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ASÍ AFECTÓ A LOS HOSTELEROS

O Naseiro recuperó la normalidad tras el caos

Romeros de vuelta a O Naseiro
Romeros de vuelta a O Naseiro
La comisión organizadora sostiene que solo sufrieron daños importantes tres casetas de las 360 instaladas

Organizadores, feriantes, hosteleros y romeros intentaban este lunes volver a la normalidad después de la gran tormenta que anegó el paraje de O Naseiro el domingo por la tarde, con granizada de escándalo incluida, y que hizo que muchos de los asistentes abandonaran el lugar. Cientos de ellos volvían el lunes por la mañana en sus coches y en los autobuses al recinto, que llegaban llenos, dispuestos a disfrutar de la penúltima jornada de la fiesta.

El presidente de la comisión, Luis Bernárdez, aseguraba que la normalidad había regresado ya el domingo por la noche. "Houbo verbena dende as once e media ata as cinco da mañá sen maiores problemas, cun pouco menos de xente", reconocía. El organizador aseguraba que, de las 360 mesas de los romeros, "só hai tres que se vexan deterioradas por fóra, unha delas a da miña familia", y que en general "non había ningún desperfecto grande". El día después "foi totalmente normal, incluso as mesas se volveron a encher", afirmaba.


En el botiquín de Chelo Balseiro había "medio metro de auga" y en el de Ramón Casabella también "houbo que evacuar"


En el campo de la fiesta un camión repartía ayer por la mañana arena para borrar las últimas huellas de la tormenta, que eran evidentes todavía en los viales interiores, con abundante barro, en algunas las casetas –unas cuantas agujereadas por el granizo– y en las zonas de aparcamiento, donde el agua también llegó a entrar en algunos de los vehículos estacionados y donde algún vándalo aprovechó para hacer trompos y dañar aún más el terreno. Los romeros por su parte volvían a hacer vida normal, regresando para las comidas y la sesión vermú.

Además del granizo y la gran cantidad de lluvia que cayó en poco tiempo y que hizo que cedieran unas pocas casetas por el agua acumulada en los plásticos del techo, asiduos a la fiesta explicaban que el terreno "moi seco" no era capaz de asimilar tanta agua de golpe, por lo que bajaba en tromba desde los campos de la zona más alta hacia la más baja e inundaba las mesas. "Era una riada, empezó a entrar mucha agua. Vaya rato pasamos aquí, aguantando como pudimos por todos los lados y al final se nos cayó el armazón de un cenador que teníamos", comentaba el celeirense Óscar González, quien cree que si lo sucedido "pasa a las ocho de la mañana, hay un disgusto".

ATAQUE DE PÁNICO. Fue tremendo también el susto para un grupo de trece jóvenes del municipio que estaban en otra caseta y tuvieron que cortar las lonas para evitar más daños. "Tuvimos que rajar los plásticos porque si no se nos hubiera caído todo. Luego nos tuvimos que ir porque a una amiga le dio un ataque de pánico. Éramos trece personas intentando que no se nos cayera el techo encima, recogiendo cosas...", comentan Sara y Santi, aliviados sin embargo por haber conseguido que no hubiera mayores destrozos en su cabaña.

El grupo de Fátima Benítez se encontró la caseta inundada cuando al fin pudo volver desde la sesión vermú y, aunque la estructura aguantó, se mojaron los sofás y bolsas de ropa que tenían y quedaron sin luz. "Fue un susto por los críos; tuvimos que llamar para que nos sacaran de aquí", comenta esta vivariense residente en Bilbao, con una vivencia similar a la de muchos otros padres que optaron por marcharse con los niños al ver la magnitud de la tormenta del domingo pero que ayer estaban de nuevo en la fiesta.

Una chica sufrió un ataque de pánico en plena tormenta. Otros guardaron el granizo en la nevera para mantener frías las bebidas


Otros, como el grupo de África Jiménez, se lo tomaron con humor. "Xa collemos no 93 outra peor ca esta. O domingo só tivemos que facer uns carreiros para que saíra a auga e o único dano que houbo foi que a xente se marchou para a casa. Estabamos co primeiro prato e xa non puidemos comer o segundo", comentaban estos vivarienses.

HIELO GRATIS. Hay quien también busca el lado bueno de las cosas y se aplica el dicho de que "si la vida te da limones, haz limonada". Amigos de Viveiro, O Vicedo y Covas tuvieron la ocurrencia de recoger los pedrolos de granizo y guardarlos en la nevera para enfriar la bebida, como mostraban el lunes.

Risas aparte, también tuvieron su momento de apuro al ver el agua que bajaba. "Parecía aquello una cascada, pero al estar nuestra caseta en pendiente el agua bajó pero no se acumuló. Alguna tienda se llenó de tierra y tuvimos que aguantar todos del plástico", relataban.

O Naseiro recuperó la normalidad tras el caos
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