San Cibrao confía en esquivar el recorte en la producción de aluminio de Alcoa

Interior del departamento de fundición, en Alcoa San Cibrao. JOSÉ Mª ÁLVEZ (AMA)
photo_camera Interior del departamento de fundición, en Alcoa San Cibrao. JOSÉ Mª ÁLVEZ (AMA)

La llegada del gasoducto a la planta de Alcoa en San Cibrao será positivo no solo para reducir la contaminación y abaratar los costes de fabricación, sino también para alejar a la factoría de ser una de las afectadas por la reducción de producción planteada por la multinacional, que acaba de anunciar la disminución de un once por ciento en la capacidad de fundición de aluminio, lo que significa producir 460.000 toneladas menos.

Quince meses es el plazo que marca la multinacional para hacer efectiva esa reducción, basada en la caída constante del precio del aluminio, aunque aún se desconoce a qué factorías afectará, ya que lo único que se ha adelantado por parte de los responsables de primario es que las factorías con mayores costes de producción y las que carezcan de plan energético estarán entre las más afectadas, algunas de manera parcial y en otras definitiva, lo que podría acarrear un cierre permanente de alguna de ellas.

El anuncio, efectuado desde Estados Unidos el pasado día 1, fue confirmado ayer por la dirección de la planta de San Cibrao al comité de empresa, con quien mantuvieron una reunión, en la que no se despejó nada de cómo podría afectar a la refinería mariñana. «Estaremos muy pendientes de lo que pueda suceder», aseveró ayer el presidente del comité, José Luis Combarro, quien, sin ocultar la gravedad de la situación, confía en que la planta pueda esquivar «estar en el bombo de las afectadas», aseveró.

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