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Un pedazo de As Pontes en Cuba

José García preside la sociedad que fundaron los emigrados en 1920. La entidad, que mantiene vivo el vínculo, cuenta actualmente con 350 socios

Hay unos 7.000 kilómetros de distancia y todo un océano que los separa. Pero todavía existe un pedacito de As Pontes en el corazón de Cuba, guardado bajo llave por la sociedad creada por los que emigraron a la isla en el siglo XX. Sus descendientes mantienen vivo el vínculo en La Habana y el Concello pontés colabora con una subvención anual para ayudar a una entidad que hace décadas, con las remesas que mandaban los que se fueron, forjó muchas escuelas en la localidad, algunas infraestructuras y parte de su historia.

La sociedad Puentes de García Rodríguez -como reza su nombre oficial-, se creó el 28 de enero de 1912 y su primer presidente fue el gallego Jesús María Bouzo Bello. Nació en la calle Obispo, en La Habana Vieja, mucho antes de que todas trasladasen su sede al Centro Gallego.

Hoy, más de un siglo después, José García Cabarcos, Pepe como lo conocen sus allegados, es el presidente de una entidad que actualmente realiza diversas actividades a lo largo del año -fundó el grupo de baile tradicional Volvoretas Gallegas- y mantiene un panteón, que se erigió en los años 30, cuando la sociedad cambió su orientación hacia la beneficencia.

La sociedad Puentes de García Rodríguez se creó el 28 de enero de 1912 y su primer presidente fue el gallego Jesús María Bouzo Bello

«Lo preside una estatua de la Virgen del Carmen grande y hermosa que recientemente reparamos con la ayuda de los de As Pontes. Desde allí nos mandaron también los libritos de mármol», explica Pepe. Nació en As Pontes hace 77 años, pero lleva desde los 13 viviendo en Cuba, desde que un barco lo llevó desde Vigo el 13 de diciembre de 1952.

«Soy pontés por encima de todo y vuelvo de vez en cuando», dice el hombre que preside desde el año 2000 la sociedad Hijos del Ayuntamiento de A Golada, en la que se incluye la de As Pontes desde 1987, cuando se fusionaron. «Tenemos 350 socios, pero llegamos a tener más de 500», dice un hombre que mantiene «buenas relaciones» y familia en As Pontes, donde hace años fue elegido como pregonero de las fiestas. Y se adentra en su historia vital.

«Emigré junto a mis padres. Aquí ya mi mamá tenía dos hermanos y había mucha familia. Como todo el que emigra, al principio es difícil, siempre pensando en regresar», relata Pepe, que muchas décadas después se declara devoto de la Virgen del Carmen, «mi patrona allá y aquí», mientras recuerda instantáneas del pasado: de monaguillo en As Pontes, estudiando en Santa María, los baños de verano en la presa cerca del molino de Alende, la ‘casa encantada’, que fue propiedad de sus abuelos, o el primer cine, donde su padre trabajaba de cobrador.

«Salí de Galicia con una pequeña instrucción y aquí pude completarla, trabajando y sacrificándome como buen gallego, hasta graduarme como licenciado en Economía», escribe en un intercambio de correos amables un pontés con prosa cubana, que trabajó durante décadas en el negocio de la papelería y la importación y exportación de libros.

«La vida en Cuba es tranquila, tiene cosas buenas y cosas malas», dice, mientras destaca el buen clima y la amabilidad de la gente. «Cuba en los últimos cinco años ha cambiado mucho. Este año recibió más de cuatro millones de turistas y se espera que el próximo año se supere ese cifra. Está de moda. Supera todas las barreras. Y si el mercado americano se abriera sería mucho mayor. Es la causa de muchos desastres de la economía cubana», dice un hombre que lleva la emigración en su historia vital. Tiene dos hijas y tres nietos, pero ellos cogieron la maleta rumbo a otra isla, Gran Canaria.

«Gracias a la ayuda del Ayuntamiento de As Pontes -el año pasado se aprobó una subvención nominativa de 2.000 euros- se mantiene nuestra sociedad, que cuenta con un buen nivel de actividades culturales y sociales. Mantener nuestras raíces es el objetivo fundamental», dice el presidente de la sociedad.

El colectivo realiza diversas actividades, tiene un grupo de baile tradicional y mantiene un panteón en el cementerio

«Nuestro cometido es tener socios que por una vía estén relacionados con la descendencia gallega o española, dar actividades culturales de recreación y tenerlos vinculados, además de mantener los panteones que guardan los restos de todos aquellos que fundaron esta sociedad, estar representados ante las distintas federaciones de españoles en Cuba y sentirnos gallegos», enumera Pepe, que indica que actualmente en La Habana hay alrededor de 35 sociedades gallegas, prácticamente todas fundadas hace más de un siglo.

«Ya te puedes imaginar mantenerlas lo que puede haber costado y cuánta gente pasó por ellas», dice Pepe desde el corazón de La Habana. Allí, en el emblemático Centro Gallego, una estantería llena de fotos antiguas recuerda que hay un pedacito de As Pontes al otro lado del Atlántico.

Un pedazo de As Pontes en Cuba
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