A QUÉ SABE MI VINO

Un antojo en forma de un tinto diferente

Teresa y Óscar apostaron por la variedad autóctona merenzao para abrirse paso en el mercado con la primera añada de A Rotea

Teresa González y Óscar Pombo, en el viñedo que da nombre a este vino. EP
photo_camera Teresa González y Óscar Pombo, en el viñedo que da nombre a este vino. EP

Teresa González tuvo cerca la cultura del vino desde niña. En su casa de Carballo do Hospital, un pequeño núcleo de Quiroga, la tradición pasó de sus abuelos a sus padres. Su trabajo como ingeniera forestal la llevó fuera —en concreto, a la localidad coruñesa de Miño—, pero nunca dejó de mostrar interés por este producto tan representativo del valle quirogués y hace un tiempo decidió lanzarse a adquirir una parcela de algo más de una hectárea.

Recuperaron la viña y plantaron vides de variedades godello, albariño, treixadura o merenzao. En un primer momento, para vender. Sin embargo, la idea de dar un paso más les rondó el año pasado. “Coñecimos ao enólogo Roberto Regal e o seu proxecto Enonatur, que se encarga de facer viños para outros. Encaixounos a idea de comezar a elaborar coas nosas uvas e demos comezo a este proxecto, chamado A Rotea, como a finca”, señala Teresa.

Lo que sí tuvieron claro desde un principio es que debían buscar una elaboración que les diferenciase. A Rotea no podía ser un vino más. Por ello, quisieron apostar por un monovarietal de merenzao, una casta tinta “autóctona, escasa e moi apreciada”. Cuando se recuperaron las variedades propias de estas tierras, la mencía se llevó gran parte del protagonismo y otras como la citada o el sousón, por ejemplo, quedaron en segundo plano.

Un tinto ligero, elegante y complejo con una producción de tan solo 533 botellas en su primera cosecha

De hecho, los vinos 100% merenzao en Ribeira Sacra se cuentan con los dedos de las manos, lo que convierte estas propuestas en “rechamantes e comerciais”. En el caso de A Rotea, su producción se limitó la pasada cosecha, que fue la primera, a tan solo 533 botellas de un vino que permanece durante seis meses en barrica de roble francés.

“Este ano xa elaboraremos algo máis, porque na vendima recollimos máis cantidade”, destaca la impulsora de este proyecto, en el que desde el primer momento involucró también a su marido, Óscar Pombo. Él es natural de Coristanco, en la comarca de Bergantiños, pero en Quiroga admite sentirse como en casa: “esta terra foi un gran descubrimento, tanto o mundo do viño como toda a Serra do Courel e A Rotea é moi ilusionante para min”.

Este merenzao ya se puede catar en varios bares de Quiroga y comienza a introducirse en tiendas especializadas. Es un tinto elegante, ligero y complejo, que destaca por sus aromas a frutos del bosque o regaliz y en boca presenta una acidez justa y final largo.

La variedad

No hay muchos ejemplos de monovarietales merenzao en Ribeira Sacra. Algunos de los más conocidos son los que elaboran Algueira y Ponte da Boga o el rosado que produce Abadía da Cova con esta casta de uva. Teresa González cree que se debe mirar más allá de la mencía, que es predominante en la denominación de origen, porque “hai outras variedades moi interesantes e polas que hai que apostar, porque ofrecen moitas posibilidades”.

Teresa y Óscar están satisfechos con este proyecto, que ya comienza a ser conocido en Quiroga, una subzona que Teresa también pretende poner en valor, “porque, aínda que queda moito por andar, ten un futuro esperanzador”. Asegura que se está ampliando la superficie y que los caldos de esta zona son cada vez más valorados. Un buen ejemplo, apunta, es que antes los clientes de los bares “pedían un viño”, mientras que ahora ya piden referencias concretas de bodegas de la comarca.

A Rotea, admiten, es más “un capicho” que una forma “de lucrarse”. Para sus impulsores supone reforzar su vínculo con Quiroga y el orgullo de poner en marcha “un proxecto pegado á terra”. Van poco a poco, aunque no ocultan que, si este vino se consolida, en un futuro les gustaría poner en marcha su propia bodega.

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