Solo una empresa demandada por O Celeiriño declaró en el juicio

Todos los técnicos coincidieron al afirmar que la retirada de la viga central para vaciar el solar fue "una irresponsabilidad" ►Peritos consideran «exagerada» la reclamación municipal
Un momento de la declaración del director de la obra, en el juzgado vivariense
photo_camera Un momento de la declaración del director de la obra, en el juzgado vivariense

Solo una de las empresas (Euromontaxe) y subcontratas que participaron en las obras de excavación y construcción del edificio de O Celeiriño que desencadenó el derrumbe del barrio de Celeiro compareció este martes en el juicio por la reclamación de daños y perjuicios. El resto, en concurso o con representantes ilocalizados, no acudieron a la vista celebrada en Viveiro. El director de la obra y varios técnicos defendieron su proceder de entonces y en las declaraciones tuvo especial importancia la fatal decisión de retirar una viga central para vaciar el solar.

El juicio duró 8 horas y el Concello, que reclama 1.318.073,85 euros, dirige la demanda contra la promotora Inmo Xerión, la constructora Rebigal -en concurso-, Excavaciones Hermanos Pigueiras -en rebeldía procesal-, Euromontaxe -que instaló las vigas-, y el arquitecto y los dos aparejadores de la obra.No fueron localizadas otras subcontratas, como Proitec, por la que compareció el arquitecto, pero el juez, Pablo Muñoz, no aceptó y deberá testificar el administrador, como ocurre con Nares Construcciones, Estructuras Cubafer y Construcciones Coto de Ribadeo. Serán diligencias finales.

A falta de la diligencia final y de las conclusiones, en fecha por fijar al no ponerse de acuerdo las partes en hacerlas por escrito en el plazo de cinco días, cerró el grueso de las declaraciones. La situación "precaria" del terreno, el sistema de bataches -anclajes- empleado para su contención mientras se hacía la excavación o la rotura del husillo de la viga con la caída de esta agravaron la situación de las viviendas aledañas a cada paso.

Empresas se enteraron en una vista anterior en el juzgado de que la viga que agravó los daños había sido movida sin permiso


El juicio arrancó con la declaración por videoconferencia del perito externo del Concello, Carlos Oteo, quien describió un barrio de casas viejas, otras en ruinas, y la obra sobre un terreno no bueno, arenoso, en un solar situado a tres metros de la fachada de las casas de la calle Atalaya, en el que no se adoptaron todas las medidas necesarias y al que caía agua durante la ejecución de la excavación. El ingeniero cree lógico paralizar la obra cuando aparecieron las primeras grietas. Aconsejó un sistema de puntales y vigas.

Apuntó que el deficiente saneamiento también pudo afectar a la obra, cree que más estudios podrían verificar si había oquedades, pero sí apreció escorrentías en la zona. Además, cree difícil establecer cuánto aguantarían las casas sin haber hecho las obras.

La retirada temporal-un día- de la viga central para agilizar el vaciado resulta "ilógica" para todos técnicos que declararon. Oteo señaló asimismo que el sistema de bataches, que cree "inadecuado" está en desuso frente al muro pantalla, "más protector porque se hace desde arriba sobre pilotes".

La aparejadora de la promotora Inmo Xerión, Cruz Otero, cree que las escorrentías no son motivo para parar una obra, medida que decide la dirección de esta, el arquitecto. Añadió que existían patologías previas y dijo que la obra cortó el paso al agua. "El muro sostuvo el agua", puntualizó que eran fecales y que desde el Concello no se advirtió de fugas. Dijo que la situación tampoco hacía prever lo que pasó.

La técnica precisó que se enteró en una vista previa en el juzgado vivariense de que habían retirado la viga central y aclaró que la dirección no tiene que estar de continuo en la obra. Agregó que tras la primera paralización supieron por vecinos de hundimientos anteriores -asentamientos- de casas. También considera que el sistema de anclajes es el más protector posible y que solicitaron el certificado de montaje de la viga.

Su colega José Manuel Quintana recalcó que solicitaron un certificado de montaje de las vigas y al día siguiente cayó la central, para cuya retirada -de la que se enteró en el juzgado- nadie pidió permiso. Acudió por un aviso de Euromontaxe el 24 de septiembre para rectificar dos vigas de las esquinas golpeadas por excavadora. Desconoce que el topógrafo Cristóbal Vázquez acudió el 1 de octubre al detectarse movimientos en las pantallas. Cree que al llegar a nivel de calle en 2011 se estabilizó y ue no tenía sentido prorrogar los alquileres a los vecinos desalojados a partir de entonces.

El arquitecto director de la obra y socio de la promotora entonces, Javier Nogueiras Mascareñas, explicó que el estudio geotécnico del solar se hizo en base al código técnico de edificación. Situaba el nivel freático a dos metros de la superficie. A raíz de la primera paralización supieron que en 2007 había reventado la tubería del saneamiento en la calle Atalaya.

La aparejadora municipal dice que los daños en las casas fueron "sin duda" consecuencia de las obras del edificio

Cuando descubrieron que la cantidad de cemento triplicaba la cantidad proyectada lo comunicaron a los técnicos del Concello y solicitaron medidas, acordaron colocar vigas en las esquinas y bajo dirección de José Antonio Míguez encargaron a Euromontaxe su colocación. Defendió que las obras no causaron los daños y los tirantes estabilizarían el terreno.

GRAVE. El topógrafo acudió con él para conocer el movimiento de la pantalla tras la primera paralización, en abril de 2008. Reconoció que al no aguantar el terreno hubo que variar sistema de contención y colocar vigas. El Concello solicitó entonces refuerzo de las casas de la calle Atalaya, pero tras caer la viga -2 de octubre de 2008-, ordena el desalojo, que cree "prudente". Nogueiras reconoce que quedaron casas "irrecuperables" y por ello fue necesaria su demolición, que se hizo manualmente porque la calle no aguantaba el peso de un camión. El director de la obra tildó de "barbaridad" e irresponsabilidad" la retirada de la viga.

Nogueiras dijo que cuando reventó la tubería en 2007 el Concello no la reparó, pero si aportó tierra desde el solar para sostener el talud natural que soportaba la calle Atalaya. Cree que sin esas fugas no habría daños y añadió que el edificio sostiene ahora la zona. Afirmó que seguramente una riada provocaría la caída del barrio en cualquier momento y que sin la obra se hundiría.

Carmen Martínez, de Euromontaxe, señaló que subcontrataron la instalación de las vigas a Oxietra. Asegura que no conocieron la caída de la viga y que los trabajadores de la subcontrata indicaron que "estaba tirada", pese a la advertencia de que "no se podían tocar las vigas". A última hora del día la recolocaron, les dijeron que operarios de la obra. Un trabajador de Oxietra clo onfirmó y dijo que llamó para comunicar lo ocurrido, pero no recuerda a quién. El 2 de octubre propusieron colocar más. Inmo Xerión no acudió, la advertirán con multa, y los letrados renunciaron a la declaración de Hermanos Pigueiras.

La aparejadora del Concello vivariense dijo que "sin duda" los daños en las casas del barrio se debieron a la obra. Esta técnica considera que las medidas adoptadas por la entidad local fueron correctas. Los peritos de las partes demandadas trataron de reducir la reclamación municipal, que creen "exagerada", al ver que incluye mejoras y no solo reparaciones, estudios sobre la situación de las casas previos al derribo de ocho viviendas, por el derribo de once en lugar de las ocho tiradas.

Comentarios