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Un santo a pie de calle

Hornacina con el santo, en San Roque
Hornacina con el santo, en San Roque
Los devotos de San Antonio tienen un rincón en Lugo donde poder llevar sus flores y donativos ► Se trata de la hornacina que tiene el asilo en su fachada donde se guarda, tras una cristalera, una imagen de este santo ► Sin duda, el más callejero de Lugo

ES EL ÚNICO santo en Lugo que está siempre a pie de calle: en invierno o en verano, haga frío o calor. Resguardado en la fachada del asilo de San Roque, dentro de una hornacina y detrás de una cristalera –que llegó a ser rota en un acto vandálico al menos en una ocasión– el San Antonio de Padua más popular de Lugo observa, con su Niño Jesús en brazos, el tráfico continuo de una de las entradas a la ciudad y también el ir y venir de muchos lucenses, sobre todo aquellos que no pierden la costumbre de llevarle, cada dos por tres, un ramito de flores.

"Sí, la verdad es que viene bastante gente a traerle flores. Cada dos o tres días, hay un ramo aquí. Suele venir gente de mediana edad, también ancianos", afirma un empleado de la farmacia que está justo enfrente del asilo. Es evidente, desde la calle, que este San Antonio de Padua recibe muchas flores, pero también le cae algún donativo en metálico que va a parar finalmente al asilo de Lugo.

"La imagen de San Antonio representa el pan de los pobres. En nuestros inicios, la congregación no tenía nada de dinero para poder sacar adelante el asilo y esta era una ayuda. Vivíamos de la limosna. La tradición se siguió manteniendo y los donativos siguen yendo para la casa", afirma Sor Carmen, la madre superiora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, la congregación que dirige el asilo de San Roque.

Recibe continuamente ramos de flores y también donativos de dinero, que van a parar al asilo de ancianos de San Roque

Estas monjas llegaron a Lugo hace 132 años, en 1885. Dos años después, en 1887, inauguraron edificio propio, que era el mismo que el actual, que fue renovado. Se supone que la imagen de San Antonio de Padua puede datar también de esa época, dado que su misión era, precisamente, contribuir con los donativos al sostenimiento del asilo y de la congregación. Sin embargo, la madre superiora no tiene constancia documental de ello.

Sí se sabe, en cambio, que a la fundación de la congregación contribuyó la diócesis a cuyo frente estaba entonces obispo Basulto, quien adquirió unas fincas que donó posteriormente a las monjas para que levantasen el asilo.

Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados fueron fundadas en Barbastro, Huesca, en 1873, con el fin de atender a los ancianos desvalidos. Tienen 135 casas en toda España y en varios países. En Lugo, esta congregación tiene otro asilo, en Monforte de Lemos. Se trata del Hogar San José.

SANTO. El San Antonio al que le llevan flores los lucenses, el de la calle San Roque, fue un lisboeta del típico barrio de Alfama aunque fue canonizado y pasó a la historia con el nombre de San Antonio de Padua. Este franciscano –que vivió entre los siglos XII y XIII– lleva el nombre de la localidad italiana porque ahí se asienta una basílica donde se conservan sus restos mortales.

A este santo –que es patrón de los pobres, viajeros, albañiles, panaderos y papeleros– se le guarda devoción también por ser el referente de los que buscan pareja. En algunas zonas, había mujeres que compraban la imagen y si no encontraban novio, ponían de espaldas el santo hasta encontrar un buen partido. En Lugo, es más fácil llevarle flores, aunque queden en la calle. Quizás a alguien le haya surtido efecto.

Un santo a pie de calle
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