Playas de Barreiros y Foz dan refugio a un ave en peligro de extinción

La píllara das dunas es un ave de pequeño tamaño pero de gran importancia en una comarca en la que anida en las zonas dunares de las playas de Altar y A Pampillosa
Cartel informativo en Altar, advirtiendo de la presencia del ave, cuya subsistencia está amenazada
photo_camera Cartel informativo en Altar, advirtiendo de la presencia del ave, cuya subsistencia está amenazada

La píllara das dunas -Charadrius alexandrinus, en su nombre científico- también conocida como chorlitejo patinegro, es una pequeña ave limícola que habita en algunos arenales y cuya supervivencia está amenazada. En toda Galicia se contabilizan tan solo de setenta a doscientas parejas reproductoras y es un ave que está incluida en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas con el rango de vulnerable. Esta situación límite obliga a una protección especial de su hábitat y para ello en la comunidad autónoma existe un plan de conservación que se aprobó a principios del año 2014.

En el caso de la comarca existen dos playas, A Pampillosa en Foz y Altar en Barreiros, en las que la píllara hace sus nidos, aunque también se localizan algunos ejemplares en el arenal focense de A Rapadoira aunque aquí no nidifican. Su época reproductora es de marzo a julio, meses en los que son más vulnerables, ya que acostumbran a poner sus huevos en el suelo sobre todo en la zona dunar.

La hembra pone tres huevos que serán incubados durante treinta días y su costumbre de anidar en el suelo las hace propensas a los predadores o a la destrucción accidental por el hombre. Se calcula que más de 80 por ciento de las nidadas fracasan. Ante esta situación, se han colocado carteles en las áreas más sensibles advirtiendo de su presencia y prohibiendo entrar en las dunas o pasear con perros sueltos que podrían acabar con las crías o los huevos.

El ave acostumbra a poner sus huevos en el suelo, especialmente en la zona dunar, por lo que se prohíbe adentrarse para no dañar



IMPLICACIÓN. La protección de la píllara das dunas comienza por la de su entorno y este es un asunto que conoce bien Óscar García, precursor de la iniciativa Coge 3. Aficionado al kitesurf e impulsor de una escuela de este deporte en la playa de Altar, García explica que los clubes gallegos de esta disciplina se han implicado en la conservación de esta especie, al tiempo que alegaban contra la prohibición de usar las playas en la época de cría de la píllara.

"Temos a praia ben sinalizada e os pasos cara á area fanse a través de sendas", explica este surfista. Además en la playa, con ayuda del Concello de Barreiros se colocaron carteles explicando las normas a seguir, el comportamiento y la vulnerabilidad de estas aves. A pesar de los avisos, "hai moita xente que non quere entender o problema e atravesa as dunas onde as píllaras fan os seus niños", lamenta el deportista.

Óscar García dice que incluso ha llegado a enfrentamientos con algunos turistas por proteger a estas aves, "que son ademais moi simpáticas".

También comenta que en Altar cada año anidan menos parejas. Este año solo localizaron un par de nidos y el año pasado ni siquiera encontraron el primero, explica, al tiempo que recuerda que los que practican el kitesurf en Altar "cumprimos o protocolo de protección das píllaras a ‘rajatabla’".

Entre las recomendaciones para proteger esta especie se encuentra la de señalizar los nidos para impedir que se pisen, o la de avisar al Seprona para que controle el lugar donde anidan.

OBRAS PARADAS. Otro caso cercano fue el de A Pampillosa donde incluso se llegó a prohibir la colocación de un paseo de madera bordeando el río, que está canalizado, para llegar al arenal desde la zona dunar. El alcalde de Foz, Javier Castiñeira, indica que el Seprona "impediu a Costas facer a pasarela xa que a zona dunar está protexida polas píllaras". Castiñeira explicaba que "non coñecían" a protección tan especial con la que cuentan estas pequeñas aves en este arenal.

Para reconocer a la píllara das dunas hay que fijarse en su parte dorsal pardo ceniciento que contrasta con el blanco de las zonas inferiores. Sus patas son negras y el pico corto es también negro.

En la época de reproducción, en los machos aparece una banda frontal negra y un collar del mismo color, al tiempo que el plumaje de la parte posterior de la cabeza se torna anaranjado. Otra forma de reconocerlas es por su manera de atacar a las presas, pequeños invertebrados, pues se quedan inmóviles mirando al suelo y seguidamente corren durante un corto intervalo para a continuación repetir el proceso. También se caracterizan por hacer como si están heridas para llamar la atención y así alejar a sus enemigos de sus nidos.

ÁGUILA PESCADORA. En la Ría de Ribadeo vive también una nueva inquilina muy especial. Se trata de una nueva águila pescadora, la tercera que se detecta en este estuario desde que se recuperara con la presencia de ‘Panchita’.

En este caso, se trata de un ejemplar hembra que está anillado. La ONG Fapas pudo constatar que se trata de un ejemplar que llegó hasta el estuario ribadense desde el norte de Europa, concretamente desde Noruega.

La presencia de este ejemplar fue estudiada y documentada por los ornitólogos a lo largo de todo el pasado verano.

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