lunes. 16.05.2022 |
El tiempo
lunes. 16.05.2022
El tiempo

Maquinista, un oficio que recupera su tirón

Juan José Rodríguez y César Vila, en la estación de Monforte. L.A.R.
Juan José Rodríguez y César Vila, en la estación de Monforte. L.A.R.

El ferrocarril perdió mucho fuelle en Monforte, pero conducir un tren todavía es el sueño de los que buscan un buen empleo

En los años dorados de Monforte como nudo ferroviario, más de 3.000 familias vivían de los salarios de Renfe. Entre los oficios de la compañía, el de maquinista se llevaba la palma por sus condiciones en cuanto a salario, horarios, jubilaciones... Había que vivir con la maleta a cuestas, pero un maquinista en casa garantizaba holgura para toda la familia. 

Los tiempos fueron cambiando y la ciudad del Cabe perdió mucho peso en el entramado de Renfe. En los años 80 todavía había más de 200 conductores en Monforte y en la actualidad solo hay 27 maquinistas adscritos a la estación local, todos para los servicios de mercancías, ninguno para los trenes de pasajeros.

Aún así, el de maquinista es un oficio que recupera su tirón. Hay mucha plantilla a punto de jubilarse y Renfe precisa conductores, por lo que hay muchos vecinos que vuelven a mirar al tren.

Juan José Rodríguez y César Vila Franco son dos monfortinos que aprobaron hace poco la oposición de Renfe después de pasar por la Escuela de Maquinistas de la compañía en Santiago (donde se formaron más 240 profesionales en los últimos años). Les queda algún trámite por delante como una entrevista y un cursillo en Madrid, pero si nada se tuerce, en dos o tres meses se incorporarán a Renfe como maquinistas en prácticas y, después de un año de actividad, pasarán a la plantilla general. En ambos casos, fueron sus amigos los que les hablaron de esta salida laboral.

Juan José Rodríguez es fisioterapeuta de profesión y le entró el gusanillo de maquinista en un viaje. "Iba con varios amigos, maquinistas, y me convencieron. Salí de Monforte fisioterapeuta y regresé como aspirante a maquinista", bromea. "La única conexión familiar con Renfe es mi abuelo, que tenía un bar en el barrio de A Estación muy frecuentado por los ferroviarios. Pero nada más", añade.

La formación en Santiago tiene un carácter práctico muy importante y Juan José pudo probar trenes eléctricos y diésel. A él le gustaría trabajar en convoyes de viajeros de larga distancia, pero eso dependerá de como se desarrollen las cosas. Además, sabe que eso implica una residencia fuera de Monforte. "No me importa vivir en otro sitio para cumplir ese sueño", remata.

César Vila y Juan José Rodríguez, en la estación de Monforte. L.A.R.
César Vila y Juan José Rodríguez, en la estación de Monforte. L.A.R.

DE BRUSELAS AL TREN. El monfortino César Vila estudió Ciencias Políticas y tras cinco años en Bruselas se planteó el regreso a la ciudad del Cabe. De lo suyo era imposible encontrar algo aquí, así que se puso a buscar un trabajo con buenas condiciones laborales y salariales que le permitiera quedarse en su tierra. Renfe era la vía más rápida. 

"Teño amigos maquinistas que están contentos co oficio. Animáronme e apunteime na escola de Santiago de Compostela, pillounos a pandemia e o curso foi máis longo do previsto, pero rematei, fixen a oposición e foime ben. Agora estou desexando incorporarme e pasar páxina co oficio anterior" dice en referencia a Ciencias Políticas.

Sabe que antes de asentarse en Monforte, que es su objetivo, tendrá que pulular por otros destinos, fundamentalmente en Cataluña o Zaragoza, pero eso no le asusta. "Hai posibilidades de regresar á casa anque iso implica conducir trens de mercancías, que son os que teñen residencia aquí, pero a min dáme un pouco o mesmo levar mercancías ou pasaxeiros", comenta.

"Este traballo permíteme asentarme en Monforte e facer algo útil, práctico. Por iso cambiei", dice César Vila

Durante la formación y las prácticas corroboró que Renfe ofrece unas condiciones que ya no se ven en otros sectores y que se puede hacer algo "útil e práctico". "Levas á xente dun sitio a outro, trasladas as mercancías que se precisan", añade. En su anterior trabajo era todo más abstracto, no se percibían los resultados de manera tan inmediata ni directa y eso puede resultar un poco frustrante a medio plazo.

César Vila también comprobó que el oficio de maquinista exige mucha responsabilidad, que cualquier error puede tener consecuencias penales y ocasionar daños a otras personas, pero confía en la formación que recibió y también en las enseñanzas que los maquinistas veteranos le transmitieron en Santiago y a los que está muy agradecido. "Aprender con eles foi unha experiencia única e todos nos trataron moi ben", apunta.

LA EXPERIENCIA. Miguel Callejo, más conocido como Micha, es maquinista veterano. En realidad este hombre es zaragozano pero lleva tantos años en Monforte, que es uno más de la Ribeira Sacra, aunque reconoce que llegó a la ciudad del Cabe de manera forzosa cuando estaba destinado en León. "Pidieron voluntarios para Monforte, como nadie quiso, me tocó a mí, que había sido el último en incorporarme a León", recuerda entre risas.

Miguel Callejo en la estación de Monforte. L.A.R.
Miguel Callejo en la estación de Monforte. L.A.R.

La primera vez que Micha se subió en un tren fue precisamente para examinarse en Madrid para entrar en Renfe. Tenía 17 años y había rematado el Bachiller, no sabía que hacer de su vida y un amigo le habló de Renfe, así que se preparó en una academia y se presentó a la oposición por libre, era el procedimiento habitual en aquella época. Él aprobó y su amigo suspendió, paradojas que tiene la vida.

Explica que, en sus tiempos, una vez se aprobaba el examen de entrada a Renfe comenzaba la formación, que se combinaba con el servicio militar. Era un proceso que duraba tres años y al rematar se pasaba a la plantilla de la compañía. 

También detalla que la formación en Renfe es constante y cada vez que un maquinista cambia de línea o de máquina tiene que hacer una preparación específica. En su caso, recientemente pasó de mercancías a pasajeros (ahora  está adscrito a Vigo) y tuvo que formarse para la nueva composición que lleva.

Explica que lo que más le gusta del oficio es la libertad y la independencia. "Conoces tu trabajo, tu ruta, tus competencias y en el tren nadie te presiona. Eres tú el responsable. Para lo bueno y lo malo", matiza.

"Cuando llevas un tren con mil toneladas y alguien entra en la vía, no puedes parar. Esto no es una bicicleta", comenta Miguel Callejo
 

Lo malo en este oficio también existe. En el primer día de trabajo de Micha, en 1985, descarriló el tren. "Iba de ayudante y había un maquinista titular. Era un mercancías y descarriló la máquina, necesitamos horas para remolcarla y pensé, Dios mío dónde me metí", cuenta.

Varios enganches en la catenaria y dos arrollamientos completan los peores episodios de su trabajo. "Cuando ves a una persona en la vía estás vendido, no puedes parar un tren con mil toneladas de peso, esto no es una bicicleta. En mi caso, eran personas que se metieron de forma voluntaria, eso mitiga un poco los sentimientos, pero el trago es duro de pasar", reconoce.

A los nuevos maquinistas Micha les da ánimo. Insiste en que están muy bien formados, mejor de lo que lo estuvieron ellos en su momento, y les recomienda que tengan "calma y disfruten del oficio".

Reconoce que los tiempos han cambiado pero añade que sigue siendo una buena profesión.

De una larga saga de ferroviarios
Una de las bisabuelas de Valentín López ya fue guardesa en un paso a nivel. Sus dos abuelos fueron jefes de tren y su padre, interventor. Así que este monfortino también siguió el camino de Renfe. Comenzó como ayudante de maquinista en 1981 y cinco años después subió de escalafón. Tuvo destino en Irún y Monforte y en 2002 dio el salto a los Ave, en los que estuvo una década.

Instructor. Hace un tiempo regresó a Monforte y dejó las tareas de maquinista para asumir la coordinación de la formación que se imparte a otros maquinistas desde el simulador que hay en la ciudad. Allí se entrenan los conductores cuando se ponen a los mandos de una nueva máquina o reciclan sus conocimientos. Para Valentín, la de maquinista sigue siendo una buena profesión y explica que en Monforte hay de nuevo vocación por el oficio.

Maquinista, un oficio que recupera su tirón
Comentarios