El peligroso negocio de las pastillas para adelgazar

Recetas y pastillas que tienen riesgos y efectos secundarios

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Las pastillas adelgazantes pueden ser un aliado que puntualmente ayude a potenciar los resultados que se buscan, pero además ha de prevalecer siempre una dieta sana y la práctica de ejercicio moderado. Nos encontramos en demasiadas ocasiones con los efectos de un mal uso de medicamentos que pueden ser conseguidos fácilmente y que suponen un peligro o en el mejor de los casos, una frustración. Hay mucha publicidad engañosa sobre productos supuestamente milagrosos para bajar de peso. 

Belén de Juan, editora en Consulta Fit, advierte de que muchas de estas marcas utilizan el verano para ser más agresivas en sus campañas de marketing. "Se dirigen a un público que compra en caliente y que por no hacer bien los deberes caen en las falsas promesas de este tipo de productos", señala.

Cuidado con las pastillas para adelgazar

Los estereotipos de belleza promueven la rápida pérdida de peso para lograr la aceptación de los demás pero hay también por desgracia un peligroso negocio en la pérdida de peso y recientemente AESAN pidió retirar unas conocidas pastillas por contener sibutramina, una sustancia que esta Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición afirma que es capaz de modificar una función fisiológica, por lo que se considera un fármaco y no un complemento alimenticio, que es como se promocionaba al producto. Los profesionales consideran delirantes este tipo de sucesos. 

Pastillas que prometen resultados inmediatos

Demasiadas personas acaban cada año en el hospital por causa de unas pastillas para adelgazar, en la mayoría de los casos compradas en internet y consumidas sin ningún tipo de control profesional. Se venden acompañadas de imágenes de personas a las que supuestamente les ha funcionado el método y se ven bien, y en los peores casos el final ha sido el ingreso en el hospital de quien las ha probado o incluso la muerte. Hay de hecho un mercado negro a nivel europeo con productos que los organismos sanitarios de los diferentes estados no aprueban. 

El problema es que, más allá de reducir los michelines, hay una obsesión por tener el cuerpo perfecto, que lleva incluso a quienes ya practican deporte a consumir suplementos a ciegas. Y este es un terreno peligroso porque se trata de la salud, de manera que hay que guiarse siempre por profesionales de la nutrición. Llega el verano y quienes no han podido hacer una dieta saludable quieren rápidamente algo que funcione, y muchos de esos productos además de que no funcionan realmente, tienen sustancias prohibidas. Ingredientes que no han sido aprobados ni regulados. 

Además de los clásicos perfiles, se unen ahora al entorno del consumo de sustancias no recomendables los adolescentes que quieren un cuerpo más escultural o las mujeres de mediana edad que quieren adelgazar pero no así dedicar tiempo a la práctica de ejercicio. 

El peligro de la desinformación

Cuando la gente quiere adelgazar busca la vía rápida. Hay que desconfiar de los efectos increíbles y de las soluciones milagro. En internet se pueden encontrar suplementos alimenticios y quemagrasas que si no se controlan bien pueden incluso provocar la muerte, como de hecho hay algún caso. 

Lo cierto es que no hay ni un sólo estudio científico que defienda a los productos quemagrasa por sí solos, y sin embargo los riesgos que se corren son importantes. La única vía que realmente vale es la de llevar una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico con regularidad. 

El cuerpo no puede quemar grasa por sí sólo por el hecho de consumir unas pastillas. Muchas voces científicas y sanitarias piden controlar más tanto la publicidad como la venta online de determinados productos.