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"Fixen un curso para dirixir o inferno"

Fernando Ibarra, durante un descanso en la Hard Stuff. EP
Fernando Ibarra, durante un descanso en la Hard Stuff. EP

El impacto de una bicicleta impidió que el chantadés Fernando Ibarra acabase la Hard Stuff, una de las carreras más duras en las que ha estado

Solo quedaban diez atletas en el interior del túnel de metro abandonado de Inglaterra en el que se lleva a cabo la carrera Hard Stuff cuando Fernando Ibarra fue arrollado por una bicicleta. El fuerte golpe le obligó a recibir asistencia médica y justo en ese instante quedó descalificado, a pesar de que el ultrafondista chantadés aseguraba sentirse con fuerzas para terminar.

Sobre la prueba, Ibarra tiene claro que es una de las más duras en las que ha participado. "Teño a sensación de que fixen un curso para ser director do inferno", afirmó el deportista desde el aeropuerto londinense de Stansted, donde ayer tomó el avión que lo trajo de vuelta a Galicia.

La dificultad de la Hard Stuff no estaba solo en las 200 millas (unos 400 kilómetros) de recorrido ni en la gran humedad ni en la poca visibilidad en el túnel (los participantes solo podían usar un foco frontal de baja intensidad), sino también en el factor psicológico. Ibarra y el resto de corredores tenían prohibido usar reloj y mantener contacto con los otros atletas. Lo máximo que permitía la organización era ponerse en paralelo con otro deportista en el momento de adelantar.

Ibarra llegó a Inglaterra con estas condiciones asumidas. No tendría apenas nociones de si fuera del túnel era de noche o de día ni tenía la opción de charlar con sus competidores. Lo que no se esperaba era el tremendo desnivel de una milla (casi dos kilómetros) que había en medio del circuito y sobre el que la organización no advirtió.

"Cargaba moito os xemelgos. O percorrido era moi duro e pronto nos decatamos de que sería moi complicado completalo en dous días e medio, como era a idea inicial, así que a organización decidiu aumentar o prazo para rematar", relató Ibarra. La segunda sorpresa que recibieron los atletas fue que el avituallamiento brilló por su ausencia. "Non nos deron comida nin café. Aínda por riba facía un frío tremendo. Eu levaba dúas camisetas térmicas, unha de manga curta e unha chaqueta, máis do que uso en Galicia cando hai xeada e saio correr, e aínda así tiritaba cando paraba a beber", indicó Ibarra.

Pese a estas dificultadas, el ultrafondista chantadés logró adaptarse a las exigentes condiciones de la prueba. Cuando llevaba un día y medio corriendo apareció el gran imprevisto.

"Ese túnel úsano moitos ciclistas para adestrar. A organización da Hard Stuff pediu que durante a proba se impedira o tráfico, pero os responsables non accederon, polo que tivemos que convivir coas bicis", dijo Ibarra. En una parada, uno de los ciclistas llegó por detrás y le dio un golpe enorme que le provocó un esguince en un tobillo e incluso le hizo perder la consciencia. Se recuperó y trató de volver a la carrera, pero la organización lo descalificó.

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