Tejeda busca lo espiritual del cuerpo en la muestra que abrió en el Museo

Bernardo Tejeda, con algunas de sus obras (Foto: Ana Lamas)
photo_camera Bernardo Tejeda, con algunas de sus obras (Foto: Ana Lamas)

Bernardo Tejeda presenta desde este viernes en varias salas del Museo Provincial de Lugo una muestra que tiene como referente fotografías de cuerpos, aunque se complementa con otras disciplinas, en la búsqueda de su trascendencia espiritualidad más allá de la naturaleza.

El cuerpo central de la muestra son dos series de imágenes, unas en oro sobre fondo negro y otras en negro sobre fondo rojo. Tejeda establece una relación entre estos colores argumentando que "en muchas lenguas eslavas, rojo y oro son sinónimos". Ambos conceptos remiten "a la espiritualidad y, sobre todo, al tratamiento que el arte le dio en el renacimiento y en el barroco".

El creador de Castro de Rei se basa en estos dos períodos para elaborar su trabajo. Muestra una larga mesa en la que depositó la serie Epígonos, que son trece piezas realizadas en oro de 22 kilates sobre un fondo negro para mostrarnos "fragmentos de cuerpos que se conjugan para formar un cuerpo nuevo; por eso los llamé epígonos". Esas porciones de personas están resaltadas en oro "que es un mecanismo que se usa desde el renacimiento para representar a santos, un término que yo no uso en el sentido estrictamente católico, también podrían ser santos del budismo".

El barroco está presente "en el modo de hacer la resolución, en los claroscuros, en los contrastes y en las perspectivas contrapicadas". Estas últimas justifican la disposición de las trece piezas de la serie en horizontal sobre una mesa para forzar la perspectiva del espectador. Tejeda remite a Mantegna y a Caravaggio para apuntar que esas fotografías están caracterizadas por el contraste entre el oro, que se presenta como superficie pictográfica, y un fondo negro que parece que se va".

Unos hilachos que se desprenden de la mancha que representa a la materia son, en realidad, pelos, que suman mucha más importancia en otra serie, formada por cinco grandes fotografías de partes de torsos masculinos. El artista nos remite a "Prometeo; sangre por fuego, fuego por sangre".

El rojo en esas fotografías es traslúcido buscando la sensación de líquido. Por la piel puede entrar esa energía que es la esencia del ser, lo que lleva a esas obras a aparecer como cosmogónicas, como astrales". Ambas series tienen una clara intencionalidad de sugerir el movimiento.

Camión.
Os Santos se completa con una cabina de camión hecha en Mondoñedo en 1958, "que es como un lugar del cuerpo y tiene el sentido de recuperar un elemento de la tradición", apunta.

Hay también un texto de Margarita Ledo y un vídeo de Juan Perno e Mauro Marasschi, "en el que reflejan mi parte más ‘performática’, porque es un trabajo que realizaron mientras estaba haciendo las piezas de esta muestra". Puede verse en el refectorio del Museo Provincial.

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