miércoles. 04.08.2021 |
El tiempo
miércoles. 04.08.2021
El tiempo

La bruja de Torbeo, mito y realidad

Mural en San Clodio que retrata a Filomena Arias. TOÑO PARGA
Mural en San Clodio que retrata a Filomena Arias. TOÑO PARGA

Filomena Arias fue una de las últimas meigas de la provincia de Lugo. La tradición le atribuye poderes de adivinación y sanación

LA TRADICIÓN gallega está plagada de referencias a brujas, curanderas o sanadoras. Solo en Monforte fueron famosas la Vedoreira de Canide (también llamada Magdalena das Pereiras) o la Adivinadora de Distriz. Sin embargo, es Filomena Arias, apodada la Meiga o la Sabia de Torbeo, una de las últimas brujas de la provincia de Lugo y de las más conocidas de toda Galicia.

Antonio Rodríguez Díaz es un vecino de la parroquia de Torbeo, en Ribas de Sil, que lleva años recopilando todo tipo de información relacionada con esta localidad y guarda varios artículos que dan cuenta de los poderes y de la historia de Filomena Arias Armesto, una mujer cuya su fama se extendía por todo el sur de Lugo, Ourense y Castilla y León.

Los documentos que recopiló Rodríguez explican que Filomena Arias Armesto nació en el municipio de Ribas de Sil en la década de 1860 y murió en 1938, en A Pobra do Brollón. Según la tradición oral, esta mujer sufría una especie de trances o ataques durante los cuales le asistía el poder de la adivinación y profetizaba cualquier tipo de situación. Además, tenía dotes de curandera y a ella acudían personas con todo tipo de dolencias.

Filomena, dice la leyenda, llevaba tres demonios en su interior

Pero Filomena Arias no fue siempre bruja. Sus facultades mágicas se despertaron en plena juventud. La historia que persiste en Torbeo es que una tarde la joven formaba parte de un fiadeiro en la casa de una vecina, en la que se habían reunido varias mujeres para coser, y salió al exterior para beber en la cercana fuente de la Cruz do Barrio. Al regresar, Filomena entró ladrando, sufría convulsiones y comenzó a golpearse la cabeza contra las paredes. Las vecinas lograron calmarla pero de manera periódica la joven sufría de nuevo esos episodios. Fue por ello que se decidió llamar al cura de la parroquia, que aseguró que la mujer estaba poseída por el demonio y que era necesario practicarle un exorcismo.

Al parecer, la tarea fue complicada porque la bruja se resistía a entrar en la iglesia, así que finalmente el exorcismo le fue practicado en el patio del templo. Lo que se refleja en las crónicas que recopilaron el capítulo es que Filomena Arias tenía en su interior cinco demonios pero el sacerdote solo logró que expulsase dos. Lo hizo por la boca y los seres tenían forma de perro.

Los tres demonios que siguieron en su interior eran el origen de los trances en los que Filomena desplegaba todos sus poderes de adivinación y curación.

SU NIETO. El periodista monfortino Ángel Arnáiz pudo entrevistar en el año 2000 a David Arias, nieto de Filomena, que en aquel momento contaba con 72 años y que falleció una década después. Arias relataba que de niño le aterrorizaban los ataques que le daban a su abuela. Afirmaba en esa entrevista que todo empezaba con unas convulsiones y tras ellas la mujer se transformaba y comenzaba a ladrar y hablar en castellano, pese a que su lengua siempre había sido el gallego. Los trances, que se producían casi a diario, duraban unas dos horas y al término de los mismos la mujer empezaba a decir la palabra "chavaras". A partir de ahí podía recibir consultas.

Los expertos creen que los trances que sufría derivaban de la epilepsia

El nieto de Filomena Arias contaba que la mayoría de la gente acudía a ella para que le hiciese una predicción y la mujer ya les desvelaba todo lo que les iba a ocurrir antes de que comenzasen las preguntas. También refería David Arias algunos casos de curación y recordó uno en el que un hombre acudió con su hijo aquejado de una fuerte ictericia, al que la bruja le recetó una pócima con polvo de hueso humano.

Filomena Arias fue madre soltera y durante años vivió en Torbeo acompañada de un hombre que le ayudaba en la atención a los cientos de personas que acudían a pedirle consejo. Algunos aseguran que durante un tiempo hizo mucho dinero; otros, que nunca cobró por sus consultas.

En el año 1936, la mujer fue desterrada de Torbeo y se trasladó a Monforte, donde malvivió en el barrio de Os Chaos hasta que una mujer, Ana Iglesias, se la llevó a su casa de Vilachá, en A Pobra do Brollón para que terminase sus días. Finalmente fue enterrada en Rairos, en el municipio de Quiroga.

TRAS SUS PASOS. El editor y librero asentado en Vigo Antón Patiño Regueira fue uno de los mayores investigadores del movimiento de los curanderos gallegos y organizó encuentros con sanadores de Galicia y Portugal.

Las experiencias relatadas en esos foros quedaron reflejadas en varios libros y en uno de ellos se rinde homenaje precisamente a la bruja de Torbeo. Se trata de la obra Agarimo a Filomena Arias, publicada en el año 2000 a raíz de una jornada organizada en Torbeo.

La meiga vivió en Torbeo pero pasó una temporada en Monforte, en una casa del barrio de Os Chaos

Entre la información que guarda Antonio Rodríguez también se encuentra un artículo de Luis Fernández sobre neurología publicado en el Boletín das Ciencias número 57 de la Asociación dos Ensinantes de Ciencias de Galicia.

En ese escrito, Fernández hace referencia a la existencia de determinadas situaciones que activan las estructuras del sistema límbico (cerebro emocional) y añade que "as epilepsias do lóbulo temporal (ocupado en boa parte polo sistema límbico) está asociado a fenómenos que se relacionaron, e se relacionan, con posesións. No concello de Ribas do Sil, no sur da provincia de Lugo, aínda hai xente viva que fala da Meiga de Torbeo. As descricións que dela contan aproxímanse bastante a crises epilépticas, unidas como sempre a boas doses de fantasía popular".

La bruja de Torbeo, mito y realidad
Comentarios