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Un peregrinaje de libertad

Un francés, un rumano, un liberiano, un chino y un venezolano, todos ellos reclusos que cumplen condena en la cárcel de Monterroso, hicieron este miércoles un tramo más del Camino de Santiago, entre Palas de Rei y Ribadiso (Arzúa), acompañados por tres funcionarios y el director del centro, Víctor Fraga.

Los internos iniciaron la ruta jacobea francesa el pasado mes de octubre en O Cebreiro. El primer día fueron desde Pedrafita a Triacastela; al mes siguiente hicieron el recorrido entre Triacastela y Sarria; en marzo fueron de Sarria a Portomarín y después a Palas, donde este miércoles comenzaron otro tramo con destino a Arzúa.

Los voluntarios que participan en esta iniciativa, enmarcada en el programa europeo Grundtving, tienen que tener una cuarta parte de la condena cumplida, participar en las numerosas actividades que se desarrollan en la prisión, educativas o profesionales, y tener buen comportamiento. El expediente es remitido desde Monterroso a Instituciones Penitenciarias, que es la que finalmente concede la autorización.

La actividad, organizada con motivo de la celebración del Año Santo, es totalmente voluntaria y los presos no reciben ningún beneficio penitenciario ni reducción de condena.

La mayoría coinciden en que hacen la ruta jacobea no por su carácter espiritual o religioso, sino por disfrutar de unas jornadas en las que están prácticamente libres, disfrutando del paisaje y conociendo gente distinta a la que día tras día ven en los patios y edificios del centro penitenciario.

Entre ellos hay varios musulmanes que disfrutan de una experiencia originariamente católica y que poco o nada saben de Santiago y, menos todavía, de la utilización que se hizo del Apóstol como símbolo de la lucha contra el islam durante varios siglos de la historia de España.

Abuela católica
Martín Buckam es un joven de origen liberiano, pero que ha pasado más años viviendo en España que en su país de nacimiento. "Cuando era pequeño, en Liberia, mi abuela, que era muy católica, me contaba historias en las que se hablaba de Santiago de Compostela y del Camino. Por eso, cuando llegué a Monterroso y me presentaron esta posibilidad, no lo pensé dos veces y aquí estoy, disfrutando mucho con el paisaje natural y las casas y los pueblos antiguos".

Contacto
Ewiens Salcedo se lamentaba de la lluvia de este miércoles, pero no de la dureza del Camino. "Estoy acostumbrado a caminar por sitios bastante más complicados, porque en Venezuela hacía montañismo", explica.

Al igual que su compañero, a Ewians no le mueve la religión a la hora de hacer la ruta jacobea. "La verdad es que estoy aquí por salir de la prisión y sentirme en contacto directo con la naturaleza. Desde el punto de vista espiritual, me gusta más la filosofía que la religión, aunque a veces son dos materias que están muy cerca".

Los reclusos peregrinos esperan llegar a Santiago a finales de mayo, cubriendo el último tramo en dos jornadas y pasando en el Monte do Gozo la última noche antes de recibir la Compostelana.

Un peregrinaje de libertad
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