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Una ola se llevó a un niño de 15 años de las cercanías del faro de A Rapadoira, en Foz

El espigón de A Rapadoira, donde se produjo el suceso (Foto: Antonio López)
El espigón de A Rapadoira, donde se produjo el suceso (Foto: Antonio López)

Una ola arrastró ayer, unos minutos antes de las seis y media de la tarde, al niño Andrés Méndez Heredia, de 15 años de edad, quien se encontraba en las cercanías del faro situado en el extremo del espigón de la playa de A Rapadoira. El menor había acudido a dar una vuelta en bicicleta con un amigo. Al parecer, ya le vieron flotando boca abajo, por lo que todo apunta a que habría fallecido, dada también la baja temperatura del agua.

El compañero, que logró salvarse, aunque el golpe de mar le mojó por completo, estaba muy nervioso y alterado cuando llegó el operativo movilizado a la zona tras recibir la llamada de un vecino que se percató de lo sucedido. El joven que sobrevivió, Eberton dos Santos, grababa en vídeo al desaparecido cuando sucedió la tragedia y no dejaba de repetir a los servicios de emergencias: «Era mi mejor amigo, lo he visto morir». Una ambulancia lo trasladó al Hospital da Costa, en Burela, para evitar que pudiese sufrir una hipotermia.

El niño desaparecido residía en la zona de As Torres con una tía, quien lo crió como si fuese un hijo. Un equipo de psicólogos se trasladó a última hora de la tarde al domicilio familiar para comunicar la noticia y prestar la asistencia necesaria. Mientras tanto, vecinos que acudieron a la zona criticaban que no estuviese cortado el acceso al espigón.

FUERZA. El mar derribó muros y entró en casas de Covas y San Cibrao
Los accesos y servicios de muchas playas de la costa lucense están también dañados

El fuerte oleaje hizo que el mar alcanzase alturas inusitadas y tuviese consecuencias mayores de lo esperado. En Covas, arrasó con varios muros de viviendas, arrastró bancos de hormigón, convirtió el paseo en un arenal, además de mover varios vehículos, que desplazó y empotró con otros. El oleaje alcanzó los tres metros de altura al golpear contra las casas, cuyos bajos llenó de agua en la zona final del paseo. En San Cibrao, detrás de la caseta de pescadores dañada, alcanzó un segundo piso. El agua entró en varias viviendas de esta localidad, donde llegó hasta la Plazoleta del Museo do Mar.

DE IMPRESIÓN. «Esto metía medo», cuenta un vecino de Covas

  • El vecino de Covas Orlando Barro explicaba ayer por la mañana que «ás catro da mañá empezou todo e durou ata as sete e media». El ruido del oleaje que batía en el paseo lo despertó y ya no pudo conciliar más el sueño. «Esto metía medo», relata al tiempo que cuenta que el mar inundó el bajo de su inmueble y golpeó el edificio hasta los tres metros de altura. Tal impresión causó el azote del mar que afirmaba que «nunca fixo antes este destrozo, nunca tal vimos».

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