Música para dar las gracias

El sábado 27, a las 19.30 horas, el conservatorio Adagio prepara un concierto con todos sus alumnos en la iglesia del colegio Escolapios de Monforte. Manuel Randulfe, el fundador, destaca el vínculo creado entre las dos instituciones a lo largo de casi dos décadas.
Inés Lemos, con algunos de los alumnos del conservatorio Adagio de Monforte durante una clase. MIGUEL PIÑEIRO
photo_camera Inés Lemos, con algunos de los alumnos del conservatorio Adagio de Monforte durante una clase. MIGUEL PIÑEIRO

El próximo 27 de abril, el conservatorio Adagio de Monforte prepara un concierto que se enmarca dentro de los actos del 150 aniversario de la presencia de la comunidad de los Escolapios en la ciudad al frente de la gestión del colegio del Cardenal. Pero Manuel Randulfe Jácome, el fundador del conservatorio, explica que, en realidad, será un recital de "agradecimiento en el lenguaje de la música por la acogida que Escolapios nos dio en un momento delicado de nuestra historia".

Para entender esa situación hay que volver al Monforte de hace varios lustros. Adagio fue el segundo conservatorio privado de Galicia reconocido por la Xunta y abrió sus puertas hace 34 años en el Campo de San Antonio. Comenzó con el Grado Elemental de las enseñanzas oficiales y poco a poco fue ampliando oferta hasta el último curso del Grado Medio, pero llegó un momento en el que para seguir creciendo en alumnos e implantar totalmente ese grado medio, Adagio necesitaba más espacio, mejores instalaciones. Ahí apareció la oportunidad del colegio Escolapios. "Nos ofrecieron sus aulas y aceptamos sin dudarlo. Con el tiempo nos dimos cuenta de que la mudanza fue algo más que un cambio de aulas, ganamos una sala de conciertos excepcional, la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, con una acústica brutal. Allí, o en el salón de actos del centro, celebramos todos nuestros conciertos y también será allí donde tenga lugar el recital del día 27", añade Randulfe.

Nacido en Os Peares, Manuel Randulfe empezó en el mundo de la música con nueve años "en un momento en el que estudiar música era casi cosa de héroes y las enseñanzas estaban vinculadas a unos patronatos y al seminario". Con todo, y después de pasar por Ourense, A Coruña y Madrid, Randulfe remató los estudios de Piano y acabó complementándolos con los de profesor de Solfeo.

La carrera musical de este monfortino de acogida en la música corrió mucho tiempo paralela a la radio. Durante 25 años estuvo vinculado a distintos programas de Radio Nacional de España (RNE) Galicia en los que la música era el hilo conductor.

"Era una época dorada, en la que si consideraban que tenías chispa para la radio tenías carta blanca para hacer el programa a tu gusto", recuerda. Entre 1990 y 1993 hizo el espacio Unha noite non é nada, que le puso en contacto con muchísimos músicos noveles gallegos. En esos años combinó las ondas con las clases en Adagio, pero poco a poco fue la docencia la que ocupó todo su tiempo.

Randulfe, en un concierto en la iglesia del colegio del Cardenal. ARCHIVO
Randulfe, en un concierto en la iglesia del colegio del Cardenal. ARCHIVO

Cuando le preguntan a Randulfe qué grandes nombres de la música pasaron por Adagio evita responder. Pero no porque no los haya, es una cuestión de no hacer diferencias. "Para mí es muy gratificante encontrar a antiguos alumnos en bandas o en conciertos de primer orden, pero no son menos importantes aquellos que optaron por el magisterio musical o los que hoy en día son médicos, deportistas o arquitectos y me cuentan que siguen valorando la música o que guardan un buen recuerdo de la época en Adagio", comenta. "Por estas aulas pasaron entre 900 y mil alumnos, a algunos no los volví a ver y otros me los encuentro de vez en cuando y todos son especiales", añade.

De lo que no tiene ninguna duda es del papel de Escolapios en la historia de Adagio. "Yo me siento atrapado cada vez que atravieso la puerta, tocar en esa iglesia es un privilegio", insiste.

Y si tuviera que escoger un concierto para el recuerdo en ese auditorio único tampoco sería capaz. "Podría hablarte de los que hicimos con la Coral Casablanca de Vigo o de un monográfico sobre música gallega que hicimos con Juan Durán, al que conocí en la radio cuando empezaba de compositor y en 2018 ganó la edición 35 del premio Reina Sofía de composición musical por su obra Whispers in the Dark. Y hablando de música gallega, para mí Amancio Prada lo es todo en ese ámbito, pero el precusor del folk, de Milladoiro y de todo lo que vino después fue Pablo Quintana y a él también le rendimos homenaje desde Adagio", señala. "Sin olvidarme de los festivales de fin de curso de los niños", remarca.

Manuel Randulfe dejó en 2018 la dirección de Adagio y le pasó el relevo a Inés Lemos, que sigue muy fiel al espíritu que siempre tuvo el centro. También dejó la primera línea de la docencia, pero sigue muy vinculado al conservatorio y dice que ahora disfruta los ensayos con los chicos "con otra libertad, me equivoco, bromeo con ellos, es otra complicidad, es otro papel", insiste.

Ahora están en pleno proceso de ensayos para el concierto del día 27, en el que actuarán todos y habrá de todo, mucho clásico, porque "es la base, pero habrá espacio para otras disciplinas como el rock", apunta. "Aquí la protagonista es la música, la expresión a través de ella, con respeto, sin adornos ni recursos tecnológicos", concluye el maestro.

Más de setenta alumnos y cinco docentes

Inés Lemos lleva las riendas de Adagio con una línea muy fiel a la fundacional. Ahora, entre enseñanzas oficiales y libres el conservatorio monfortino suma unos 70 alumnos y cuenta con cinco profesores en plantilla, además de numerosas colaboraciones.

El centro imparte piano, canto, guitarra clásica y eléctrica, además de las asignaturas complementarias. Para Manuel Randulfe e Inés Lemos, esos son los instrumentos que están también en la base y los que reclaman los propios estudiantes.

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