Un peregrino precoz

A pesar de que no cumplirá los dos años de edad hasta este jueves, Xián xa puede presumir de haber realizado el Camino de Santiago. En sólo tres días, este precoz peregrino y su padre Iván Rodríguez completaron en una bici con un carrito adaptado los más de 200 kilómetros que separan Ribadeo y Santiago por la variante norte de la ruta jacobea.

El responsable de esta singular travesía, Iván Rodríguez, un ribadense que ya peregrinó en otras dos ocasiones a Santiago, explicaba ayer, aún con agujetas por el esfuerzo pero con gran satisfacción, las razones que le llevaron a viajar esta vez con su hijo. «Quería facer o Camiño este ano, pero tamén quería pasar tempo con Xián porque polo meu traballo -es director de dos hoteles en Asturias- teño que durmir en Oviedo, lonxe da casa, varios días á semana».

Además, explicó que a su hijo «encántalle dende moi cativo ir en bici», por lo que hace tiempo compró una silla adaptada para que lo acompañase en sus paseos.

Tras recibir el visto bueno de su mujer, Alba, Iván compró hace unas semanas en el extranjero un carrito apropiado para que Xián pudiese acompañarle en la ruta.

Además, se aprovisionó de un material poco habitual en las mochilas de los peregrinos. «Levei cueiros, cremas para as rozaduras, a súa comida... Debín de cargar cuns doce kilos extra, ademais dos 15 que pesa o neno», calculó, lo que prueba la dureza del viaje.

Padre e hijo iniciaron la ruta el pasado jueves desde Ribadeo, en una etapa que les llevó hasta Vilalba tras superar unos 70 kilómetros «con moitas costas», según recordó entre risas Iván. Mayores dificultades surgieron en la segunda etapa, ya que al llegar a Boimorto se encontraron con que el albergue estaba cerrado, por lo que tuvieron que seguir hasta Arzúa, cerrando el día con más de 90 kilómetros a sus espaldas. Desde allí completaron el sábado poco más de 40 kilómetros hasta Santiago.

Lo más duro, según recordaba ayer el hostelero ribadense, fue subir las fuertes pendientes del trazado por culpa del peso transportado. Pese al esfuerzo, recalcó que el comportamiento de su hijo fue clave para el buen éxito de la aventura.

«Portouse moi ben, durmía en cada etapa de catro a cinco horas no carriño e ás veces ata pedía que o baixase para andar un pouco», dijo. «O peor é que chegaba moi espabilado aos albergues e tiñas que xogar con el», bromeó, aunque matizó que al llegar la hora de acostarse Xían nunca le dio problemas.

A modo de balance, Iván recalcó que llegar a Santiago fue «unha experiencia única». «Cando saímos pensaba que non o íamos dar feito e que teríamos que chamar á miña muller para que nos fose recoller», admitió. Iván también tiene claro lo mejor del viaje: «O neno quedou encantado, sempre o vin contento, se non fose así deixaríamos a ruta».

«Tratáronnos como a estrelas de Hollywood»
Entre los recuerdos más gratos del viaje, Iván Rodríguez no dudó en subrayar el apoyo recibido. «Tratáronnos como a estrelas de Hollywood», señaló, sobre todo en el albergue de Vilalba, en donde «unhas vinte persoas» les sacaron fotos a padre e hijo a su llegada. «Xián era o xoguete de todos os peregrinos», recalcó. También dijo que varios caminantes non dudaron en empujar el carrito en el que iba el niño en algunas de las pendientes del trazado.

Con ánimo de repetir
La intención de Iván es repetir el año que viene. «E iso que el pesará varios kilos máis», bromea. Su gran reto ahora es convencer a su mujer para que los acompañe.

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