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Un metal de bronce con sabor a oro para el Neka

Laura Álvarez y Daniel Areán, a lo Rafa Nadal con su medalla de bronce conquistada en Corea del Sur. L.A.R.
Laura Álvarez y Daniel Areán, a lo Rafa Nadal con su medalla de bronce conquistada en Corea del Sur. L.A.R.
Laura Álvarez y Daniel Areán disfrutan su tercera posición en el Mundial de taekwondo en Corea del Sur

La ciudad de Goyang se encuentra en Corea del Sur, el país que es la cuna del taekwondo. Allí, un entrenador monfortino llamado José María Vega estalló de alegría al pie de la pista del pabellón donde dos de sus pupilos, Laura Álvarez (15 años) y Daniel Areán (16), se erigieron como la tercera mejor pareja júnior del planeta.

"Me volví loco. No recuerdo haber saltado tanto desde hace mucho tiempo", relata el orgulloso preparador del club Neka. Corriendo y agitando los brazos —"como Tardelli, delantero de Italia, en la final de España 1982", describe—, aunque con mucho cuidado de no saltar a la pista (solo se permite el acceso a seleccionadores y competidores y podían sancionar a sus deportistas), celebró el preparador un logro histórico. "Es la primera vez que Galicia gana medallas en las categorías júnior de un Mundial", apunta Vega.

Las parejas de China-Taipei y Filipinas, impecables y casi perfectas en sus ejercicios, fueron las únicas que superaron al dúo que representó a España, el formado por la monfortina Laura Álvarez y el taboadés Daniel Areán.

RESACA MEDALLISTA. Una semana después de llegar a Monforte en tren tras un viaje eterno de ida y vuelta a Corea, con escalas en Madrid y Abu Dabi, Laura y Daniel digieren el éxito en el local donde todo fue posible, el gimnasio monfortino Neka

"Cada sesión en el Neka fue clave, un grano de arena hacia la medalla, aunque ya nos bajamos de la nube", dice Daniel Areán

"Cada día de entrenamiento fue clave. Todas las jornadas que pasamos aquí fueron un grano de arena hacia la medalla", afirma Daniel Areán, quien indica que con el paso del tiempo "ya bajamos de la nube a la que nos subimos por unos días". Laura Álvarez añade que tardaron en asimilar «lo impresionante que es haber conseguido la medalla de bronce, estamos muy centrados en disfrutar del momento".

Ambos metales descansan en las casas de Daniel, en Taboada, y Laura, en Monforte. "El diploma lo tengo enmarcado y a la medalla le voy a hacer sitio. De momento está con el resto que he ganado", dice Daniel. Laura Álvarez tiene el bronce "bien guardado y lo voy a enmarcar con el diploma".

En clase, los gestos de enhorabuena no pararon de sucederse. Ella estudia en los Escolapios y él, en el instituto Lama das Quendas de Chantada. Les piden los compañeros que lleven a clase las medallas. Quieren verlas y tocarlas.

No hace falta especificar el orgullo de sus familias o compañeros de equipo, que los recibieron en la estación de Monforte como se recibe a los campeones. También el alcalde de Taboada, Ramiro Moure, acudió a dar la bienvenida a los medallistas y al resto de la expedición monfortina desplazada a Corea del Sur. Hubo un ramo de flores para todos.

LA EXPERIENCIA. Compitieron en la cuna del taekwondo y lo notaron. "En Corea este deporte es como el fútbol aquí. La organización es muy seria y había mucha gente en el pabellón", recuerda Laura Álvarez.

En el Mundial nos mostraron un gran respeto. Venían otros deportistas a pedirte que te sacaras fotos con ellos", añade Laura Álvarez


Tanto ella como Daniel Areán afirman que en Goyang se percibía un nivel de respeto hacia ellos muy elevado, que no se ve en España. "Otros deportistas de distintas categorías o más pequeños te pedían que te hicieras una foto con ellos", comenta la medallista monfortina en consonancia con su compañero taboadés, una muestra más, destaca, "de la importancia que le dan al taekwondo".

Rebajada la euforia, toca mirar al futuro. La temporada ha terminado y en la siguiente, Daniel Areán salta de categoría júnior a sénior. Laura Álvarez seguirá como júnior, por lo que ya no competirán juntos. Se avecinan cambios antes del próximo gran reto, el Europeo de Austria en 2023.

Un metal de bronce con sabor a oro para el Neka
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