontraban utilidad. "Muchos de ellos acababan en zoológicos, donde los usaban para alimentar, por ejemplo, a los leones", cuenta Christopher.

A Fields of Freedom llegaban también burros cuyos dueños morían o se hacían demasiado mayores para ocuparse de ellos como es debido. De la mano de Christopher Crump encontraban otra oportunidad en este particular santuario instalado desde el verano de 2020 en plena Ribeira Sacra, aunque pocos en la comarca saben de su existencia. Christopher no habla demasiado castellano ni gallego, lo que unido a las restricciones por la pandemia le ha impedido mantener contacto con mucha gente.

Una de sus grandes aliadas en estos tiempos de escasa interacción entre personas es la red social Instagram. La cuenta de Fields of Freedom dispone de más de 60.000 seguidores, entre ellos la conocida activista sueca Greta Thunberg, muy famosa en todo el mundo por su lucha contra el cambio climático y que sigue el día a día del santuario de burros de Christopher Crump.

IDILIO. Cuando tenía 22 años, Crump llegó con su padre a vivir a Ferreira de Pantón. Formaron parte durante un buen tiempo del importante número de ciudadanos británicos que han apostado por la Ribeira Sacra para vivir de forma más relajada y en contacto con la naturaleza. De hecho, una hermana suya reside aún en Pantón. Como él, se dedica a cuidar animales.

Pasados seis años en Dinamarca, Christopher regresó a Galicia, una tierra por la que siente auténtica pasión. Le encanta Chantada y se siente muy a gusto en Os Queixeiros. Su idea cuando la pandemia lo permita es recibir gente en Fields of Freedom, que está totalmente abierto para conocer a los 14 burros que residen en un entorno único. De Dinamarca llegaron doce junto a Crump, que ha acogido dos –pertenecían a personas de edad muy avanzada– desde que vive en Chantada.

Los animales están castrados. "No quiero que se reproduzcan. Mi único objetivo es que los burros pasen aquí tranquilamente su vida hasta el fin de sus días", explica Christopher Crump.

El lugar. Los burros habitan en una especie de pequeño establo de madera construido por Christopher. El cobertizo, desde donde los animales disponen de unas vistas privilegiadas, se encuentra en un terreno en el que también se levanta una casa renovada para ser el hogar de este galés. Un sitio idílico alejado del ruido donde la primavera empieza a hacer acto de presencia en los árboles.

Los burros no son los únicos inquilinos de Fields of Freedom. Cristopher acoge una impresionante camada de 30 gatos, que corretean a su aire por los alrededores de la vivienda, a la que se accede por unas escaleras cuyo pasamanos finaliza en una figura, tallada en piedra por Christopher, de una mujer vendimiando, en claro homenaje a la tradición vitivinícola local.

En este lugar ha instalado su santuario para burros. Y en este lugar, los animales, que solo reaccionan al inglés, ni siquiera transmiten nerviosismo cuando un desconocido entra a decirles: Nice to meet you (Encantado de conoceros).

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