Proximidad en el poder financiero

Las Cajas de ahorro son las principales afectadas por la crisis del sistema financiero. La práctica desaparición de las mismas obedece a su propia situación, con independencia de que fuesen un objetivo a extinguir por la banca y algún político. Habrá influido esto último, e influirá, en el proceso de concentración. Galicia pierde las dos marcas de referencia en las cajas; está abierto un interrogante sobre la galleguidad futura -control por capital gallego- de la entidad resultante de la fusión, nacionalizada en la práctica. Además, un histórico banco gallego pasa al Banco Popular. Cabe esperar que los nuevos gestores, con raíces en esta tierra su máximo dirigente, mantengan la sensibilidad gallega que simboliza la marca y que caracterizó a la entidad. En este panorama sería injusto desde Lugo silenciar la permanencia de Caixa Rural Galega, con su sede en la capital lucense. Las cajas han sido importantes para Galicia y su obra social contribuyó a animar la actividad cultural. La historia explicará las causas de su debilidad extrema, que sorprendió a muchos, frente al vendaval financiero. Es lógico que el presidente de la Xunta se haya implicado en el objetivo de mantener una caja gallega. La alternativa que se sugería a la apuesta de la Xunta en el polémico proceso aparece ahora como inviable. Es lógico que Feijóo continúe en la tarea de garantizar la galleguidad de Novagalicia Banco. No es neutra, ni para las arcas públicas ni para el tejido económico y empresarial, la territorialidad de la sede de una entidad. Habrá que valorar el impacto negativo que para la economía, para las empresas y la actividad cultural gallega suponga la carencia de un poder o sistema financiero gallego, aunque suene demasiado grandilocuente en estos términos para hablar de entidades financieras con sede e interés en Galicia. Queda, en el sector privado, asegurada en la vertiente de mecenazgo, de obra cultural y educativa la modélica fundación Barrié.

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