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Santo Estevo, una joya corona el Miño

El rosetón del templo románico de Santo Estevo de Ribas do Miño, en O Saviñao, tiene decoración geométrica
El rosetón del templo románico de Santo Estevo de Ribas do Miño, en O Saviñao, tiene decoración geométrica
Su rosetón de cuatro metros de diámetro llama la atención a cualquiera que se acerque a la zona, especialmente si lo hace de noche. Pero, la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Miño tiene más atractivos que ese. Hay una larga lista de detalles que la convierten en uno de los grandes emblemas del románico gallego

A nadie le gusta decir cuál es la iglesia románica de la Ribeira Sacra de mayor importancia. Pero si alguien se atreviese a hacer esa hipotética lista, en los primeros puestos de la comarca y de toda Galicia estaría el templo de Santo Estevo de Ribas de Miño. Para los que no lo ubiquen, es esa iglesia que emerge entre los árboles de O Saviñao con un impresionante rosetón coronando la fachada cuando uno circula de Chantada a Monforte. La vista que se tiene del templo cuando se cruza el puente del Miño en Belesar sobrecoge especialmente con la iluminación nocturna, pero solo es el aperitivo de lo que uno puede encontrarse si visita la construcción.

En esta iglesia se dan una serie de factores de ubicación, historia, estilo y detalles que le aportan cierta magia y ensalzan su encanto.

Santo Estevo de Ribas de Miño se levantó en el último tercio del siglo XII, pero se cree que su origen fue un monasterio altomedieval ligado al de San Paio de Diomondi. Hay muy poca documentación sobre el cenobio, pero aparece mencionado en tiempos de Alfonso VII, cuando se realizó un inventario de los bienes de la Iglesia en la provincia de Lugo.

Uno de los elementos que marca la trascendencia del templo es su emplazamiento. La iglesia está en pleno bosque, en una escarpada ladera que realza su envergadura, pero que también supuso un reto constructivo para la época. De un lado, hubo que excavar en la montaña para dejar altura suficiente para el ábside y, por otro, fue necesario construir una cripta bajo la fachada para contrarrestar la elevación del terreno en este punto.

A raíz de todo ese proceso, finalmente se constituyó un templo de una sola nave, pero con una cabecera que dispone de un primer ábside rectangular sobre el que hay otro semicircular.

A nivel arquitectónico, el principal baluarte de Santo Estevo es la fachada, equilibrada y elegante en cuanto a ornamentación. Está coronada por el rosetón de cuatro metros de diámetro, único por sus dimensiones y decorado con elementos geométricos. Es un foco de luz exuberante y fija la atención del visitante sobre la puerta principal, que está constituida por cuatro arcos de medio punto que se apoyan en cuatro pares de columnas construidas en mármol y dos puertas laterales ciegas.

La puerta principal del templo se atribuye a los discípulos que trabajaron con el Maestro Mateo en el Pórtico de la Gloria

Santo Estevo, una joya corona el Miño
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