Flechazo con la guitarra eléctrica

Luis Alfonso Rodríguez comenzó a tocar en la pandemia con tutoriales de internet y su evolución ha sido espectacular
Luis Alfonso Rodríguez, con su guitarra. A.R.
photo_camera Luis Alfonso Rodríguez, con su guitarra. A.R.

La relación de Luis Alfonso Rodríguez Rodríguez con la guitarra eléctrica, y por extensión con la música, es cuando menos curiosa. Del nada a todo en la pandemia. Este joven estudia segundo de Bachillerato en el instituto Daviña Rey y ni en su infancia en Venezuela (su país de origen) ni en los primeros años desde su llega a Monforte mostró ningún interés por ese mundo. "Fue en la pandemia y el confinamiento cuando por puro aburrimiento empecé a escuchar música. Hasta ese momento solo conocía lo que ponía mi padre y no le prestaba atención", explica.

Pero tuvo un flechazo, se enganchó a los tutoriales de instrumentos y en poco tiempo se compró una guitarra eléctrica y un amplificador. "Fue un acto de fe", comenta. "Escogí la guitarra porque me parecía un instrumento asequible y me compré la más barata del mercado, aunque eso fue un error. Ahora tengo otra un poco mejor", detalla.

Durante el encierro se dedicó en cuerpo y alma a tocar, a escuchar y a conocer distintos géneros. Cuando empezó a normalizarse la situación y abrieron los centros de formación se apuntó a Creativa, la escuela que funciona en el Campo de San Antonio de Monforte.

Compró su primera guitarra en un acto de fe. Tiene facilidad con los dedos y trabaja mucho. Ahora le gustaría avanzar en el jazz, un género muy técnico.

Su primer profesor en Creativa fue Luis Salgueiro, que destaca las capacidades de su alumno para la guitarra y para la música. "Tiene algo. Pocas veces entra por la puerta un alumno con su nivel y que a ese nivel haya llegado de manera autodidacta y en tiempo récord. Es excepcional", apunta el profesor. "Lleva dos años con la guitarra y tiene un nivel de una persona que lleve siete. Es un trabajador nato, le dedica muchas horas y eso hace mucho, pero también tiene una facilidad en los dedos poco habitual y el conjunto le hace evolucionar rápido y bien", explica Salgueiro.

"La pena es que no vaya a dedicarse a este mundillo", lamenta el profesor. La cuestión es que, por el momento, los planes de Luis Alfonso Rodríguez son los de cursar una carrera universitaria, preferentemente una ingeniería, y sus resultados académicos también avalan esta opción. "Para mi la música es una afición, una segunda opción", añade el joven, "sé que vivir de la guitarra es muy complicado y no quiero cerrar otras puertas, aunque en poco tiempo la música me ha llenado mucho".

DÍA A DÍA. Desde que tomó la decisión de comprarse una guitarra sin ningún conocimiento musical, Luis Alfonso comenzó a familiarizarse con géneros, estilos y tendencias. Comenta que para escuchar le gusta todo "menos el reggetón". Para tocar también se anima casi con cualquier cosa: jazz fusión, indie o metal. "Aunque los cierto es que ahora me gustaría avanzar más en el mundo del jazz porque es un estilo muy técnico, en el que se pueden aplicar más directamente los conocimientos teóricos".

La encargada de guiarle en esta nueva etapa con la guitarra es la profesora de Creativa Iria De Cabo, graduada superior en Guitarra Jazz. "Ella sí que es una crack", dice Luis Alfonso al tiempo que hace un gesto de admiración con la cara. 

Este invierno se prevé apretado para el joven músico. Segundo de BAC es un año exigente en el instituto con las pruebas Abau asomando. Además, a Luis también le gustaría evolucionar a nivel de banda. "Tenemos alguna cosa en marcha varios amigos y nos gustaría llegar a tocar en vivo temas acústicos o más elaborados", comenta, así que el reto para los próximos meses es organizar bien el tiempo y no descuidar ninguno de los frentes abiertos. "Lo ideal sería tocar como mínimo una hora al día", se plantea.

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