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Un siglo de artesanía en Lugo hecho añicos

Uno de los bancos de forja casi centenarios del parque Rosalía de Castro amaneció este domingo roto a consecuencia de un acto vandálico

Uno de los bancos casi centenarios que se conservan en el parque Rosalía de Castro apareció, este domingo por la mañana, roto en su base, posiblemente a causa de un acto vandálico que tendría lugar de madrugada. Por el momento, se desconoce quiénes podrían haber sido los autores de estos hechos dado que la Policía Municipal también ignoraba, este domingo por la noche, los destrozos que desconocidos habían producido en una de las piezas más singulares de esta zona verde, que datan del proyecto inicial. Es decir, de 1928, fecha en la que se encargaron los asientos.

Este tipo de bancos, que todavía conserva el parque Rosalía de Castro, tienen el respaldo de hierro forjado y, en un principio, el asiento estaba formado por azulejos sevillanos, dado que estos asientos formaban parte de un proyecto urbanístico alrededor de la fuente central, que también era de inspiración sevillana.

"A fonte central que había, cando se inaugurou o parque, nos anos 20 do século pasado, era a chamada Fuente de los Toreros e estaba inspirada noutra do parque María Luisa, en Sevilla. A reixa de ferro que bordeaba a fonte aínda se conserva nun parterre no parque. E, arredor dela, iban os bancos coa azulexería sevillana", explica el historiador Adolfo de Abel Vilela.

El redactor del proyecto de la fuente y los bancos fue el arquitecto municipal Ramiro Sainz Martínez pero quien terminó de construir la fuente fue Ricardo García Puig.

La idea de colocar esta fuente y sus bancos alrededor, justo en el centro del parque, surgió en 1923, año en el que el Ayuntamiento recibió información de cómo era la fuente sevillana en la que se inspiró después la lucense.

Sin embargo, pasarían todavía cinco años hasta que el Concello aprobó el presupuesto correspondiente para levantar una fuente y ocho bancos, que le acabarían costando a las arcas municipales un total de 10.000 pesetas. El conjunto conformaría la Plaza Elíptica del parque Alfonso XIII –cuyo nombre popular era, hasta entonces, parque de Bella Vista– y que, con la llegada de la Segunda República, pasaría a ser, definitivamente, Rosalía de Castro. Por aquel entonces, sería ya otro arquitecto, Eloy Maquieira, quien se haría cargo de las obras, tras serle adjudicada una plaza vacante.

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