Paseo por las dotaciones

Un laboratorio semiindustrial con una confidencialidad férrea

Las instalaciones del Aula de Produtos Lácteos permiten desarrollar, bajo secreto, productos y procesos productivos que luego se reproducen a escala en las industrias

Quizás varios de los productos que tiene ahora mismo en su nevera se hayan desarrollado en el Aula de Produtos Lácteos lucense, pero no será fácil saberlo porque su trabajo está marcado por la confidencialidad, dado que las empresas que les encargan el desarrollo de un nuevo producto o de un proceso productivo les exigen que lo mantengan en secreto por razones evidentes de competencia. "Tenemos cláusulas de confidencialidad, pero es algo que se da por hecho ya antes de sentarnos a hablar, no hacerlo así sería nuestra partida de defunción", apunta Arbones.

En sus instalaciones hay una planta piloto con equipamiento similar al que puede haber en una industria, por lo que los desarrollos se puede reproducir luego a escala a las instalaciones de la empresa que encarga el proyecto, aunque a veces también es necesario asesorarla en la incorporación de tecnología y dar formación en nuevos procesos. Enrique Arbones espera que el incremento de clientes, contrataciones y de la capacidad de trabajo del personal permitan acometer una nueva fase en la que se refuerce la formación y la investigación propia. Esta última es una "condición necesaria para mantener un centro como este" que, a su vez, tiene difícil publicar los desarrollos que hace por contrato precisamente por su compromiso con la confidencialidad.

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