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Columpiarse hacia los cañones del Sil

Un joven observa desde el columpio de Terra Brava el paso del río Sil por Doade. EP
Un joven observa desde el columpio de Terra Brava el paso del río Sil por Doade. EP
La gente dañaba la viña de la bodega Terra Brava al colarse para disfrutar de su columpio. La solución ha sido diseñar una ruta turística

Hace diez años que Breogán Pereiro, dueño de la bodega Terra Brava (en Doade, Sober), instaló en su propiedad un columpio con vistas a los cañones del Sil. En principio iba a ser de uso particular, pero el objeto y sobre todo los paisajes que se ven desde él ganaron tal nivel de fama que la gente empezó a colarse en la viña, provocando daños.

La solución al problema ha sido adaptarse y convertir el columpio en un recurso turístico más de los muchos que hay esparcidos por la Ribeira Sacra. Breogán Pereiro preparó el viñedo para acoger visitantes y diseñó una ruta que acaba con el usuario balanceándose sobre Doade.

"A necesidade agudiza o enxeño", comenta el dueño de Terra Brava, quien incluso tuvo que soportar malas contestaciones cuando se disponía a echar a gente que se había colado en su propiedad para subirse al columpio. "Achacábanme que viña todo o mundo, pero realmente só podían acceder ao columpio co meu permiso familiares ou amigos", relata.

Aun así, finalmente Breogán ha optado por abrir el balancín a todos. Eso sí, con reserva previa y al final de un trayecto que lleva al turista por todas las instalaciones de Terra Brava, que al comienzo de la actividad vende una botella de vino por 15 euros.

El final del recorrido es el columpio, que hace las delicias de todos los que se animan a probar la experiencia

UN VIAJE DISTINTO. El columpio de los cañones del Sil ha empezado este fin de semana a recibir usuarios. Al cierre de esta edición habían disfrutado de él siete parejas, según comunicó el propio Breogán Pereiro. Terra Brava ha encontrado así una nueva fuente de ingresos en tiempos inciertos por culpa de la pandemia, que paralizó casi toda la actividad durante muchas semanas.

La bodega está preparada para que los visitantes vayan subiendo y leyendo los diferentes carteles instalados para explicar las diversas variedades de uva que pueden encontrarse en su camino. Es un paseo didáctico para descubrir un poco más el sector de la viticultura en esta zona de la Ribeira Sacra.

El final del recorrido es el columpio, que hace las delicias de todos los que se animan a probar la experiencia. Las cuerdas cuelgan de la rama de una encina de 200 años y uno puede balancearse cómodamente sobre el asiento de madera mientras observa el discurrir del río Sil por uno de los puntos más emblemáticos del ayuntamiento de Sober.

"Hai dez anos que montei o columpio, pero a xente soubo del aínda hai catro e foi cando comezou a vir", subraya el responsable de Terra Brava, quien tiene grandes esperanzas depositadas en el columpio. Este elemento aspira a convertirse en una nueva referencia turística en la comarca, tanto por novedoso como por el paisaje que regala a la vista.

En las redes sociales, la iniciativa ha sido muy bien acogida. Muchos aseguran tener ganas de visitar la bodega para subirse al columpio y disfrutar de los cañones del Sil desde otra perspectiva. Para ello es preciso llamar por teléfono al número 661 43 00 07.

Columpiarse hacia los cañones del Sil
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