Sábado. 22.09.2018 |
El tiempo
Sábado. 22.09.2018
El tiempo

Pescanova encara su peor temporal

DICE LA GENTE del mar que la mejor táctica para enfrentarse a un temporal es no dejarse sorprender por ninguno. Y Pescanova, que navega por todos los mares desde su nacimiento, en 1960, siempre ha sabido sortear las dificultades, que no han sido pocas. Hasta ahora. Porque desde la presentación del preconcurso de acreedores, hace un par de semanas, todo son turbulencias en el puente de mando de la compañía pesquera. Del gris al negro. Sin apenas tonalidades intermedias. Son varias las crisis que se funden en una, con un mismo sujeto, por momentos pasivo, que se enfrenta a problemas dentro y fuera de Chapela, donde está su sede. Veamos algunas claves.

Lo que comenzó como una crisis de liquidez, originada por un vencimiento de un crédito sindicado que parte de la banca acreedora se negó a aplazar noventa días, derivó en la presentación de un preconcurso de acreedores y ahora se ha precipitado por una pendiente, cada día a mayor velocidad, hasta llegar a darse con la mismísima Comisión Nacional del Mercado de Valores. Allí comienza su calvario más visible, porque la compañía está abonada al silencio. De ahí, todo ha sido uno: la autoridad bursátil en plena investigación por uso de información privilegiada, su valor suspendido de cotización, sus auditores desacreditados, la banca acreedora estupefacta, accionistas rebeldes que piden la revocación del presidente en al menos dos consejos y, por si fuera poco, para aderezarlo todo, fondos de inversión que entran en juego desde paraísos fiscales (Delaware, Caimán, Bermudas) irrumpiendo en plena tormenta y declarando participaciones significativas.

Tras dos requerimientos de la autoridad bursátil, el presidente de la compañía, Manuel Fernández de Sousa-Faro, se vio en la obligación de informar de «que hemos detectado discrepancias entre nuestra contabilidad y las cifras de deuda bancaria que pudieran ser significativas y que estamos en proceso de revisión y conciliación». Nada de cortar la hemorragia; la herida se abría todavía más: si la banca acreedora de una deuda declarada en el tercer trimestre de 2012 de unos 1.522 millones ya se había molestado por no estar informada de la presentación del preconcurso, la perplejidad era ahora el común denominador en el pool de acreedores. La compañía admitía que su deuda no era la declarada y, lo peor, que no podía cuantificarla en esos momentos.

Ese pecado, una deuda que podría estar relacionada con la contabilidad de sus filiales, y por tanto un balance y una cuenta de resultados que por dos veces en consejo de administración no han sido aprobados, es lo que precipita la unión de los acreedores en un ‘steering committee’, una especie de núcleo duro de al menos cinco de los mayores acreedores, para ponerse al timón de la renegociación. Y nada bueno sale tampoco de las salas de máquinas de estas entidades. El comienzo de esa unión por necesidad parte de dos premisas: los grandes acreedores se preparan para provisionar en sus balances los eventuales quebrantos de la crisis de Pescanova y a la vez sitúan su deuda real más cerca de los 2.800 millones de euros que de los 2.500 millones.

En sus planes está la contratación de Rothschild como banco asesor y de KPMG o Deloitte como auditores externos. Todavía está por ver si NCG Banco entrará en el núcleo duro del pool, por el conflicto de intereses generado al haber sido las cajas accionistas. La próxima reunión de la banca, el martes, y así todas las semanas. ¿Y el próximo consejo de administración, tras haberse cerrado en falso el último, después de ocho horas de tensión? Pues para los accionistas rebeldes, la próxima semana. Para Pescanova, no está en la agenda. Así lo manifestaron ayer unos y otros en un cruce de comunicaciones a la CNMV, en el que se desmentían y aclaraban supuestas unanimidades del consejo, y que no han hecho más que amplificar las diferencias.

Manuel Fernández de Sousa-Faro tiene al consejo de su lado. Así lo demostró el jueves, en la última entrega de la guerra. Enfrente, Demetrio Carceller, a quien se le define como un cazador silencioso, por cobrarse sus piezas en los momentos de mayor debilidad, y el fondo Luxempart. Ellos son los que buscan sangre, los que se negaron a firmar las cuentas de 2012, y quienes declaran oficialmente un 12% del capital de la empresa, frente al 14,2% que retiene Fernández de Sousa tras la salida de las extintas cajas, en su día su gran resorte. Ambos accionistas disidentes han gastado hasta ahora la pólvora en salvas: atesoran cincuenta millones de euros en obligaciones convertibles en acciones de Pescanova, lo que les podría dar el control en un abrir y cerrar de ojos si deciden ejecutarlas. La tormenta perfecta.

Las razones de la patronal

  • «Cuando entras en una oficina de un banco para pedir una hipoteca no te dan ni la mano». Antonio Fontenla se toma con cierta sorna la situación en la que se encuentran empresarios y consumidores. Y, al margen de la deportividad, el presidente de la patronal gallega alega razones y busca resquicios para que desde las administraciones se mire a Bruselas también para crecer, y no solo para recortar el gasto. Mucho más visible que de costumbre últimamente, aunque sin aclarar si se presentará a la reelección al frente de la CEG en la próxima convocatoria electoral, una de las preocupaciones de Fontenla es la fiscalidad. También en Galicia.
  • El presidente de la patronal apunta a incrementos en impuestos como el de Patrimonio. «Esta decisión del Gobierno gallego supone una mala noticia por cuanto se trata de un tributo que desincentiva y penaliza el ahorro, al tiempo que supone una doble imposición», señala. Y es que si el Iva, el IRPF… En su opinión, en estos últimos doce meses se ha logrado imponer, no sin un enorme esfuerzo, un corsé al desbordante gasto público. Y tira de recurso gráfico para ilustrar la situación: «Un corsé que, como demuestran la contestación social y otros problemas registrados, ha costado grandes esfuerzos abrochar. Si a ese corsé se le exige ceñirse un par de vueltas más, apretarse con mayor presión, se incrementa también el riesgo de que revienten por algún lado las costuras económicas y sociales de este país».
TIPOS CON INTERÉS

PABLO ISLA: El éxito en solitario de una empresa que logra ser global

¿Puede una empresa contratar en un año tan nefasto como 2012 a 10.802 trabajadores, hasta sumar una plantilla de 120.314? ¿Y duplicar su tamaño en cinco años, desde 2007? ¿Y lograr que su beneficio crezca un 88,8%, hasta 2.361 millones, en es-te período tan negro? Pues parece que sí. Bajo la batuta de Isla, desde Arteixo, Inditex ha logrado lo que casi nadie. Y, además, mantener en caja hasta 4.000 millones, sin recurrir a la financiación bancaria, que suma unos exiguos seis millones. En otras palabras, a la matriz de Zara no le hacen falta ni los bancos. Inditex es global. También española. Y gallega.

MANUEL AÑÓN: El que más tiene que perder en NCG llega al juzgado

Manuel Edelmiro Añón es de ese tipo de empresarios que ponen los hechos por delante de las palabras. Poco amigo del oropel, sabe que lo mejor es pasar de puntillas por los medios y actuar. Es lo que acaba de hacer en un juzgado de primera instancia de A Coruña, que ha admitido a trámite una demanda de Hierros Añón, su empresa familiar, contra el Frob y contra NCG. Añón reclama la devolución de la inversión que realizó en la entidad, por importe de 25 millones. Esa cifra forma parte del canje que hizo NCG por su paquete como único accionista privado de la corporación industrial de la extinta Caixa Galicia. Él es el primero. Habrá más.

Pescanova encara su peor temporal
Comentarios