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PROGRAMA: HOY, ANTHRAX, DROPKICK MURPHYS Y AIRBOURNE

Viveiro, ciudad referente del metal, punk y hardcore

La fiesta de presentación del Resu reunió a cerca de 10.000 almas en torno a un calentamiento de lujo con Soziedad Alkohólika y Sepultura

Born to be wild, nacidos para ser libres, es el eslogan con el que el Resurrection Fest presume de filosofía rebelde y vividora y el que desde ayer miles de asistentes al festival portan en sus pulseras que dan acceso a la entrada al recinto. La 'warm-up party' reunió a casi 10.000 seguidores en una jornada que vivió sus momentos álgidos con los conciertos de los euskaldunes Soziedad Alkohólika y de los brasileños Sepultura, además de con la firma de discos y camisetas de estos últimos que reunió a gran cantidad de seguidores de la mítica banda de metal.

La Resurrection Fest City abría sus puertas a las cinco de la tarde y, tras un año de espera, los primeros 'resus' mostraban las pulseras que les darán acceso a la misma durante los próximos días. La toma de contacto con los puestos de merchandising y con la decoración renovada del recinto sirvió para que se tirasen las primeras fotos con la gigante Estrella Galicia que se levanta en forma de estatua o el ciervo de Jagger que es otra de las novedades, siendo estos dos de los principales patrocinadores del festival. El público también pudo acudir a los 16 puestos de comida presentes en el Circle Meal.

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Los mexicanos Parazit hacían sonar hacia las seis de la tarde los primeros sonidos metaleros de la jornada, a los que siguieron los del grupo gallego Aphonnic –de Vigo- que levantaron los brazos de muchos y muchas de las seguidoras que parece tener por estas tierras. Su cantante acabó el show levitando por encima de los brazos de unos fans que venían con ganas de mover los esqueletos y las cuerdas vocales. También de Vigo son los We Ride, que abrieron el panorama hardcore que continuaron Here Comes the Kraken, otro de los grupos mexicanos presentes en esta edición.

En una pequeña ciudad como Viveiro donde que lo normal es encontrarse con gente local o conocida, estos días no lo es tanto. Carlos Méndez, vecino del viejo barrio de Santa María, hizo balance de la nueva semana de Resurrection que se vive en el municipio: "Cada año hay más gente y lo que más valoro es que sigue comportándose como el primer día, cuando empezó, cuidando de nuestro festival", al tiempo que valoró positivamente que la organización "cuide al público local ofreciendo descuentos y otras facilidades". Sin embargo no todo el público lo tiene tan fácil pese a tenerlo claro en la cabeza. Un 'resu' coruñés, que portaba tricornio y falda escocesa y afirmaba ser "de la Orden de San Pedro de Mezonzo", aseveró: "Cada año cojo la semana entera de vacaciones... en mi trabajo saben que estas fechas son sagradas". Entre disfraces y algunos primeros tokens, la moneda del festival, gastados, llegaban los conciertos más grandes.

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El Ritual Stage, escenario que acogió todas las actuaciones este miércoles, soportaba el peso de CJ Ramone y su banda a eso de las diez de la noche. El veterano Chris Joseph, bajista de los Ramones desde 1989 hasta la disolución en 1996, hizo vibrar los telones de la carpa negra que lo albergaba. No fue él solo, sino que gran parte de las casi 10.000 personas que entraron en el recinto ya estaban presentes y botando a ritmo del punk rock de la banda estadounidense. Ya a las once y media, los alaveses Soziedad Alkoholika hacían subir los decibelios, que ya parecían suficientes para una fiesta de presentación. Y lo mejor llegó después. Más allá de la una de la madrugada los brasileños Sepultura, que por la tarde habían estado firmando cientos de discos, camisetas y diversas partes del cuerpo de sus fans, ponían el broche de oro con su trash metal llegado desde Belo Horizonte y con el imponente Derrick Green como vocalista. Decían algunos: "Si el calentamiento es así, no queremos ver cómo se liará mañana".

BUSES. Este jueves funcionan las líneas de autobuses que conectan el recinto con las acampadas de Covas y Area, a 1 euro el trayecto, y como novedad este año, con la de San Roque, con un precio de 1,50.

Viveiro, ciudad referente del metal, punk y hardcore
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