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Todos los retos de Escotet

cabalar (efe)
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TODAVÍA HAY QUIEN se pregunta en la sede de Rúa Nova, en A Coruña, si el nuevo propietario de Novagalicia recurrirá a usos y costumbres tan propios de tiempos no muy lejanos, cuando el poderoso José Luis Méndez tenía reservado en exclusiva un ascensor que apenas compartía con los invitados que subían hasta la última planta para almuerzos en los que el exdirector general de Caixa Galicia siempre (o casi) tenía también dispuesto un menú especial, fuese quien fuese el comensal con quien compartiera mesa y mantel. Ese «perfecto británico» en el cual, como decía, aspiraba a convertirse Méndez, no parece que vaya con las maneras de Juan Carlos Escotet. Uno fue dueño y señor de la caja por molicie de supervisores y media clase política gallega. El otro lo es del banco resultante de la fusión, desde diciembre, por derecho propio.

Sin embargo, los retos a los que se enfrenta el venezolano en Novagalicia, medidos en términos de trascendencia, son comparables a la temeridad con la que gestionó la caja en los últimos años José Luis Méndez. Otro tanto sucedió en Caixanova.

Nuevos tiempos piden nuevas formas. Por eso muchos ven en la claridad de ideas incial del magnate venezolano un síntoma de toda una filosofía: quedarse con lo bueno, desterrar lo que no funcionó o llevó a quebrantos ciertos, y limitarse al negocio propio de un banquero, que no es otro que prestar dinero y captar ahorro. Fue breve y a la vez ambicioso Escotet en sus planteamientos iniciales. Y, ahora, en lo que parece un desembarco pero es más bien una toma de contacto descendiendo en cuadros directivos y red, llega el momento en que los retos deben convertirse en metas alcanzadas. Y en tiempo récord esta vez.

Tras convertir Madrid en su base de operaciones durantes gran parte de las vacaciones de Navidad, el banquero sabe que uno de sus primeros objetivos es la renegociación con Bruselas de los compromisos adquiridos para el rescate financiero de Novagalicia. Porque todavía hay obligaciones pendientes, y muchos empleos en el aire más allá del actual ERE en el que está inmersa la entidad. El encuentro con las autoridades comunitarias todavía está a la espera de fecha. Las desinversiones, otra exigencia de Bruselas, ya están sobre la mesa siguiendo la pauta marcada desde el minuto uno de la adquisición en subasta del banco. Sin embargo, la urgencia puede jugar en este sentido una mala pasada, y propiciar que muchas participaciones se vendan con fuertes minusvalías, más si cabe tras difundir el propio Escotet que de aventuras industriales, nada de nada. Ese anuncio y la rebaja inmediata del valor ante los potenciales compradores es poco menos que sinónimo.

Pero si algo inquieta, y con razón, es la solución a las preferentes que Escotet prometió armar en noventa días. Miles de preferentistas, ahorradores penitentes, siguen en busca de respuestas, auque ya tienen autor para un guión que todavía se desconoce. Sin embargo, Banesco salta con cierta red en esta ocasión, ya que uno de los compromisos incorporados por el Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca cuando procedió a adjudicar la entidad fue que asumiría gran parte del coste de determinados litigios y decisiones judiciales, productos tóxicos incluidos.

Las preferentes también las tiene Escotet en casa, es decir, en el capital de Novagalicia, ya que hasta un 9% del accionariado de la entidad que no controla el venezolano está en manos de propietarios de preferentes que no acudieron a la quita propuesta. ¿Habrá solución para ellos también? Sin dejar la propiedad, Banesco, de la mano del Etcheverría, tiene que conformar un consejo de administración proporcional al peso del nuevo propietario, pero que tendrá que contar con independientes ajenos a ambas entidades, en línea con las prácticas de buen gobierno corporativo.

La del equipo directivo también es otra cuestión a resolver. Y no hablamos solo en el segundo nivel. Esta Novagalicia que viene tiene por ahora presidente (Javier Etcheverría),vicepresidente (Juan Carlos Escotet) y consejero delegado (Francisco Botas). Nada más. El resto, un cuadro heredado en gran parte de las extintas cajas, con sobresalientes profesionales, de un lado, y acomodados y caros ejecutivos, por otro. La vida misma. Armar una estructura sólida, y sobre todo , cohesionada y motivada, es otra prueba de fuego para los nuevos pilotos de NCG. Y todo ello, descontada ya la más que segura rebaja salarial a la que se enfrenta gran parte de la plantilla, en réplica a la homologación de sueldos, a la baja, que aplicó el Etcheverría cuando se hizo, este año, con unas setenta oficinas de NCG. Esto promete continuar.

Un mercado persa se instala en Pescanova

PIROTECNIA en Chapela. Mientras el juez de lo Mercantil que lleva el concurso de acreedores de Pescanova no lo impida, o los administradores concursales sigan dejando hacer, asistiremos a todo un despliegue de efectistas fuegos artificiales por parte de los candidatos a hacerse con el control de la multinacional. Ruido. Mucho ruido. Una liturgia que tiene como oficiante a la banca acreedora, que es realmente quien tiene la llave de futuro de compañía. Y, visto lo visto por ahora, casi es mejor que sea así.

Sin embargo, los hay en esta historia que quieren (aunque, de momento, no pueden) llevárselo crudo, con una quita de la deuda superior al 90% y poniendo sobre la mesa menos dinero que sus competidores. En condiciones normales de presión y temperatura, en una empresa al uso en concurso de acreedores, vamos, sería inimaginable que con esa propuesta (más quita y menos efectivo) alguien pudiera hacerse con una compañía. Sin embargo, la crisis de Pescanova no defrauda tampoco esta vez y el consejo de administración nombrado por Demetrio Carceller opta por lo elemental: elegir la oferta de sus mentores, esa de mayor quita y menor efectivo. Faltaría.

Sin embargo, la banca ya no oculta que no quiere saber nada de la propuesta de Damm, avalada por Juan Manuel Urgoiti, y tercian ahora los acreedores internacionales, también financieros, que plantean una solución con mayor encaje. Damm tiene rostro, el de Carceller, más preocupado ahora por la crisis de Sacyr, de la que es vicepresidente primero, y en cambio las alternativas financieras pasan por fondos de inversión. Sin rostro. Y también sin alma.

AMANCIO ORTEGA ♦ El patrón de Inditex, camino de ser el gran casero de España

ES de largo la primera fortuna patria y se sitúa ya como la tercera del mundo, solo por detrás de Bill Gates y Carlos Slim. Amancio Ortega no para y su equipo, a través de Pontegadea, apuesta por lo seguro con la adquisición de inmuebles, como las recientes compras de la antigua sede de Banesto en Barcelona o la de Apple en Valencia. Estas dos operaciones se suman a otra, la de un emblemático edificio en Londres, cerrada hace semanas, a la que destinó 477 millones de euros. Entre las tres, en poco más de quince días,el dueño de Inditex se ha dejado casi 600 millones, más o menos el equivalente a los dividendos que recibe del gigante textil en un año. Y muchos son los que se preguntan, sin obtener respuesta, cuándo llegará el día en que veamos la gran operación de Amancio Ortega en esta tierra, Galicia, que ha sido tan fértil para su compañía, y que no necesita precisamente caseros, sino inversores y proyectos de futuro.

JOSÉ MANUEL REVUELTA ♦ El presidente de Navantia ni está ni se le espera en Galicia

SOLAMENTE un golpe de suerte puede alterar el destino del presidente de Navantia. Y ese cambio de rumbo quizá llegue en poco menos de un mes, cuando Pemex, siempre Pemex, resuelva el concurso para la adjudicación de los dos floteles que llevan grabado ya el nombre de Barreras y el de la empresa que preside José Manuel Revuelta.Y desde su confortable despacho en Madrid, el presidente de Navantia asiste al acelerado languidecer de todo un sector auxiliar del naval ferrolano, que escribe ahora nuevos capítulos, siempre en la misma dirección. Maessa, una filial de la todopoderosa ACS de Florentino Pérez, ha dicho basta y plantea un ERE de extinción para los 85 trabajadores de su planta metalúrgica de Ferrol. Hace dos años, la firma contaba con 400 empleados. Y, mientras tanto, José Manuel Revuelta sigue observando. ¿Hasta cuándo?

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