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La hostelería baja a cero en la Ribeira Sacra tras una Semana Santa 2019 de récord

Un grupo de turistas realiza una ruta de senderismo por la Ribeira Sacra. ARCHIVO
Un grupo de turistas realiza una ruta de senderismo por la Ribeira Sacra. ARCHIVO
La ocupación el año pasado llegó a un espectacular 97,3% y el sector busca reinventarse de cara al futuro

Semana Santa es normalmente sinónimo de una elevada afluencia de turistas a la Ribeira Sacra. Los diferentes establecimientos hosteleros tendrían que estar preparándose para recibir visitantes y hacer una de las facturaciones más altas del año, pero la pandemia de Covid-19 ha echado abajo las previsiones.

En 2019, la ocupación hotelera de Semana Santa en la comarca se situó en el 97,3%. Los establecimientos de cuatro y cinco estrellas establecieron un espectacular 99,5%, las casas de turismo rural estuvieron al 98% y otro tipo de hospedajes marcaron un 96%. Un año después la actividad de todos ellos en esta época bajará a cero.

"A dúas ou tres semanas dun período de alta afluencia de turistas facemos as nosas previsións. Nesta Semana Santa nin sequera chegamos a iso. Cando tocaba declarouse o estado de alarma", comenta la gerente del consorcio de turismo de la Ribeira Sacra, Alexandra Seara.

                                    "Algunhas casas de turismo rural non abren ata Entroido e moitas seguen pechadas ata Semana Santa. Percíbese que ningúen estaba preparado para isto. Pillounos a todos co pé cambiado", añade el presidente de Ribeira Sacra Rural, Francisco Almuíña (en la imagen).

Aun así, lejos de desanimarse, ambas entidades han intentado mantener la cabeza fría y prepararse para el futuro, cuando la pandemia esté controlada y los negocios puedan recibir turistas de nuevo. "Os que sufrimos perdas irreparables nalgún momento sabemos que a vida cambia, pero hai vida. Nunca choveu que non escampara", dice Almuíña, quien es además dueño de Casa do Romualdo, en Taboada.

"Coñecín a historia dunha persoa que durante a gripe española do 1918 perdeu os seus avós, os seus pais e o seu irmán maior. Con 15 anos quedou ao cargo de toda a súa familia. Saíu adiante. Remontou e foi feliz", relata el presidente de Ribeira Sacra Rural. Almuíña cree que es momento de detenerse, analizar y promover proyectos conjuntos que estaban pendientes por falta de tiempo.

Se ganó algún dinero en febrero, muy poco en marzo, abril se ha ido al limbo y en el consorcio casi se dan por perdidos mayo y junio. Toca valorar la situación actual y establecer medidas para seguir funcionando.

                                    Alexandra Seara (en la imagen) comenta que la actividad del ente que ella gestiona no ha desaparecido con el coronavirus. Celebran reuniones telemáticas en las que hablan de iniciativas concretas para poner en marcha el día que se restablezca la normalidad.

"Buscamos as opinións dos empresarios sobre cales son as necesidades máis inmediatas e trataremos de abrir unha liña de formación na que o consorcio buscaría os docentes", explica Seara. La idea es crear un formulario con propuestas que ayuden a impulsar la actividad turística.

"Isto é unha oportunidade para replantexarnos moitas cousas", opina Francisco Almuíña, quien considera que compadecerse no servirá de nada. "Agora xa foi e non vale chorar. Toca mirar cara adiante e afianzar un proxecto turístico claro na Ribeira Sacra. Pode que isto fora un toque da atención da natureza e da vida. Non podemos seguir co modelo de sociedade que tiñamos", afirma.

Bajo su punto de vista, la Ribeira Sacra debe reforzar su apuesta por un turismo tranquilo, sostenible, consciente y basado en el respeto por la naturaleza. En pocas palabras: "Compre afastarnos do modelo de parque temático".

Entre las propuestas pensadas por Almuíña de cara al futuro se encuentran la creación de un bono para que los turistas puedan pasar la noche en una de las muchas casas de turismo rural repartidas por la comarca y, sobre todo, desarrollar planes de actuación ante situaciones similares a la actual que puedan darse en tiempos venideros. "Son consciente de que temos que vivir o día a día, pero tamén hai que ter certa previsión", sentencia Almuíña.

El presidente de Ribeira Sacra Rural concluye que de la crisis "debemos saír nós e celebro que se creara un espazo con xente implicada onde se fale de retos e actividades concretas. É unha situación nova e é lóxico que haxa medo, pero confío moito nas persoas que están dispostas a colaborar".

Con las ferias del vino de Sober y Quiroga suspendidas, la Feira Medieval de Monforte cancelada o sin la Festa do Augardente de Portomarín la Ribeira Sacra ha perdido una fuente de ingresos. Sin embargo, el sector turístico no se ha quedado de brazos cruzados. En su cabeza está el día después.

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