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Subimos al BMW Serie 5, en su séptima generación

Esta berlina de gama media-alta se presenta como un auténtico escaparate tecnológico, con sistemas que suponen la puerta de entrada al futuro de la conducción autónoma

La Serie 5 de BMW, lanzada al mercado en 1972, llega ahora a su séptima generación. A lo largo de estos años, son casi seis millones de unidades comercializadas de esta berlina de gama media-alta que, a día de hoy, se presenta como un auténtico escaparate tecnológico, con sistemas que suponen la puerta de entrada al futuro de la conducción autónoma.

Entre las tecnologías más llamativas, que de momento se ofrecen como opción, destacan el BMW Personal Copilot, capaz de conducir sin la intervención del conductor durante al menos 30 segundos. En ese tiempo, siempre que la carretera esté correctamente pintada y señalizada, el coche será capaz de girar, acelerar o desacelerar según la velocidad del vehículo que lo precede y frenar hasta detenerse en caso necesario.

Sin duda, una nueva forma de disfrutar el vehículo, porque, de momento, el único límite a tanta tecnología son las actuales restricciones legislativas.

Pero además de este avance, el Serie 5 también incorpora un sistema de aparcamiento en batería totalmente autónomo a través de la Active Key, que permite al conductor manejar el vehículo desde el exterior para aparcarlo en un lugar estrecho.

Con estos dos sistemas como los más visibles dentro del amplio acopio electrónico que incorpora la Serie 5, lo cierto es que esta berlina se mantiene fiel a las dos máximas con las que la marca alemana siempre le ha gustado definirla, como son deportividad y confort.

La gama de esta familia se estructura en torno a la ‘i’, para definir a las versiones más eficientes, y la ‘M’ como sinónimo de máxima deportividad.

DISEÑO. En cuanto a diseño, esta séptima generación destaca en su parte frontal, que adopta unos faros más alargados, hasta el punto de tocar e integrarse con la calandra central que, además es activa, es decir, se abre y cierra de forma automática en función de las necesidades de refrigeración del motor y para favorecer la propia aerodinámica. 

Las dimensiones del vehículo han crecido ligeramente con relación a la anterior generación. Mide 15 milímetros más de altura, 29 más de ancho y es ocho milímetros más largo, lo que se traduce en una mayor habitabilidad interior y en un maletero que gana diez litros de capacidad para llegar hasta los 530.

Pero a pesar de ser un modelo más grande que el anterior, la Serie 5 ha sido sometida a una profunda cura de adelgazamiento, resultando unos 100 kilogramos más ligero, lo que redunda en un mayor dinamismo de marcha y una mayor eficiencia, al reducirse el consumo en torno a un 11%.

Un ejemplo del buen trabajo realizado en este apartado es la versión 520d EfficientDynamics, que alcanza un consumo combinado de tan solo 3,8 litros a los 100 kilómetros.

COMPORTAMIENTO. El comportamiento del BMW Serie 5 resulta intachable, tanto desde el punto de vista dinámica, como a nivel de confort. El chasis es de nueva construcción y adopta un nuevo sistema de suspensión. También es destacable la opción de la dirección activa integral, con la cual el tren trasero, hasta los 60 kilómetros por hora, gira en sentido contrario al delantero en las curvas para lograr una mejor trazada. 

En cuanto a motores, están ya disponibles cuatro versiones (gasolina y diésel). Todos los modelos, excepto el 520d, montan de serie caja de cambios automática de ocho velocidades.

El BMW Serie 5 Berlina ya está disponible en la red oficial de concesionarios de la marca, con tres niveles de equipamiento (Sport, Luxury y M Sport), y sus precios oscilan entre los 49.400 y los 70.500 euros, aunque la factura se incrementa notablemente dependiendo de las opciones que se le quieran montar.

Subimos al BMW Serie 5, en su séptima generación