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Una nueva vida para la antigua fábrica Sarry

La antigua fábrica de curtido de pieles de Treilán, reformada para eventos
La antigua fábrica de curtido de pieles de Treilán, reformada para eventos
La vieja empresa de curtido de pieles, que estuvo en marcha durante cerca de un siglo en Treilán, se transforma en un salón de bodas

Durante cerca de un siglo, la fábrica de Sarry, en el núcleo sarriano de Treilán, se dedicó al curtido de pieles. Tras décadas abandonada, tendrá una nueva vida y cambiará las pieles por las bodas al convertirse en un salón para la celebración de banquetes.

La histórica empresa nació de la mano del industrial vasco-francés Juan Sarry, que era natural de una comuna cercana a la localidad gala de Bayona, según explica el investigador Xaime Félix López Arias, miembro del Seminario de Estudos Sarriaos Francisco Vázquez Saco.

El empresario se casó con una vecina de Treilán y en la segunda mitad del siglo XIX levantó en el núcleo la fábrica y una vivienda. El investigador achaca la creación de la empresa en esta zona por el elevado número de reses de vacuno existente en la comarca, "que a apertura de estradas en dirección a Lugo e Monforte, ata Corvelle e Mouzós (Meixente), e a creación de numerosas feiras na zona, puxeron en valor".

Para su funcionamiento la fábrica cogía agua de un regato que discurre desde Santa Cristina hasta el río Celeiro, relata López Arias. El inmueble contaba con grandes baños de piedra donde se ponían a ablandar las pieles, para lo que empleaban cal disuelta en agua.

El siguiente paso era lavarlas y rasparlas con cuchillas, tras lo que las pasaban a otras pilas. Las pieles delgadas permanecían en estas "de 14 a 16 meses", mientras que las gruesas estaban de "24 a 26 meses". "Ás peles finas, que se curtían conservando o pelo, aplicábanse minerais. Pasado o período de secado e curado, as peles eran comercializadas", apunta.

La empresa pudo impulsarse a partir del año 1880 al no estar lejos de la estación de tren de Sarria e incluso para facilitar el acceso a esta "arranxaron o chamado Camiño da Fábrica entre o paso a nivel do Mazadoiro e Treilán", cuenta López Arias.

La fábrica continuó funcionado con uno de los dos hijos de Juan Sarry, Santiago Sarry Valcárcel. Además de seguir con el negocio familiar, fue concejal, secretario del Ayuntamiento de Sarria y uno de los promotores de la construcción de la carretera de O Mazadoiro a Goián, acondicionada en 1932. Este hombre, quien también fue presidente del Casino de Sarria, falleció tan solo cuatro años después.

Con la Guerra Civil y la "autarquía económica" la fábrica de Sarry tuvo "algúns anos máis de relativa recuperación", explica López Arias. La competencia de las grandes empresas de curtidos y el hecho de que la mayor parte de los hijos de Santiago Sarry Valcárcel no tuvieran descendencia conllevó la desaparición de la histórica fábrica sobre los años 50.

Desde entonces permaneció abandonada, aunque ahora renacerá como salón para eventos. Bautizado como Pazo de Treilán, los edificios de la antigua fábrica y vivienda albergan dos salones con capacidad para 200 personas para organizar bodas, banquetes o cenas de empresas, señala cátering Josmaga, la firma que se encarga del establecimiento.

La empresa también se ocupa de organizar ceremonias en la Casa Grande de A Pobra de San Xiao (Láncara) y decidió hacerlo también en Treilán porque la primera se quedaba pequeña y quería algún inmueble cerca de Sarria para celebrar banquetes.

Las obras para restaurar los edificios comenzaron a finales del pasado año y se mantuvo su estructura y esencia. "Se restauró el material que había en ellos", apunta la firma. Además de los salones, cuenta con cocinas, una habitación y jardines. Estos espacios recuperarán el bullicio de antaño a partir del martes, cuando se inaugurará el establecimiento.

Una nueva vida para la antigua fábrica Sarry
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