Experiencia: "Cuentan con naturalidad tiroteos con armas de guerra"

Un guardia civil de Lugo asesora en Bolivia en la lucha antidroga

José Luis Raposo formó a mandos policiales en materia de inteligencia, confidentes e investigación de las estructuras de los clanes
Raposo –izquierda– recibe una placa de los policías bolivianos en agradecimiento por su trabajo
photo_camera Raposo –izquierda– recibe una placa de los policías bolivianos en agradecimiento por su trabajo

Aunque su espacio en las crónicas de sucesos no es el mismo que el de lugares como Colombia o México, Bolivia es el tercer país productor de cocaína del mundo. Pese a ello, la lucha contra el narcotráfico dista mucho de haber alcanzado los niveles de especialización que se requieren, por lo que la Unión Europea, dentro de sus programas de cooperación, está desarrollando una ingente tarea de asesoramiento en este país andino.

Dentro de este programa, uno de los seleccionados para impartir formación a los policías y militares bolivianos ha sido José Luis Raposo, el guardia civil que dirige la brigada contra la delincuencia organizada y el tráfico de drogas de la Policía Judicial de Lugo. Con décadas de experiencia en este campo, en las que ha participado en las principales operaciones antidroga en Lugo y España, Raposo fue designado por el Ministerio de Interior –junto con el policía nacional madrileño Fernando Martín– para impartir a oficiales bolivianos cursos sobre inteligencia operativa, que se desarrollaron en La Paz y Santa Cruz.

"Mi papel en particular", explica este guardia civil, "fue formarles sobre el uso de inteligencia, la búsqueda de fuentes y trato con colaboradores y confidentes, incluidas técnicas sobre cómo detectar engaños y signos de mentiras en la comunicación verbal y no verbal".

José Luis Raposo detalla que las fuerzas de seguridad y el Ejército boliviano sí usaban antes esas fuentes y confidentes

Hay que tener en cuenta que hasta febrero de este año Bolivia carecía, por ejemplo, de una ley que permitiera intervenciones telefónicas en el tráfico de drogas o regulara el uso de informadores y arrepentidos. Para sacar adelante esta ley, por ejemplo, contaron también con el asesoramiento del responsable de la misión europea en el país, el teniente coronel de la Guardia Civil Vicente Roig.

José Luis Raposo detalla que las fuerzas de seguridad y el Ejército boliviano sí usaban antes esas fuentes y confidentes, "porque no hay otro modo de saber si de un lugar de la selva va a salir un camión cargado de cocaína. Pero ellos iban al resultado puntual, a bloquear ese camión, no llevan investigación sobre la red de narcotráfico que controla el camión. Tratamos de orientarles para que con la utilización de las herramientas legales que ahora tienen puedan investigar a toda la estructura".

Pese a la gran producción de hoja de coca –un producto por lo demás tradicional y legal en el país, que se comercializa bajo todas las formas posibles, desde infusiones a caramelos–, su papel en el narcotráfico internacional es limitado. Los clanes que manejan el mercado son colombianos y brasileños, que sacan los cargamentos de cocaína por la selva hacia otros lugares para su transporte porque Bolivia no tiene salida al mar.

"Uno de los objetivos de este programa", indica Raposo, "es ayudarles en la lucha contra los elementos de corrupción institucional que el tráfico de drogas lleva aparejados a todos los niveles".

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