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Una fiesta pasada por agua

Un momento de la carrera en carretilla en torno a la capilla del Ecce Homo (Foto: M. Roca)
Un momento de la carrera en carretilla en torno a la capilla del Ecce Homo (Foto: M. Roca)

Pocas celebraciones hay en las que los asistentes traten de escapar del sitio donde tiene lugar la acción principal y, sin embargo, acaben prácticamente todos, en mayor o menor medida, implicados en ella. Así se podría resumir lo que ocurre cada año en la actividad estrella de las fiestas del Ecce Homo del Currovello en Guitiriz.

La tradicional carrera popular de carretillas y posterior fiesta del agua que se celebra cada año en torno a la capilla de este barrio guitiricense volvió a realizarse, con una participación no muy alta pero llena de emoción y esfuerzo.

Tres parejas participaron en esta peculiar carrera, en la que uno de los miembros lleva a otro subido en la carretilla para dar una primera vuelta alrededor de la capilla. Con el primer paso por la línea de meta, los participantes se intercambian y, además, cogen un cubo lleno de agua para dar una segunda vuelta y que, supuestamente debe llegar con la mayor cantidad del líquido elemento en su interior.

La carrera fue derivando con los años de una prueba de habilidad a una auténtica fiesta del agua. En esta ocasión, los osados corredores ya recibieron los primeros cubos de agua nada más arrancar, lo que hizo que hubiera un pequeño choque entre carretillas en la primera curva.

Los campeones de este año fueron Pedrito y Farruco, que revalidaron el título del año pasado. Los segundos clasificados fueron El Perillas y Montero Júnior, mientras que Miguel y Edelmiro se tuvieron que conformar con el tercer puesto. Todos ellos se llevaron un obsequio por participar.

Una vez llegado este punto, los propios corredores y los miembros de la comisión organizadora de las fiesta del Ecce Homo se encargaron de que no fueran ellos solos los que estaban pasados por agua. Los manguerazos y los lanzamientos al aire del agua de los cubos fueron los protagonistas durante más de una hora, así como los baños, algunos más obligados que otros, en la fuente de la plaza del Ecce Homo guitiricense. No se libró ni el apuntador.

La música, los juegos infantiles -toro mecánico, hinchables, fiesta de la espuma...- y una degustación gratuita de liscos por la noche completaron el programa festivo de este año en este barrio tradicional de Guitiriz.

Una fiesta pasada por agua
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