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"EL CICLO DE TELMO CORRALES ESTÁ CERRADO, PERO AHORA CONTINUARÉ CON UNA COLABORADORA SUYA"

"Me gusta bucear en las maravillas y miserias del ser humano"

Salvador Robles Miras
Salvador Robles Miras
Salvador Robles presentará este viernes en Burela su último libro 'El delantero centro se niega a jugar' ►Si su equipo de fútbol se juega en la última jornada la permanencia en la categoría y usted se entera de que el partido está comprado, ¿que haría?, plantea el autor bilbaíno en la obra

La feria del Libro de Burela acogerá este viernes, a partir de las siete y cuarto de la tarde, la presentación del libro El delantero centro se niega a jugar, de Salvador Robles Miras. Con este volumen que presenta en Burela, el escritor bilbaíno, aunque nacido en la ciudad murciana de Águilas, completa una trilogía que tiene al inspector Telmo Corrales como hilo conductor y en la que busca denunciar la corrupción que impregna todos los poros del mundo del fútbol en la actualidad.

¿Es usted futbolero o este libro nace porque no le gusta?

¡No, qué va! En su día, hace ya unos cuantos decenios, jugué al fútbol y también entrené. Incluso estuve en la escuela de técnicos del Athletic. Coloquialmente, digamos que el fútbol lo he mamado desde muy niño. Me gustaba jugar y creo que no lo hacía mal, pero tuve una lesión y con 16 años entré de aprendiz en El Correo. Al no poder jugar por los horarios de los entrenamientos, me decidí a entrenar al equipo del colegio. Con 24 años me convertí en entrenador del Getxo, que por aquel entonces estaba en 3ª, cuando no había 2ªB. Mi adolescencia fue muy fugaz. Se me pasó muy rápido entre jugar, estudiar y trabajar. A los 28 decidí dejar el fútbol y me dediqué a escribir, algo que siempre me había gustado.

¿La trama del libro está basada en hechos reales?

No, es de inspiración propia. Mi única intención es plantearle a los lectores es una situación hipotética, en la que un equipo como el Barça, el Madrid o el Athletic, que nunca han bajado a Segunda, se encuentran al borde del descenso. Necesitan ganar imperiosamente el partido y los directivos compran al rival. Yo la pregunta que les traslado es si, sabedores de la compra, denunciarán el caso. Este es el dilema que se le presenta a Gastón Ulloa, que se entera en una conversación informal cinco días antes del partido que este está amañado. Al final, al ser un hombre de principios, decide no jugar y esto le cuesta la vida, porque hay mucho dinero en juego y los que han comprado el partido no saben qué información puede tener Gastón.

 Cuando le pregunto a aficionados si estarían dispuestos a denunciar un amaño de su equipo, muchos no contestan

Los aficionados del Celta le dirán que la historia les suena al último descenso de su equipo, con el Athletic y el Levante por el medio.

Pues podría ser, pero de verdad que no he tomado un ejemplo de la vida real, más allá de partir de una situación en la que se encuentran el Madrid, el Barça y el Athletic. Pienso en la compra de un rival porque ese cambalache me sirve como pretexto para bucear en la naturaleza humana, que es lo que más me apasiona. Ahí aparecen las maravillas y las miserias del ser humano. Me da mucho juego que afloren el carácter, la personalidad y las pasiones bajas de cada personaje del libro.

¿Le ha preguntado a sus lectores, qué harían en esa situación?

Sí, y muchas veces no encuentras respuesta. En Bilbao, por ejemplo, hubo un silencio solemne y algún conocido vino después a decirme que él no denunciaría. La novela interpela al lector, quiere ponerle en la situación de Gastón, su novia o el directivo de turno.

Tampoco es la primera vez que un futbolista acaba asesinado con el fútbol como pretexto. Muchos recuerdan al colombiano Escobar.

En España no recuerdo que haya habido un asesinato por razones de este tipo, pero el fútbol es un reflejo de la sociedad, en donde hay corruptos y gente honrada. Que en el fútbol se compran partidos está claro. El problema es demostrarlo. Yo mismo lo viví en el Getxo. El descenso puede ser un cataclismo para muchos equipos y con tantos intereses en juego, siempre va a haber alguien dispuesto a cruzar la línea. Ahí tenemos el caso de futbolistas de élite que ya han sido juzgados por esto.

Javier Poves, exfutbolista del Sporting, se retiró tras debutar en Primera porque consideraba que el fútbol era solo "dinero y corrupción". ¿Está de acuerdo?

Pues sí. Ese es un buen ejemplo, de un jugador que a saber lo que habrá visto en su trayectoria deportiva para concluir que eso no va con sus valores o principios. Gastón por ejemplo no entiende salir a competir sabiendo de antemano que va a ganar. Es como si te presentas a un examen con el aprobado seguro. Muchos no estaríamos cómodos en esa situación.

"Si el fútbol no se iguala, creo que la gente se va a desenganchar y tendrá que volver a lo de antes por su propio interés"

También denunciaba que "ahora los niños son pura mercancia".

Pues también estoy de acuerdo. Creo que el fútbol se está volviendo loco y en algún momento volverá a explotar esta burbuja. Se están pagando cantidades disparatadas por menores de edad y también por adultos. Esto provoca que los chavales no jueguen desde pequeños porque les gusta, sino porque es una profesión. Y ahora los clubes fuertes económicamente van por detrás y le llevan a otros jugadores de 14, 15 o 16, lo que también puede acabar con las canteras, porque algunos clubes verán que no les es rentable trabajar a largo plazo cuando después vienen otros con la chequera y se los llevan. El jugador se convierte en una mercancía y el fútbol está totalmente adulterado.

¿También odia el fútbol moderno?

A mí el fútbol siempre me ha gustado, pero con el paso de los años he ido perdiendo el interés en él. Ahora me resulta difícil ver un partido los 90 minutos, porque el fútbol ha mejorado en velocidad y preparación, pero ha perdido en fantasía y creatividad. Todo está milimetrado, muy controlado y eso no me gusta. Se ha perdido ese futbolista salido de la calle de antes y también la igualdad. Siempre ganan los mismos, las diferencias entre Madrid y Barça con el resto son cada vez más notables y eso creo que a la larga va a repercutir en las audiencias. Al final esta tendencia cambiará por interés propio, ya que verán que si no hay igualdad, los ingresos publicitarios decrecen, la gente se desengancha y las televisiones acabarán pagando menos.

¿Pueden hacer algo los aficionados rasos por cambiar esto?

No fomento que se haga, pero sí creo que algo se puede hacer. Si no te gusta lo que hay y dejas de consumirlo, el fútbol se resentirá y se verán obligados a cambiar las cosas. Creo que la asistencia en los estadios ya han bajado.

¿Como definiría a Telmo Corrales?

Es un personaje un poco peculiar, un tipo de una ética intachable y que, por lo que he comprobado en los dos anteriores libros, ha conectado con los lectores.

"Me gusta bucear en las maravillas y miserias del ser humano"
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