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La pasión por la gimnasia rítmica es cuestión de genética

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Marta García (derecha) y su prima Miriam, el día que actuaron juntas en A Pinguela. CLUB KENDRA
Marta García, de 18 años, fue la una de las razones de que su prima Miriam, de seis, se iniciase en su pasión común, la gimnasia rítmica

La pequeña Miriam saltó al parqué del pabellón de A Pinguela (Monforte) mientras la música sonaba. A sus solo seis años y con la grada repleta apenas mostró nervios. Al terminar su pase abandonó el escenario y cedió el testigo a su prima mayor Marta. Poco más tarde volvió a salir escena, esta vez para que ambas compartiesen espacio y finalizasen su coreografía fundidas en un abrazo, saludando a los espectadores.

Así fue la primera vez que Miriam y Marta actuaron juntas. La representación narra el crecimiento de una gimnasta desde la infancia, el papel de Miriam, hasta que es adulta, el rol que asumió Marta.

La valoración de quienes la vieron fue muy positiva. También la de unas deportistas que parecen llevar la gimnasia rítmica en los genes. "Muy bien", no duda en contestar Miriam cuando se le pregunta qué tal bailando junto a su prima. Marta García, coleccionista de medallas provinciales y autonómicas y con experiencia en un campeonato de España, fue una de las razones de que la pequeña dejase a un lado el fútbol y optase por la gimnasia rítmica.

EN CASA. "Cuando estamos juntas ensayamos, pero porque ella quiere", indica Marta, que sigue con 18 años en un deporte en el que empezó cuando tenía solo cinco. La madre de Miriam lo confirma y añade que su hija pone frecuentemente vídeos de gimnasia rítmica en YouTube para imitar lo que ve.

Son entrenamientos extra para la niña, que al estar todavía en edad baby no compite y solo acude a ejercitarse una vez a la semana, los lunes por la tarde. Lo hace con las entrenadoras del Kendra, mismo club en el que milita Marta, que acaba de empezar sus estudios de Periodismo en Santiago. Los viernes no falta a su cita con el que ha sido su deporte desde niña.

TODO EN FAMILIA. Miriam tiene otra prima, Marian, que juega al fútbol en el Orzán. Es hermana mayor de Marta. Por falta de referencias no iba a ser. A la hora de elegir, Miriam prefirió el deporte de su prima de menor edad.

Y ahí siguen, entrenándose y preparando nuevos pases. Su club, de fundación muy reciente, no acudirá a competir esta temporada. Sí tienen en mente hacerlo la que viene, para la que trabajan.

Puede que la de la gala celebrada en A Pinguela, la primera del Kendra, no haya sido la última vez de Miriam y Marta juntas. Por el momento, el relevo parece asegurado.

La pasión por la gimnasia rítmica es cuestión de genética
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