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Un oso sorprende de noche a tres vecinos en los montes de Trabada

Venían de realizar un trabajo en el campo y pararon en seco al tropezarse en Fórnea con el animal, que llegó a levantarse sobre las patas traseras antes de huir

Tres operarios de una empresa de labores de silvicultura, que regresaban en coche a sus casas, anteayer por la noche, después de trabajar en campos de Trabada, se toparon, en mitad de la carretera que une esta localidad con la de Barreiros, con un oso, a la altura de Fórnea. Se detuvieron y vieron que el animal se erguía sobre sus patas traseras, antes de huir hacia el monte de Pacios.

Un amigo de estos tres mariñanos, que es cazador, asegura que le hubiera parecido "precioso atoparse co animal, iso si, dentro dun coche a ser posible, porque debe ser todo un espectáculo".

"La gente debe ir acostumbrándose a estos avistamientos porque, principalmente, el Occidente de Asturias se está convirtiendo en una zona reproductiva para los osos y su población se va recuperando. Tanto es así, que el censo actual de ejemplares es de doscientos en esta área geográfica", confirmaba ayer Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas).

"No era habitual verlos cuando no había osos, pero su población aumenta y se va consolidando, gracias a núcleos de reproducción como los de Somiedo, Belmonte de Miranda o la guardería de Ibias, donde hay una hembra que cría", matiza el naturalista. El experto cifra en unas 40 osas reproductoras las que pueblan actualmente el Occidente, la zona central de Asturias y los límites de ésta con Galicia y León.

"En Trabada ya avistaron otro ejemplar el año pasado", asegura Hartasánchez, que no recuerda que haya habido más avistamientos en A Mariña, "aunque sí se tiene constancia de una osa en Navia de Suarna", apostilla. "Suelen ser ejemplares machos jóvenes, de entre dos y cuatro años y unos cien kilos de peso, los que se van del lugar de nacimiento, para descubrir otros territorios en busca de alimento y llegan a recorrer muchos kilómetros, porque se les ha llegado a ver en Zamora y cerca de Portugal", añade. Se les hace un seguimiento, aunque no todos llevan un chip incorporado.

El experto indica que no suponen "ninguna amenaza, son asustadizos, tranquilos y suelen huir de los humanos; se les espanta con facilidad" y además recuerda que son animales protegidos: "Se contemplan hasta tres años de cárcel por matarlos", advierte.

Hartasánchez insiste en que no amenazan ni a ganaderías, ni a cazadores, porque "se alimentan básicamente de carroña, así como de hierbas y plantas de los arroyos". Eso sí, pueden destrozar colmenas desprotegidas, porque comen las larvas de las abejas y, de paso, la miel: "Por eso en Asturias la Administración da ayudas a los apicultores", apunta.

Ahora, las hembras salen de sus cuevas con sus nuevas crías o con las de la temporada anterior, pero ellas se mueven menos y suelen permanecer en un determinado territorio. Por eso lo normal será ver a algún joven macho.

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